Fundamentalismo religioso en Cuba amenaza a la comunidad LGBTI

Este fenómeno avanza en la isla caribeña, alerta el proyecto ABC, que genera espacios de diálogo entre congregaciones religiosos y activistas sociales.

El espacio reunió a unas 70 personas, con la participación de no creyentes y creyentes de religiones afrocubanas y diversas denominaciones cristianas.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 16 dic.- Libertad religiosa, garantías a los derechos de personas no heterosexuales y la alianza de iglesias fundamentalistas contra la propuesta no discriminatoria y por el matrimonio igualitario de la reforma constitucional, centraron la VI Jornada Socioteológica Identidades sexuales y de género no hegemónicas.

El espacio de debate tuvo como sede el Centro Internacional de Salud La Pradera, de esta capital, y fue convocado por el proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC), que defiende la justicia social y la igualdad, además de que considera la diversidad de identidades sexuales y de género como un don divino y un derecho humano fundamental.

Reunió a alrededor de 70 personas, con la participación de no creyentes y creyentes de religiones afrocubanas y diversas denominaciones cristianas como cuáqueros, bautistas, presbiterianos, episcopales y de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM).

En la consulta popular sobre el proyecto de constitución,  el matrimonio igualitario fue uno de los temas más debatidos.

Foto: Archivo IPS Cuba

Alertas actuales

Complejos procesos históricos y actuales que saltan de la religión a la política y viceversa, agudizados en el contexto cubano de hoy, fueron expuestos en la jornada del 13 de diciembre, que fue inaugurada con el panel Sexualidades no hegemónicas, derechos humanos y fundamentalismos religiosos.

El profesor de Derecho de la Universidad de Matanzas Adiel García hizo un recorrido de la historia de la relación entre el Estado cubano y las iglesias a partir de los textos constitucionales desde 1901 a la fecha y los retos que se presentan en el contexto de reforma constitucional que atraviesa el país.

García consideró que en el debate del proyecto de constitución, que se prevé llevar a referendo en febrero de 2019, el matrimonio igualitario ha sido uno de los puntos de mayor conflicto, “sobre todo porque ha salido del closet una fuerza política que habíamos subestimado hasta ese entonces, con unos niveles de organización para nada subestimables, con patrimonio que la respalda y un discurso que puede ser en mucha medida coherente”.

El profesor alertó que el fundamentalismo no es solo un movimiento religioso es un movimiento político, que utiliza el discurso religioso para avanzar su agenda y ha aprovechado determinadas carencias institucionales y faltas de intervención estatal para calar dentro de la sociedad cubana.

El fundamentalismo no es solo un movimiento religioso es un movimiento político.             Adiel García, profesor de Derecho de la Universidad de Matanzas

Resaltó que el fundamentalismo religioso supone “todo un reto al que hacer frente ahora”, porque ofrece recursos simbólicos y comunitarios para afrontar las dificultades cotidianas y sus líderes tienen la capacidad de influir y movilizar con efectividad, en detrimento de otros actores, incluido los colectivos de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI).

En la unión está la fuerza

En su ponencia El asesinato de Jesús socialista y el ascenso del dios capitalista imperial, la pastora Elaine Saralegui definió el fundamentalismo cristiano como un movimiento ultraconservador que atraviesa a muchas denominaciones, surgido como reacción a la sociedad moderna que prioriza las leyes humanas sobre las divinas y se han desviado de sus fundamentos religiosos progresistas.

 

¿Qué es ABC?

El proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC) nació el 17 de febrero de 2014 en la ciudad de Matanzas, en alianza con el grupo Somos, del que más tarde nacería la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba.

ICM surgió en el seno de la Primera Iglesia Bautista de Matanzas y congregaba a personas gays, lesbianas y bisexuales de diferentes iglesias de la ciudad, de religiones afrocubanas y no creyentes, con el objetivo de apoyarse y estudiar la temática de la diversidad sexual en la Biblia.

El objetivo principal de ABC consiste en generar espacios de diálogo entre los discursos religiosos y sociales en torno al respeto y garantía de los derechos humanos de la mujer y las personas LGBTI en Cuba.

 

De acuerdo con la pastora de ICM en Cuba, el fundamentalismo fue frenado en el país en décadas pasadas por diversos factores, entre ellos el ateísmo institucionalizado, pero hoy ha alcanzado una concertación inusitada y sorprendente, con la presencia de denominaciones que tienen iglesias madre en Estados Unidos y ha llegado con sus agendas imperiales.

Saralegui expuso ejemplos de cómo en Cuba el fundamentalismo religioso se ha expresado con fuerza contra los avances en materia de justicia social que propone el proyecto de constitución, entre ellos, las campañas Estoy a favor del diseño original, que es visible en buena parte del país, y Cuba con mi familia, que es considerada una versión de la latinoamericana Con mis hijos no te metas.

Declaraciones suscritas por más de una veintena de iglesias, la recogida hasta ahora de alrededor de 180.000 firmas y acciones en el espacio público con miles de participantes de diferentes denominaciones, forman parte del frente común para frenar el reconocimiento de los derechos LGBTI.

Las propuestas de modificaciones al proyecto de constitución realizadas por estos colectivos, alertó Saralegui, no son ingenuas e intentan restarle peso al Estado en temas como la educación y formación de las nuevas generaciones.

“Y las actividades proselitistas que hasta llevan alimentos a las comunidades no son gratuitas, exigen a cambio sumisión”, remarcó.

Un fenómeno global

Estas concertaciones de agendas de iglesias que generalmente han estado encontradas son un fenómeno generalizado en Latinoamérica, donde destaca el caso de Brasil y la llegada al poder del actual presidente Jair Bolsonaro gracias a la bancada evangélica.

Según la pastora brasileña Alexya Salvador, quien participa por segunda ocasión en la jornada, “con Bolsonaro, en nuestro país se instaló un clima de miedo ante el que los activistas decimos: ¡Nadie suelta la mano de nadie!”.

Militante de los derechos LGBTI, Salvador es pastora de ICM en una comunidad periférica de Sao Paulo, que se autodefine como una congregación de derechos humanos, con un mensaje positivo e incluyente hacia la comunidad LGBTI. (2018)

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