Incendios forestales amenazan bosques y biodiversidad de Cuba

El Cuerpo de Guardabosques de la isla alerta sobre seis siniestros activos, cuando la temporada seca se extiende hasta abril.

Estudios realizados en Cuba señalan que la recuperación de áreas deforestadas requiere, como mínimo, de 20 a 40 años.

Foto: Tomada de Cubadebate

La Habana, 5 mar.- Un incendio forestal de grandes proporciones en Pinares de Mayarí, en la oriental provincia cubana de Holguín, causa hasta ahora daños en más de 3.000 hectáreas, con posible impacto en la biodiversidad.

Un informe de la Estación de Investigaciones Integrales de la Montaña, del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales de Holguín (Cisat), del 3 de marzo, estimó que el siniestro, iniciado el 18 de febrero, se extendía por “más de 3.600 hectáreas, en su mayoría zonas de plantaciones forestales, pastizales y maniguas secundarias”.

Del área dañada, 2.772 hectáreas corresponden a Pino cubensis –especie considerada material combustible–, casuarina y eucalipto; y más de 666, a pastizales.

Aun cuando comenzó temprano el enfrentamiento, las llamas se propagaron en menos de 24 horas por los fuertes vientos y la abundancia de plantaciones de pino.

A partir del día 19 del mes pasado, agregó el reporte del Cisat, se extendió a zonas de amortiguamiento del Parque Nacional Mensura Pilotos, área protegida desde 2008, que abarca 8.486 hectáreas, y avanzó luego a los alrededores de la Loma de la Mensura, mayor elevación de la Sierra de Nipe, con 987 metros sobre el nivel del mar.

“En fotos recientes del satélite no se puede visibilizar el área total, por la presencia de humo que impide estimar con exactitud el área (afectada)”, señaló otra publicación del Cisat, mientras reportes radiales refieren daños en cerca de 5.000 hectáreas.

Para proteger a las personas y sus bienes, se evacuaron pobladores de las zonas hasta donde llegaron las llamas avivadas por el viento.

Causas y daños

Expertos del Centro de Meteorología Agrícola, del Instituto de Meteorología, apuntan que la intensa sequía, la cantidad de días consecutivos con altas temperaturas y la gran sequedad del suelo, unido a vientos fuertes en rachas, son factores vinculados al estado del tiempo que favorecen la propagación del siniestro de Pinares de Mayarí.

Desde que comenzó el incendio, cuyas causas no se informan hasta el momento, trabajan de forma conjunta, en las acciones de contención y extinción, personal del Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas, la Empresa Agroforestal y del Cisat.

Ante la expansión del fuego, las acciones preventivas se extendieron a la provincia de Santiago de Cuba, limítrofe con Holguín.

Existen solo estimaciones del impacto causado por las llamas en esta zona,  que han puesto en riesgo especies como el jazmín del Pinar (Euphorbia podocarpirolia), autóctona de la zona y considerada la flor de Holguín, entre otras.

“Nuestro equipo de investigación está listo para la evaluación de los daños, contamos con los especialistas necesarios y los medios para emprender la evaluación una vez se extinga el incendio”, señaló Wilder Carmenate, director del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales de Holguín.

Fuego en el ambiente

Un reporte de incendios forestales del Departamento del Fuego del Cuerpo de Guardabosques, con cierre del 1 de marzo, alertó de seis fuegos activos en el país.

Los siniestros ocurren en dos localidades de municipios de Pinar del Río: Tenería y La 47, así como en Pinares de Mayarí (Holguín), Bumba (Segundo Frente, Santiago de Cuba), El Líbano (Manuel Tames, Guantánamo) y Los Limones (Municipio Especial Isla de la Juventud).

Según el Ministerio del Interior, en enero pasado se produjeron en Cuba 80 incendios forestales, récord para el mes, de acuerdo con registros del Cuerpo de Guardabosques.

Las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Holguín, Camagüey y el Municipio Especial Isla de la Juventud resultaron los territorios más afectados.

La fuente indica que las quemas descontroladas con distintos fines provocaron el 53 por ciento de los incendios; los cazadores y pescadores furtivos, el 25 por ciento; los fumadores irresponsables, el 19; los castradores de colmenas, el ocho y los vehículos sin mata-chispas, el seis.

Expertos sostienen que este tipo de desastre ocasiona la muerte directa de animales y plantas y tiene efectos indirectos como estrés, destrucción del hábitat y de las fuentes de alimento, desaparición o desplazamiento de varias especies.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente llamó en 2022 a adoptar nuevas formas de enfrentar esos incendios, ante las predicciones de su incremento. (2023)

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