¿Rebrota el caracol gigante africano en Cuba?

Por el clima húmedo del país, el caracol se ha adaptado al hábitat y ha sido localizado hasta ahora en 13 de las 15 provincias cubanas

Entre los métodos empleados en el país para el control del caracol gigante africano, además de su captura e incineración, se encuentra el uso de cal y, en menor medida, la tabaquina, un insecticida natural, preparado a partir de residuos del tabaco, agua y cal.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 25 sep.- Tras ver en su patio varios ejemplares de caracol gigante africano, una vecina de la ciudad de Las Tunas se dirigió a las autoridades sanitarias de esa provincia oriental, alarmada con una plaga que parece cobrar fuerzas mientras la covid-19 acapara las preocupaciones.

En Las Tunas, las alarmas ante el rebrote comenzaron a sonar en junio pasado cuando se capturaron más de 400 ejemplares del caracol, poniéndole fin a un largo período en el que no se había reportado esta especie en el territorio y no han parado desde entonces.

El caracol apareció desde inicios del pasado año solo en el reparto Velázquez, pero la plaga pudo controlarse con la eliminación de más de 9.000 ejemplares, evitándose entonces que llegara a otros repartos y municipios de la provincia.

Sin embargo, la realidad es otra en tiempos de pandemia.

El rebrote de estos moluscos se ha visto favorecido por las condiciones climáticas y las precipitaciones ocurridas en la región en los últimos meses, según especialistas.

Y a las lluvias se sumó la acumulación de desperdicios y escombros, ante lo cual las autoridades sanitarias hicieron un llamado a los servicios comunales de evitar que se incremente la presencia del vector en la capital de la provincia.

 

Conocer al caracol

El molusco se ha diseminado por la mayoría de las zonas tropicales del mundo. Las conchas, de forma cónica y color marrón, con franjas más claras, alcanzan hasta 10 centímetros de longitud como promedio.

Su condición hermafrodita posibilita la capacidad de generar simultáneamente óvulos y espermatozoides. Para la fecundación necesita copular con otro individuo de su especie, mediante uniones múltiples en época reproductiva sin estacionalidad marcada.

Los huevos son depositados en el suelo y enterrados hasta 25 cm de la superficie. Como promedio realizan de cinco a seis puestas, con 100 huevos cada una.

Llegan a la madurez sexual entre los cuatro y seis meses de vida, y alcanzan una longevidad de hasta nueve años.

 

María del Carmen Pupo, bióloga del Departamento de Entomología Médica del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, indicó en reporte televisivo que otra de las causas está relacionada con la proliferación de hierba en zonas desocupadas y sitios, donde puede proliferarse esta especie.

Entre 2019 y agosto de este año, indicó el reporte, se han capturado en este territorio oriental en tres repartos de la ciudad 45.000 ejemplares del caracol gigante africano, responsable de la transmisión en humanos de la meningoencefalitis eosinofílica, enfermedad cuyos síntomas se manifiestan cuando el paciente está en la fase más grave.

Otras alertas

Sin embargo, no es el único lugar donde ha sido visto. “Hace poco, vimos unos caracoles en las proximidades de la escuela Ejército Rebelde…con esto de la covid, ya nos habíamos olvidado de eso”, mencionó Camila Gómez, quien usa esa vía para ir a su trabajo, en el municipio Plaza de la Revolución.

Desde el municipio habanero de Marianao, la estudiante de 20 años, Daniela González, se mantiene vigilante ante la reaparición “del bicho” en su barrio.

“Ayer mismo sacaron una jaba llena y así… todos los días”, comentó la joven, quien ha expresado su alarma por la cantidad de ejemplares que aparecen en la zona de su casa, colindante con un terreno en desuso, donde la población vierte escombros.

Al parecer, mientras el país se concentra en el enfrentamiento a la covid-19, con 5.310 personas contagiadas y 118 fallecidos desde el primer caso en marzo pasado y hasta la fecha, el caracol ha logrado reproducirse sin control, favorecido por las abundantes lluvias registradas desde junio.

¿Llegó para quedarse?

La llegada del caracol gigante africano (Lissachatina fulica Bowdich) a Cuba, en 2014, se atribuye a un turista nigeriano que introdujo los primeros ejemplares para su utilización en rituales religiosos.

Desde entonces, debido al clima húmedo de la nación caribeña, el caracol se ha adaptado al hábitat y ha sido localizado en 13 de las 15 provincias cubanas –con excepción de Cienfuegos y Guantánamo-, para ser considerado una amenaza para la sanidad, la salud humana y la biodiversidad del país.

Incluido entre las 100 especies exóticas invasoras más perjudiciales del mundo, se recomienda evitar el contacto directo con el molusco y la secreción que deja a su paso, ya que puede estar contaminado con larvas de Angiostrongylus cantonensis, parásito pulmonar de las ratas y causa frecuente de la meningoencefalitis eosinofílica.

En zonas agrícolas de la periferia de La Habana, agricultores refieren que se ha reportado también su presencia, aunque consideran que su control pudiera estar relacionado con depredadores naturales.

En la Cooperativa de Créditos y Servicios 28 de enero, el joven campesino Eduardo Ascencio indica que encuentran conchas vacías porque el guariao, un ave comúnmente vista en las orillas de los ríos, se alimenta de ellos.

Entre los métodos empleados en el país para el control del caracol gigante africano, además de su captura e incineración, se encuentra el uso de cal y, en menor medida, la tabaquina, un insecticida natural, preparado a partir de residuos del tabaco, agua y cal. (2020)

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