Política: Castro con nuevos bríos

El encuentro con la presidenta argentina Cristina Fernández rompió el silencio en torno al ex gobernante Fidel Castro.

Granma

Cristina Fernández dialogó también con el presidente Raúl Castro.

El silencio en torno a la situación del convaleciente Fidel Castro, que rondó  por la isla y el mundo, fue roto cuando el líder histórico de la Revolución Cubana se reunió con la presidenta argentina, Cristina Fernández, el 21 de enero, al término de la visita oficial de la mandataria a La Habana.

Fuentes diplomáticas argentinas indicaron que el encuentro se produjo antes de que Fernández asistiera a una recepción en la embajada de su país, en la capital cubana, último acto previsto en su visita, iniciada el domingo 18 de enero.

La mandataria conversó de su estancia en la isla con Fidel Castro, quien, según señaló Fernández a su llegada a la legación diplomática de su país, había seguido el discurso  dictado por ella el martes 20 en la Universidad de La Habana.

“Hablamos de todos los temas. Lo vi muy bien, charlamos de la situación internacional”, dijo Cristina al llegar a la embajada de Argentina en Cuba, según el sitio web de la casa presidencial bonaerense.

Además, contó que Castro le expresó que el flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le parecía “una persona sincera y con buenas ideas”.

La presidenta argentina afirmó que el histórico líder cubano le comentó que había visto la ceremonia de transmisión del mando en Estados Unidos. “Se nota que tiene buenas ideas”, le comentó Fidel a Fernández.

La reunión duró poco más de 30 minutos y se difundieron fotos e imágenes del encuentro por parte de la Casa Rosada, en Buenos Aires, mediante el sitio web presidencial.

Por su parte, el presidente Raúl Castro negó  que el líder histórico de la revolución estuviera grave. Las declaraciones las realizó en el aeropuerto, al despedir a la presidenta de Argentina.

El general Castro aseguró a los periodistas que su hermano “está haciendo ejercicio, pensando mucho, escribiendo mucho, asesorándome a mí y ayudando”.

“¿Creen ustedes que si estuviera grave yo estuviera risueño? Próximamente voy a dar un viaje a Europa, ¿creen que yo puedo salir de aquí si Fidel estuviera grave?”, cuestionó el gobernante cubano a los periodistas.

Fidel Castro había publicado su última columna el 15 de diciembre y luego un breve mensaje de fin de año. El 18 de noviembre apareció la última foto publicada, esa vez recibiendo con alegría al presidente chino Hu Jintao.

Resurge a la luz pública

El veterano líder resurgió a la luz pública el 22 de enero, de puño y letra,  al  retomar sus “Reflexiones”, después de cinco semanas sin aparecer en ninguna publicación. La columna de opinión de Castro estuvo dedicada a la presidenta argentina y a ofrecer su punto de vista sobre el flamante mandatario Barack Obama.

Fidel Castro detalló que su conversación con la gobernante argentina “duró 40 minutos” y que “el intercambio de ideas fue intenso e interesante, como esperaba”.

Castro dijo que Fernández “es una persona de convicciones profundas” y agregó que “no hubo debates” durante la entrevista que sostuvo con ella. “Muchos otros aspectos de política nacional e internacional de Cuba y de Argentina fueron abordados”, agregó.

“A Cristina le gusta consagrarse al trabajo y dedicarle todo el tiempo. No obstante, es capaz de proteger sus derechos cuando viaja a otro país, imponer un número de horas para hacer ejercicios y adaptarse, lo cual todos respetan”.

Sobre el nuevo presidente de Estados Unidos, el ex gobernante cubano manifestó que no alberga la menor duda de su honestidad y la forma con que expresó sus ideas en su discurso de investidura, pero que, “a pesar de sus nobles intenciones”, quedan “muchas interrogantes para responder”.

Respecto a las “interrogantes” que tiene sobre Obama y que analizó con Fernández, Castro señaló: “a modo de ejemplo me preguntaba: ¿cómo podría un sistema despilfarrador y consumista por excelencia preservar el medio ambiente?”.

“Al hablar de Estados Unidos, explicó el ex mandatario, le señalé la importancia histórica para Cuba de que ayer (martes 20 de enero), a las 12 del día habían transitado 10 presidentes a lo largo de 50 años, en los que a pesar del inmenso poder de ese país no habían podido destruir la Revolución Cubana”.

Chávez da la señal

La primera señal  de que Fidel Castro no había muerto la había dado el presidente Hugo Chávez, el sábado 17 de enero, en un acto multitudinario en el centro de Venezuela.

“Fidel está vivito y coleando, vamos a darle un grito a Fidel”, señaló Chávez en un encuentro con mujeres que apoyan su reelección ilimitada, en el estado de Carabobo.

Sin dar más detalles, el mandatario hizo el comentario una semana después de haber pronosticado que Castro ya no aparecería en público como el “guerrero” que era, lo que disparó una serie de rumores sobre la condición del líder cubano.

En su programa de radio y televisión “Aló Presidente”, del día 11 de enero, dijo que Castro nunca regresaría a la vida pública y añadió que, de cualquier forma, viviría más allá de su existencia física.

Esas palabras de Chávez, la ausencia de su columna de “Reflexiones” desde el 15 de diciembre, el escueto mensaje por el 50 aniversario de la revolución y el hecho de no recibir a los mandatarios de Panamá y Ecuador,  dispararon la alarma sobre la salud del octogenario líder.

Rumor y especulaciones

Según el semanario caraqueño Quinto Día, en su edición del 23 de enero, las visitas le habían sido restringidas desde el 16 de diciembre pasado, por el médico catalán que dirige el tratamiento desde España.

La publicación venezolana  dio a conocer en su sección de “Exclusivas de última página” que, no obstante, la situación del ex mandatario era estable; asimismo, refirió que, al no tener colon,  su estado de salud  se complica a la hora de digerir los alimentos.

Entre otras especulaciones callejeras, no pocos cubanos y cubanas  pensaron que la noticia de la muerte del “Comandante” se daría después de la toma de posesión de Barack Obama, en atención a que, históricamente, la etapa previa al cambio de mando presidencial en Estados Unidos ha conllevado un potencial riesgo de agresión militar a la isla.

Los observadores de la situación cubana estuvieron en alerta ante los rumores de que la salud de Fidel Castro había empeorado seriamente.

Aunque reconocen que estas especulaciones se repiten periódicamente  (el caso más reciente fue en agosto de 2007), los que tienen vínculos regulares con Washington llegaron  a afirmar que las autoridades no  habían tomando el asunto a la ligera.

“Fuentes de alto nivel en Washington  se aventuraron a decir que Castro está gravemente enfermo”, expresó Andy Gómez, asesor del U.S. Task Force on Cuba, una rama de la Brookings Institution , formada por académicos y diplomáticos retirados, informaron agencias internacionales de noticias desde la capital estadounidense. “Están siguiendo este asunto muy de cerca, observando si hay movimientos adicionales de seguridad y tropas. Hasta el momento no ha ocurrido nada”.

Sin embargo, la Casa Blanca había emitido, en los primeros días de enero, una declaración del presidente Bush al pueblo cubano con su acostumbrado mensaje duro e intolerante, el cual también parecía ser un mensaje al presidente electo Barack Obama, quien ha dicho que levantará las restricciones de viajes a la isla.

Fuentes gubernamentales cubanas, que solicitaron el anonimato, habían afirmado que Castro seguía gobernando, haciendo llamadas, leyendo, analizando información y siendo consultado sobre las decisiones del país, y continuaba dando órdenes a funcionarios de alto nivel.

Otras fuentes aventuraron la posibilidad de una crisis cerebro-vascular del octogenario líder. Esa percepción  contrasta con la emitida por el médico español José Luis García Sabrido, quien ha atendido al gobernante cubano a lo largo de su enfermedad, al  declarar  en noviembre, a la publicación argentina Perfil, que “hoy, Fidel está muy bien, hace una vida normal y podría volver al poder si lo desea. No tiene ningún impedimento de orden físico o médico”.

La periodista argentina Stella Calloni, una veterana admiradora de la revolución de Fidel Castro, afirmó que el ex gobernante cubano está mucho mejor de lo que muestran las fotografías recientes.

“Miro a este hombre sereno, de cabellos y barba encanecidos, que suavizan su rostro, mucho más recuperado que en fotografías recientes”, escribió Calloni, quien publicó su testimonio en el diario mexicano La Jornada, en diciembre, aunque no aparecieron fotos de ese encuentro.

Desde el sur de la Florida, un dirigente del exilio comentó: “creo que finalmente Castro está en los últimos días de su vida”, dijo Ernesto Díaz, secretario general de Alpha 66, una de las más antiguas organizaciones terroristas anticastristas. “En un futuro no muy lejano morirá”.

Sin embargo, Díaz  dejó abierta la puerta al escepticismo, al señalar que no estaba seguro de si esos informes vagos eran ciertos.

Max Lesnik, comentarista de radio en Miami, quien viaja frecuentemente a Cuba y tiene contactos con altas figuras del gobierno de la isla, dijo haber hablado por teléfono con un alto funcionario cubano y que el hombre (un amigo) no hizo comentarios sobre la salud de Castro.

“Hablamos de muchas cosas y en ninguna ocasión hizo referencia a la salud de Castro. No noté ninguna preocupación en su voz”, dijo Lesnik.

Aunque reconoce que la prolongada ausencia de Castro es insólita, ese veterano observador de la situación cubana exhortó a no llegar a conclusiones apresuradas.

Por su parte, Jaime Suchliki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami (ICCAS), aseveró: “creo que hay algo en el ambiente”, para de inmediato comentar: “si está enfermo o está mejorando, quién sabe. Tenemos que esperar”.

“Algún día morirá. Puede ser esta noche o quizás mañana. Nadie es inmortal”, añadió Suchliki. “Cuando veamos al Ejército en la calle y escuchemos las marchas fúnebres, entonces sabremos que algo ha pasado”.

Interpretar esta nueva ausencia  de Castro se convirtió, para analistas y políticos, en un acto de prestidigitación.  Unos creen  que, en efecto, hubo una crisis de salud por medio,  a juzgar por la enfermedad que padece, su avanzada edad o la combinación de ambas circunstancias. Otros la atribuyen a una estrategia política para darle todo el protagonismo a su hermano, el presidente Raúl Castro.

Sin embargo, muchos cubanos y cubanas, en especial  quienes  han sido partícipes del proceso revolucionario a lo largo de esta media centuria, coinciden en señalar que Fidel no ha dejado de ser el guerrillero que conoce el escenario en que pelea, contra quién  lo hace y lo mismo pasa a la clandestinidad que a la ofensiva, según su estrategia de combate.

No interferir ni estorbar, dice Castro

El ex gobernante cubano Fidel Castro puso en duda que pudiera estar vivo cuando el flamante presidente Barack Obama termine su primer mandato, en 2013, y pidió a los dirigentes de la isla seguir adelante ante su muerte eventual.

“He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo. Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años, cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido”, expresó Castro el 23 de enero, en su segunda “Reflexión” en menos de 24 horas, tras romper un silencio de cinco semanas.

Castro aseguró que no quiere estorbar al gobierno, al que le pidió seguir con su trabajo, aunque él se agrave o muera.

“Yo estoy bien, pero insisto, ninguno de ellos debe sentirse comprometido por mis eventuales ‘Reflexiones’, mi gravedad o mi muerte”, afirmó en el comentario publicado en la página digital Cubadebate, al referirse a los dirigentes del Partido Comunista y del Estado.

Castro explicó también que decidió disminuir este año la frecuencia con que publica sus comentarios en la prensa, “a fin de no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y el Estado en las decisiones constantes que deben tomar” frente a la crisis mundial.

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