Investigadoras exponen situación de mujeres rurales cubanas

El encuentro virtual de la campaña Soy todas mostró brechas de género y desafíos de mujeres en el sector agropecuario.

El despliegue de las potencialidades productivas de las mujeres no será efectivo si no se toman en cuenta las persistentes desigualdades de género que frenan su plena participación.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 16 may.- Realidades, brechas, asimetrías en los roles, oportunidades y desafíos que enfrentan mujeres rurales cubanas en un contexto económico y social cambiante captan la atención de investigadoras cubanas, quienes compartieron resultados de sus estudios en un encuentro virtual organizado por la campaña Soy todas.

“Mujeres y agricultura en la agenda de investigación social cubana” fue la cita en la que cinco cientistas sociales de diferentes instituciones y provincias cubanas socializaron hallazgos y conclusiones acerca de la situación de las mujeres diversas en los sistemas agroalimentarios locales y sus aportes a las cadenas agroalimentarias.


Enfoque y promotores

La campaña Soy Todas es promovida por el proyecto Contribución a la producción sostenible de alimentos en municipios (Prosam), que ejecuta el Instituto de Investigaciones de Suelos, con el apoyo del gobierno de Canadá y las oenegés canadienses CARE y Oxfam.

Esta campaña se enfoca en el reconocimiento social de mujeres diversas vinculadas a las cadenas agroalimentarias en el sistema de la agricultura y muestra su aporte a la producción de alimentos y a la sostenibilidad desde las diversas aristas de su vida diaria como una cuestión de justicia.

Yenisei Bombino, del Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana, analizó la condición y posición de las mujeres rurales en Cuba. Destacó que, ante la ausencia de información sistematizada sobre el tema, se precisa estudiar cuáles son las principales oportunidades y desafíos que ellas enfrentan en el contexto nacional.

Bombino, integrante de un equipo de investigación que estudió tres municipios de tres regiones del país: Bejucal, en Mayabeque, (occidente), Remedios, en Villa Clara (centro) y Jimaguayú, en Camagüey (centro-oriente), consideró que las políticas universales no significan un apoyo real a las mujeres rurales, pues no logran identificar sus condiciones y necesidades específicas para una mejor inserción y desarrollo.

Al respecto, destacó la necesidad de multiplicar las acciones de acceso y control de los recursos, a partir de políticas no neutras, sino afirmativas.

Un punto coincidente en varias de las exposiciones fue que aunque existe un marco legal favorable, una estrategia de género en el Ministerio de la Agricultura y, más recientemente, un Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, queda mucho camino por recorrer y muchas barreras por derribar.

Annia Martínez, del Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central Marta Abreu, de Las Villas, abordó el empoderamiento femenino agrario en el Sistema de Innovación Agropecuaria Local (SIAL) en esa provincia entre 2019 y 2021.

Para la estudiosa, resulta pertinente dotar a las mujeres rurales de poder y capacidad para eliminar obstáculos que limiten el acceso y control respecto a los recursos productivos y tecnológicos, así como la inserción en los espacios administrativos, productivos y políticos del sector.

A su juicio, el despliegue de todas las potencialidades productivas de las mujeres no será efectivo si no se toman en cuenta las persistentes desigualdades de género que frenan su plena participación.

Dianné Griñan Bergara, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, indicó que una investigación en la cadena del frijol en municipios de las provincias Villa Clara y Sancti Spíritus arrojó que las mujeres son la principal reserva laboral, sin embargo, las inequidades de género dificultan su participación en las actividades de mayor valor agregado, por ejemplo, la multiplicación de semillas.

A su vez, se refirió a las dificultades para que ellas accedan a tierras en usufructo, por lo que consideró urgente “una articulación de las políticas para intervenir en la matriz productiva, la innovación, el ambiente institucional, la capacitación y aquellas relaciones sociales estratégicas de trabajo, sobre todo, en las estratégicas” para motivar al trabajo, fundamentalmente entre mujeres y jóvenes.

Cómo las mujeres en la finca El Placer conservan su patrimonio agrario, explotan cada rincón de la tierra para la producción orgánica de hortalizas y frutos, además de poner en marcha procesos organizativos que alteran las tradicionales estructuras jerárquicas, fue el tema escogido por Margarita Martínez Sánchez, de la Filial Universitaria Municipal de Majagua, en la central provincia Ciego de Ávila.

Mujeres y cuidados

La persistencia de dinámicas de poder y otros aspectos anclados en la influencia de la cultura patriarcal los abordó Vilma Hidalgo, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Cuba) de la Universidad de La Habana. La investigadora profundizó en las condiciones de la ruralidad que no favorecen el desarrollo femenino.

Por ejemplo, indicó, los estudios señalan que algunas salen a trabajar para obtener los necesarios ingresos que permitan sostener la vida ante el incremento de adultos mayores en las familias, lo cual implica una sobrecarga en su atención, paralelo a una muy insuficiente red institucional de cuidados.

Hidalgo alertó que el actual contexto de crisis sanitaria y ordenamiento económico complejiza el trabajo doméstico y, con ello, la sobrecarga recae nuevamente sobre los hombros femeninos, a lo que se suma el incremento del consumo de bebidas alcohólicas en los hombres y el clima predisponente a la violencia, así como dificultades en el acceso a mercados en moneda libremente convertible.

De acuerdo con Magela Romero, del Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana, las problemáticas relacionadas con los cuidados de la vida –aquellas actividades necesarias para sostenerla– tienen que ser un eje central en los modelos de desarrollo, pues, de lo contrario, esto conduce a insatisfacciones e injusticias que repercuten en el posible empoderamiento de las mujeres.

La ausencia de ese enfoque de los cuidados limita su participación en acciones que tienen que ver con su desarrollo y su tiempo para el ocio, sus metas personales y profesionales, agregó Romero.

Ante ello, valoró, se precisa que, además del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y la estrategia de género sectorial, exista una capacitación de directivos que conduzca a acortar los tiempos para reducir las diferencias en las oportunidades para todas y todos.

La pertinencia del intercambio virtual sobre esta temática fue resaltada por Romero, no solamente porque los estudios son pocos, sino también porque muchas veces se pierden los resultados al no existir suficientes espacios de socialización y de publicación, por lo que “no llegan a concretarse en transformaciones importantes”, lamentó la estudiosa. (2021)

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