Proyecto cubano impulsa cultivo de corales para restaurar arrecifes

Es propósito compartir los resultados científicos con áreas protegidas e instituciones para revertir la pérdida de los corales

Cuba aplica la experiencia del cultivo de corales como herramienta para restaurar el arrecife como un ecosistema.

Foto: Tomada del sitio del Acuario Nacional de Cuba

La Habana, 9 jun.- Para llegar a la maternidad, bajan hasta 17 metros de profundidad. Allí los “bebés” corales esperan ser sembrados para establecerse y crecer, en un intento de expertos de varias instituciones coordinadas por el Acuario Nacional de Cuba por revertir daños naturales y otros provocados por los seres humanos.

De acuerdo con Pedro Chevalier, jefe del Departamento de Biodiversidad del Acuario Nacional de Cuba y al frente del proyecto, en el Caribe y el mundo, los arrecifes sufren daños por los efectos del cambio climático, la acidificación del mar, la elevación de las temperaturas y la acción del hombre: la contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación turística.

“Los arrecifes cubanos no escapan a estos efectos”, sentenció, por ello, esta iniciativa utiliza “el cultivo de corales en lo que se llama jardinería de corales, una herramienta para restaurar el arrecife como un ecosistema”.

La restauración es mucho más, incluye también la creación de áreas protegidas, las vedas, la creación de conciencia y muchas cosas más. Pero, una parte de la restauración es la jardinería de corales, señaló.

Según dijo, experimentan en las técnicas utilizadas en otros lugares para el cultivo y propagación de coral, así como en la siembra en los arrecifes, bajo las condiciones de Cuba, en escenarios como el Parque Nacional Guanahacabibes, en Pinar del Río, y la zona costera del Acuario Nacional, en La Habana.

“En principio, es como una copia adaptada a este medio de las acciones para reforestar los bosques: se hacen viveros donde se cultivan las posturas y luego se siembran para recuperar esas poblaciones y ese ecosistema”, dijo el experto, según publicó el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Pero no se trata solo del acuario. En esta experiencia se suman instituciones como el Instituto de Ciencias del Mar, el Centro Nacional de Áreas Protegidas, el Parque Guanahacabibes, el Centro de Investigaciones Pesqueras y algunas escuelas de buceo.

Apuesta por los corales

Entre las dos formas de reproducción de los corales, la asexual ocurre por fragmentación, a partir de pedazos que se desprenden de forma natural por tormentas y por huracanes, que si logran fijarse al fondo, crean nuevas colonias, explicó.

“Esa es una de las vías que usamos, aprovechamos para reproducirlos en nuestros viveros y después reproducirlos y sembrarlos en el arrecife”, apuntó el experto.

Sin embargo, este método tiene la desventaja de crear clones semejantes a la colonia donante o madre, que pudieran ser susceptibles, por ejemplo, a cambios de temperatura.

La otra vía es la sexual, donde interviene la fecundación: espermatozoides y óvulos se unen para crear nuevos individuos, genéticamente diferentes, lo que “da mayor diversidad genética y mayor probabilidad de que ese individuo tenga una respuesta superior ante un evento o un cambio ambiental severo”, aseguró Chevalier.

Según puntualizó, en este proyecto optaron por usar las dos técnicas y combinarlas, la reproducción sexual con la asexual: “obtenemos nuevos genotipos mediante la reproducción sexual y después le aplicamos la reproducción asexual para propagar, crear clones de estos nuevos genotipos y obtener poblaciones más diversas”.

Para llevar adelante proyectos como este, destacó, hay que hacer estudios previos, no siempre la jardinería de coral es factible, si hay un lugar con mucha contaminación y los corales mueren por ello, no tiene sentido hacerlo”.

De acuerdo con Chevalier, debe hacerse un manejo adaptativo: adaptarse a las condiciones del lugar, no se puede usar el mismo tipo de vivero ni las especies porque no son las que las que predominan.

Resultados bajo el mar

“Tenemos colonias que ya tienen alrededor de tres, cuatro, cinco años de sembradas tanto aquí (en La Habana) como en Guanahacabibes y están en buenas condiciones. Los índices de mortalidad se han comportado entre lo que se considera óptimo. Tenemos unas cuantas colonias que están llegando a adultas”, aseveró.

Aunque trabajan fundamentalmente con tres especies, el año pasado reportaron desoves para Cuba de alrededor de seis especies. “Es importante saber en qué época desovan, en qué horario porque aunque tienen un rango, varía de un lugar a otro en el Caribe, incluso dentro del mismo país”, consideró Chevalier.

Para este experto, resulta relevante tener estos calendarios para saber cuándo colectar estos huevos, pues, generalmente, se hace de noche, son buceos complicados y los estudios ayudan a saber con precisión y exactitud el momento del desove.

Daniela Pérez, licenciada en Biología, del Acuario Nacional de Cuba, valoró los avances: “Los experimentos cada vez dan mejores resultados y tenemos muchas expectativas futuras”.

Aunque es un proceso lento, se ve la repoblación, consideró Dany Hernández, buzo recreativo del Equipo SSI didáctica de buceo, una de las entidades que colaboran con el proyecto.

En Cuba se desarrollan otras experiencias de este tipo en playa Coral, en Matanzas; así como en la Isla de la Juventud, Jardines de la Reina y Villa Clara. (2023)

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