Agroecología se abre paso en provincia cubana

Un proyecto matancero defiende la conservación del medio ambiente en su vínculo con actividades socioproductivas, económicas y culturales.

En la finca Alboa se diversifican las producciones agroforestales para sustituir importaciones.

Foto: Cortesía de Claudia Ortega.

La Habana, 18 oct.- Las prácticas agroecológicas se encuentran generalmente en producciones de cultivos varios, hortalizas y frutales. Sin embargo, una iniciativa en Matanzas, en la porción occidental de Cuba, se enfoca en el manejo sostenible y agroecológico de la actividad de agroforestería.

Según Claudia Ortega, se trata de Albaoa, un área de la cooperativa de producción agropecuaria (CPA) Amistad Cubano Mexicana, con un total de 40 hectáreas, ubicada en el valle del río Yumurí.

Explica que la finca prioriza su producción de forma ecológica sumando principalmente a los habitantes y productores del valle a conservar el entorno natural y a practicar una agricultura limpia, para así responder al llamado mundial de conservación y protección del medio ambiente.

“Albaoa ha reconstruido más de 10 hectáreas de bosque, recuperado toda la franja hidrorreguladora del río Chico, además de sembrar cinco hectáreas de cultivos varios, una de café. Nos estamos preparando para sembrar otras 24 hectáreas de cultivos como frijoles, boniato y plátano”, indica Ortega.

Beneficios

La alternativa del uso de estas prácticas, confiesa la agricultora, se debió, en un primer momento, a la falta de recursos, pero, después de investigar y actualizarnos sobre las tendencias de la agroecología, asumimos esta como prioridad y directriz en la finca.

“Mi experiencia productiva utilizando las prácticas agroecológicas se ha convertido en una política y en una estrategia de sostenibilidad para la realización de las actividades agroforestales que realizamos en la finca”, sostiene.

Anuncia que la finca se dirige “a la diversificación de las producciones agroforestales para sustituir importaciones, contar con ofertas de servicios y productos en el mercado nacional e internacional, con énfasis en la agricultura ambientalista”.

En ese camino, agrega, generamos empleos, asesoramos y educamos a los productores para incrementar su cultura sobre el tema, contribuimos al desarrollo local, con la intención de cumplir nuestras expectativas y rescatando los valores tradicionales de los campos de Cuba, la herencia cultural y la riqueza natural del valle.

Por otra parte, destaca, reincorporamos hombres jóvenes y mujeres a la vida laboral, propiciando su preparación en estas materias de agricultura y otras que brinda el proyecto: talleres de carpintería, herrería, cerámica artística, junto al trabajo con la apicultura, floristería, actividad pecuaria, café y agroforestería, entre otras.

Además, enseñan “las prácticas agroecológicas a campesinos aferrados durante tiempo al uso de pesticidas químicos y de maquinaria pesada”.

Entre las prácticas que emplean están la conservación del suelo, siembras intercaladas de forestales con café y cultivos varios, cercas vivas, reciclaje, aplicación de restos de cosecha y materia orgánica en los huecos del café, surcos contra las pendientes para evitar la erosión, lombricultura, reconstrucción manual del bosque, diversificación.

A la vez, incursionan en la agricultura vertical y circular, la hidroponía, la permacultura, la energía renovable, aprendiendo a cerrar ciclos productivos.

Interacciones

“Albaoa es la interacción de varios proyectos en uno. Trabajamos por etapas y agradecemos las asesorías de especialistas y colegas productores interesados, a pesar de las dificultades que atraviesa el país para el acceso a recursos como sistemas de riego, implementos agrícolas, medios de protección y materiales para la superación”, reconoce Ortega.

Ella presentó su experiencia en el taller “Juventud y Agroecología por la soberanía alimentaria y nutricional”, durante la I Feria Internacional en línea Agrobiodiversidad y Alimentación, promovida por la Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé, de la Universidad de Camagüey, entre el 11 y el 16 de octubre.

Según se conoció en dicho evento, otras experiencias exitosas avanzan en los campos de la provincia de Matanzas, sobre las cuales expuso Yuvan Contino, de la Estación Experimental Indio Hatuey (EEIH) y coordinador del Grupo de Jóvenes Agroecólogos.

Indicó el especialista que durante más de dos décadas la EEIH ha propiciado procesos de desarrollo local en los municipios, acompañando a los gobiernos locales y a otros actores, junto a investigadores, especialistas y técnicos.

“Los proyectos de investigación, desarrollo y de transferencias de tecnologías sostenibles con visión agroecológica se ejecutan en municipios, en su mayoría en fincas campesinas, usufructuarios y en entidades estatales del territorio”, dijo.

“Eso implica participación, escuchar a la población que se sientan acompañados en las lógicas de su desarrollo”, valoró.

Para Contino, proyectos como PIAL, Biomas-Cuba, Bioenergía, Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de Solidaridad para Proyectos Innovadores, Agrecocaribe y otros favorecen el desarrollo local, con impactos técnicos, económicos, ambientales y sociales, pues ofrecen oportunidades para mujeres y jóvenes. (2021)

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