Cuba espera resultados del referendo del Código de las Familias

Especialistas y ciudadanos resaltan la importancia de continuar las acciones en defensa de los derechos de todas las personas.

La votación coincidió con la amenaza potencial de la tormenta tropical Ian que, según los pronósticos, impactará al occidente del país.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 26 sep.- Cubanas y cubanos están a la espera de los resultados finales del referendo popular del Código de las Familias, un ejercicio desarrollado en un contexto inédito de tensiones, auge de debates en redes sociales, inflación, cortes eléctricos, posturas fundamentalistas desde sectores religiosos y amenaza de huracán.

Según anunció ayer la Comisión Electoral Nacional (CEN), un corte preliminar con cierre a las cinco de la tarde contabilizaba el voto de 5.806.078 ciudadanos, el 68,91 por ciento de 8.425.147 personas mayores de 16 años residentes en el país y registradas en el padrón electoral.

Debido a las lluvias en diferentes zonas de la nación caribeña, se extendió el horario de la votación por una hora, y en algunos casos más, en ocho provincias, entre ellas, La Habana, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo, el Municipio Especial Isla de la Juventud y municipios de Matanzas y Camagüey, dijo la presidenta de la CEN, Alina Balseiro.

El Código de las Familias se considerará aprobado si recibe el voto afirmativo mayoritario (sí) de los votos válidos emitidos por el electorado.

Resultados preliminares dados a conocer esta mañana.

Tras ejercer su voto el domingo, el presidente Miguel Díaz-Canel admitió que podría existir un voto de castigo como manifestación de “disgusto” porque la situación de la ciudadanía en estos momentos “es compleja”, algo que también consideró legítimo.

Ley y votaciones

En el referendo se votó por la versión 25 del Código, aprobada el 22 de julio pasado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral). Tras la consulta popular, se decidió cambiar el 49,15 por ciento del contenido del proyecto, a partir de las opiniones y sugerencias de 6.481.200 personas.

Esta constituye la única norma sometida a escrutinio público entre las 70 actualizadas tras la entrada en vigor de la nueva Constitución, en 2019, cuando el electorado de Cuba también asistió a las urnas.

Desde entonces, se producen cambios en el panorama nacional, en lo económico, lo social y el incremento del uso de la telefonía móvil y las redes sociales, ingredientes para la polarización de fuerzas.

La campaña #CódigoSí realizada por medios oficiales y perfiles en redes sociales de personas e instituciones “hasta la saturación” –según especialistas y ciudadanía– y la difusión de rumores acerca de un supuesto amañamiento de los resultados fueron acciones dirigidas a halar hacia bandos contrarios a quienes no tenían decidido su voto.

Este ejercicio electoral incluyó la organización de más de 40 colegios especiales para facilitar el voto de los huéspedes de hoteles en el balneario de Varadero, en Matanzas, a unos 140 kilómetros de La Habana.

Está por ver

El Código introduce aspectos relacionados con el reconocimiento y la protección a los sectores vulnerables, los derechos de las personas adultas mayores, la atención intencionada contra la discriminación y la violencia en el espacio familiar, además del nombramiento y reconocimiento de cuidadores familiares.

Entre los aspectos que mayores reacciones adversas generaron se encuentran el derecho de todas las personas a fundar una familia y contraer matrimonio, que dejaría atrás la vieja fórmula binaria hombre-mujer, la posibilidad de la gestación solidaria y la transformación de la categoría patria potestad en la responsabilidad parental: de madres y padres para con sus hijos.

El Código votado busca garantizar los derechos de todas las personas, cualquiera sea la estructura o forma de organización familiar que escojan sus integrantes, sobre la base de los afectos, el respeto mutuo, la lealtad, la solidaridad y la asistencia recíproca.

Texto y contexto

A la par de comentarios superficiales y manipuladores, el código desató no pocos análisis serios e integrales desde todas las corrientes, dentro y fuera de Cuba, con reflexiones que van más allá del texto y sus implicaciones, para trascender a la realidad cubana actual.

Desde el activismo, Dachelys Valdés deseó que terminara el día 25 “porque este domingo, que nunca tendría que haber sido de votaciones, es una deuda demasiado tremenda con lo justo”.

Según señaló en su post en Facebook, el jurista Julio A. Fernández,  se trata de “una ley muy progresista, un objeto anacrónico y perturbador en el panorama jurídico cubano actual”.

Y añadió: “Es un Código para el país que yo quisiera, pero no para el país que existe en realidad. Estamos luchando por el pan y los antibióticos, y nos cuesta trabajo mirar hacia la parte de la justicia que se esconde debajo de nuestra supervivencia material y básica”.

De acuerdo con el investigador Julio César Guanche, incluso en caso del triunfo del Sí, las debilidades de la ley “provienen más del ecosistema político cubano que de los propios contenidos regulatorios de esa norma”.

En tanto, la periodista Milena Recio describió como una “amputación dolorosa” no poder votar, al ser parte de 1.800.000 cubanas y cubanos fuera de la nación, pues solo se les permitió a quienes formaran parte de misiones oficiales en el exterior. (2022)

Un comentario

  1. Paulo Peraza

    Yo voto si porque es un código bien estructurado y bien definido que protege a la familia cubana

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