Cooperación médica cubana en la mira de EE.UU.

Durante los dos últimos años, Washington ha arreciado sus críticas contra la colaboración y exportación de servicios sanitarios de la isla caribeña.

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El 21 de junio, el gobierno del presidente Donald Trump publica un informe anual que califica de trata de personas a los alrededor de 28.000 profesionales de la salud de la isla que prestan servicios en más de 60 naciones.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 10 ago.- La cooperación médica cubana, que ha cobrado notoriedad por su apoyo a la lucha global contra la pandemia en unas 50 naciones, es hoy uno de los principales puntos de fricción dentro de las tensas relaciones entre Washington y La Habana.

El 6 de agosto, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, criticó las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, contra las misiones de salud de la isla caribeña.

“Secretario de Estado Pompeo calumnia la cooperación médica internacional en medio de la covid-19 como pretexto para endurecer el bloqueo a Cuba. Distrae la atención, con objetivo electoral, de la mala gestión en EE.UU. que va llegando a cinco millones de casos y 162.000 muertes”, escribió Rodríguez en su cuenta de Twitter.

Un día antes, Pompeo, exhortó a la Organización de Naciones Unidas a rechazar el ingreso del país caribeño en el Consejo de Derechos Humanos.

“Es indignante que el Consejo de Derechos Humanos ofrezca una banca a Cuba, una dictadura brutal que trafica a sus propios médicos con el pretexto de misiones humanitarias”, declaró Pompeo en una rueda de prensa en Washington.

En febrero, Rodríguez anunció que La Habana había presentado su candidatura para ocupar uno de los puestos vacantes en el referido Consejo en el periodo 2021-2023.

Contra la cooperación sanitaria

Durante los dos últimos años, Washington ha arreciado sus críticas contra la colaboración sanitaria de la nación insular caribeña.

La exportación de servicios profesionales, entre ellos los médicos, constituye el primer rubro de la economía cubana, la cual arrastra casi tres décadas de crisis agravada por los efectos globales de la pandemia y el fortalecimiento del embargo que Estados Unidos mantiene desde 1962.

El 21 de junio, el gobierno del presidente, Donald Trump, incluyó a la isla en el listado de países que a juicio de su gobierno no colaboran en la lucha contra el tráfico de seres humanos.

El texto calificó de trata de personas a los alrededor de 28.000 profesionales de la salud de la isla que prestan servicios en más de 60 naciones.

Johanna Tablada, subdirectora de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, calificó el informe de ilegítimo.

“Cuba exhibe un desempeño ejemplar en el combate contra la trata de personas y mantiene una política de tolerancia cero ante cualquier modalidad de este flagelo”, respondió por su parte el canciller Rodríguez.

Antes, el 17 de junio, los senadores republicanos Rick Scott, Marco Rubio y Ted Cruz presentaron un proyecto de ley destinado a sancionar a países que contraten a médicos cubanos a través del programa de misiones.

Denominada Ley de Reducción de Ganancias para el Régimen Cubano (Cut Profits to the Cuban Regime Act), la iniciativa pide al Departamento de Estado publicar la lista de países que contratan a dichos profesionales y considerarlo un factor en la clasificación del informe anual sobre la trata de personas.

También, el 10 de junio, el jefe de la diplomacia cubana condenó declaraciones de Pompeo, contra la cooperación médica de la isla y la Organización Panamericana de Salud (OPS).

Ese día, durante una conferencia de prensa, Pompeo indicó que Washington pediría explicaciones a la OPS por su papel de intermediaria en el programa Más Médicos en Brasil, del cual Cuba se retiró en noviembre de 2018 tras argumentar que el presidente Jair Bolsonaro mantenía una posición “hostil, irrespetuosa y ofensiva” hacia las y los médicos cubanos.

La iniciativa, de 2013 a 2018, posibilitó la mejora de una serie de indicadores de salud en el gigante sudamericano y colocó a médicos en comunidades que nunca habían accedido a estos profesionales.

El gobierno de La Habana sostiene que Washington persiste en “una continuada y exacerbada campaña de descrédito y mentira contra la cooperación médica internacional que brinda Cuba”.

A continuación, la Redacción IPS Cuba resume algunos hechos recientes relacionados con las relaciones Estados Unidos-Cuba:

5 de agosto: Llega a Washington D.C. el profesor cubanoamericano Carlos Lazo, tras vencer unos 5.000 kilómetros en bicicleta desde la ciudad de Seattle, de donde partió junto con un grupo de cubanoamericanos y estadounidenses el 11 de julio. Forma parte de la iniciativa “Puentes de Amor” que busca reimpulsar el acercamiento entre Cuba y EE.UU. y derogar el embargo. Durante el recorrido, el profesor envía sendas cartas al candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., Joe Biden, así como al mandatario Donald Trump, en las cuales solicitó reunirse con ambos para dialogar sobre las posibilidades de un mejoramiento de las relaciones bilaterales.

30 de julio: El departamento del Tesoro anuncia sanciones contra el Havana Internacional Bank. Este banco, entidad de capitales cubanos con sede en Londres, opera desde agosto de 1973 y es el único de su tipo que funciona fuera de la isla. Un día antes, el diario El Nuevo Herald reporta que el banco francés Credit Mutuel había paralizado los servicios al banco Fincimex, subsidiaria de la Corporación Cimex, por temor a la aplicación de sanciones por parte de Washington. Tales acciones impactan negativamente y entorpecen el envío de remesas y transferencias monetarias, a pocos días de la apertura de una red de comercio en moneda libremente convertible en Cuba.

29 de julio: El reverendo Jim Winkler, presidente y secretario general del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en Estados Unidos, califica de un lapso de juicio atroz incluir a Cuba en la Lista Especial de Vigilancia de la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional. Dicha decisión “es objetable y no goza de muchos adeptos a nivel internacional”, subraya el 29 de junio una declaración del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero. Diez días antes, un comunicado del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) considera “falso y mal intencionado acusar a Cuba de limitar la libertad religiosa”. El 3 de junio, el presidente Donald Trump firma una orden ejecutiva para adoptar medidas contra países identificados por su gobierno como supuestos violadores de las libertades religiosas, entre los cuales incluyó al país caribeño.

29 de julio: EE.UU. nombrará al diplomático Timothy Zúñiga como nuevo encargado de negocios de la embajada en La Habana, en sustitución de Mara Tekach, reporta el diario El Nuevo Herald. Tekach pasará a coordinar la oficina encargada de temas cubanos en el Departamento de Estado, el puesto ocupado actualmente por Zúñiga, precisa la fuente.

26 de julio: Un gran jurado federal estadounidense acusa de múltiples delitos a Alexander Alazo, autor del ataque del 30 de abril contra la Embajada de Cuba en Washington. Si fuera declarado culpable, Alazo enfrentaría una sentencia obligatoria de al menos 10 años de prisión por el cargo de descargar un arma de fuego durante un delito de violencia. En múltiples ocasiones, las autoridades cubanas recuerdan que la administración Trump guarda silencio sobre el hecho sin condenarlo de manera explícita.

23 de julio: Desde el 1ro de abril, la Embajada de Estados Unidos en Cuba ha facilitado la repatriación a la nación norteña de más de 2.000 ciudadanos estadounidenses y residentes legales permanentes cualificados. Asimismo, ha realizado 14 vuelos en tres meses y explora opciones para continuar con vuelos adicionales, indica un comunicado de la sede diplomática.

8 de julio: El Departamento de Energía de Estados Unidos publica un aviso en el Registro Federal en el cual incluye a Cuba dentro de un conjunto de países a los cuales considera “adversarios extranjeros” que podrían atacar la red eléctrica nacional.

7 de julio: La compañía Amazon acuerda con el Gobierno de Estados Unidos pagar una multa de 134.523 dólares por mantener vínculos comerciales sin autorización con países o entidades diplomáticas, entre ellas la embajada de Cuba en Washington.

16 de junio: “Hoy en día, los viajes, el comercio y el compromiso diplomático con Cuba son exponencialmente más difíciles que hace tres años, todo en detrimento de los intereses de Estados Unidos y del pueblo estadounidense. Pero lo más importante, el cambio de política ha sido devastador para las familias y el pueblo cubano”, subraya un comunicado firmado por Emily Mendrala, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas. El texto ve la luz al cumplirse el tercer aniversario de la firma del memorando mediante el cual el presidente Donald Trump cambió la política de acercamiento hacia Cuba impulsada por su antecesor, Barack Obama (2009-2017).

5 de junio: El Departamento del Tesoro cancela la autorización para que la compañía Marriott International, la única estadounidense que administra un hotel en Cuba, continúe operando el Four Points Sheraton Havana, ubicado en Quinta Avenida, en La Habana. La instalación deberá cerrar antes del 31 de agosto. Una declaración de Marriot International subraya que dicho departamento también le notificó que “no se le permitiría abrir otros hoteles en Cuba”. Marriot ingresó el mercado cubano en 2016, como parte del proceso de restablecimiento de relaciones bilaterales iniciado en 2014.

1ro de junio: El Ministerio de Relaciones Exteriores rechaza la inclusión de Cuba en una lista del Departamento de Estado referida a países que supuestamente no cooperan plenamente con los esfuerzos estadounidenses contra el terrorismo, publicada el 13 de mayo. “Se trata de un listado unilateral y arbitrario, sin fundamento, autoridad o respaldo internacional alguno y que, como se sabe, solo sirve a propósitos de difamación y coerción contra países que se niegan a acatar la voluntad del gobierno de EE.UU. en sus decisiones soberanas”, expresa una nota oficial.

28 de mayo: Solo podrán operar 3.600 vuelos chárter entre EE.UU. y Cuba del 1ro de junio de 2020 al 31 de mayo del 2021, indica un comunicado del Departamento de Transporte de la nación norteña. La acción responde al pedido del Departamento de Estado de restringir los vuelos a la isla con el objetivo de reducir sus ingresos. En octubre de 2019, Washington prohibió los vuelos regulares a todas las ciudades cubanas, excepto al aeropuerto internacional José Martí, de La Habana; en enero de 2020, el Departamento de Transporte prohibió los vuelos chárter a cualquier aeropuerto cubano, exceptuando el capitalino. (2020)

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