Movimiento juvenil cubano impulsa la agroecología

El Grupo de Jóvenes Agroecólogos apoya la divulgación de buenas prácticas, la capacitación y el avance científico-técnico de la agricultura.

El Grupo de Jóvenes Agroecólogos propone conformar una comité agroecológico nacional que aglutine a entidades e impulse enfoques de sostenibilidad y equidad.

Foto: Tomada de Perfil de Facebook de Actaf.

La Habana, 25 sep.- Continuar capacitando a todos los niveles, hacer atractivos los mensajes en redes sociales y exponer experiencias basadas en la ciencia son retos de jóvenes defensores de la agroecología desde espacios productivos, formativos y de investigación.
En tal sentido, el Grupo de Jóvenes Agroecólogos (GJA), un equipo técnico de la no gubernamental Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (Actaf), se propone potenciar el accionar juvenil y contribuir a la correcta aplicación de la ciencia y la técnica.

Surgido en 2007, el grupo enfrenta el reto de consolidar su labor con la base productiva e intentar satisfacer las demandas de capacitación del sector, así como de la superación de profesionales y técnicos que trabajan en la empresas, apuntó Otto Anderéz, del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical.

Se suman otras líneas de trabajo como la incorporación de los enfoques de sostenibilidad sobre bases agroecológicas en los grandes polos productivos, a fin de que esa perspectiva se convierta en ejes transversales en la formación de profesionales del sector agrario y de quienes se encuentran en puestos de toma de decisiones.

A su vez, el movimiento juvenil propone realizar más investigación participativa, desarrollar proyectos locales para la producción de alimentos humanos y animales y mantener la selección y clasificación de las fincas, según su estatus agroecológico, de conjunto con otras organizaciones como la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap).

Contexto desafiante

La labor del referido grupo se desarrolla en un contexto cambiante, pues el país actualiza su modelo económico, con la incorporación de formas de gestión no estatales. Se promueve el autoabastecimiento municipal y avanzan los ajustes organizativos y de la infraestructura tecnológica en el campo.

A la par, prosigue la implementación de la política de entrega en usufructo de tierras ociosas que, sin llegar a revertir el envejecimiento de la fuerza laboral del campo cubano, incorpora nuevos actores a las faenas agropecuarias.

Según Rasiel Bello, del GJA, en el medio rural en Cuba residen 691.669 jóvenes del grupo etario 15-34 años. De las personas que recibieron tierras ociosas en usufructo, mediante el Decreto 300, 14.000 son jóvenes (27,6 por ciento del total) y de ellos, el 85 por ciento son hombres.

Entre los principales obstáculos que enfrentan resaltan el escaso acceso a medios de trabajo, la insuficiencia y la ineficacia en los sistemas de mantenimiento y reparación de maquinarias y equipos, las pérdidas de las producciones, las brechas que contribuyen a la ilegalidad y el desvío de recursos.

Además, se encuentran los escasos y asistemáticos niveles de aplicación de la ciencia y la técnica, además de los problemas con los sistemas de pago.

Para Bello constituye un reto alcanzar la unidad del movimiento agroecológico cubano, como respaldo científico-técnico de una agricultura próspera y sostenible.

Criterios hacia el futuro

El GJA considera necesario diseñar programas de acción en temas como protección, cuidado y mejoramiento de los suelos, producción de semillas propias, manejo, captura y uso eficiente del agua, fortalecimiento de resiliencia ante el cambio climático y promoción del empleo de fuentes renovables de energía.

Igualmente apoya la visualización de los efectos económicos y sociales de los diferentes sistemas productivos y continuar empleando las infocomunicaciones en función de la promoción de enfoques de sostenibilidad.

A juicio de Yuvan Contino, de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey y uno de los líderes del grupo, “toca buscar la manera de abordar estos contenidos desde ejemplos prácticos, locales, a nivel de finca/territorio, con evidencias científicas de soporte, ciencia aplicada”.

Como respaldo de la labor del GJA, la estrategia institucional de la Actaf está orientada a la juventud del sector agropecuario, así como a un programa de equidad generacional.

De acuerdo con Bello, resulta importante lograr una articulación efectiva, mediante la conformación de un comité agroecológico nacional, que aglutine también a entidades como el Ministerio de la Agricultura y la Actaf para impulsar los enfoques agroecológicos. (2021)

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