Resiliencia urbana y cambio climático: aprendiendo a convivir con los desastres

Jorge Luis Baños

Experiencias de la Universidad Central de Las Villas para actuar proactivamente en el logro de la resiliencia urbana.

El concepto de resiliencia se ha impuesto como vía efectiva para encarar la tendencia creciente de ocurrencia y efectos negativos de los desastres naturales en el medio construido. Por lo general se entiende como la habilidad de un sistema y sus componentes para anticipar, amortiguar, adaptar o recuperarse de los efectos de un desastre mayor, de forma oportuna y eficaz.

Los manglares del archipiélago cubano y el cambio climático

¿Qué son los bosques de mangle?

Los manglares conforman extensas áreas de bosques costeros en la zona tropical y pan tropical del planeta. Estos ecosistemas se desarrollan, principalmente, donde existen deltas importantes que desembocan en el mar y se producen acumulaciones de fango, como sustrato y variaciones permanentes de salinidad. Por tanto, los principales factores abióticos son: la mezcla continua de aguas continentales y marinas, con variaciones en la salinidad; la acumulación de fango en la ribera de los ríos y en la faja costera, lluvias y humedad ambiental y temperaturas altas y poco variables (mayores de 25ºC y con variaciones que no sean menores de 5ºC), por lo que las temperaturas frías constituyen una limitante para su desarrollo.

Polvo del Sahara en Cuba: Su impacto en el tiempo, el clima y la salud

Archivo IPS Cuba

Características de un fenómeno poco conocido pero con incidencias ambientales y para la salud humana.

Las nubes de polvo del Sahara viajan miles de kilómetros e impactan el clima, el tiempo, el medioambiente y la salud de los seres humanos, así como los animales, las plantas y ecosistemas completos, marítimos y terrestres, de los territorios bajo su influencia, incluida Cuba, a la que afectan solamente de marzo a octubre. Producen, además, una gran dispersión biogeográfica de patógenos.

Tiempo y salud en el Caribe

Archivo IPS Cuba

Los servicios especializados de pronósticos biometeorológicos pueden ser muy efectivos para la prevención de salud de las poblaciones más vulnerables.

En general, existe una gran confusión en el uso de los conceptos de tiempo y clima. La diferencia esencial entre el clima y el tiempo está dada por la escala temporal en que trabajan: el clima y sus cambios se identifican en la escala estacional (verano, otoño, invierno y primavera) y multianual, o sea, a lo largo de muchos años. Por su parte, el tiempo se refiere al estado instantáneo de la atmósfera en un lugar dado. Para definir entonces el estado del tiempo promedio o predominante en una unidad de tiempo cronológico más apropiada a los intereses del ser humano, se usan, básicamente, los intervalos de tiempo asociados a la marcha diaria, siguiendo la secuencia mañana-tarde-noche-madrugada, el estado del tiempo diario y la variación inter-diaria (día tras día) del estado del tiempo.