Cuba y EE.UU. abren puertas al diálogo diplomático

La cita revisará los acuerdos migratorios, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y asuntos bilaterales.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

Una delegación del Partido Demócrata, de los Estados Unidos, que visitó Cuba el 18 y 19 de enero, sostuvo reuniones con las autoridades y un grupo de opositores políticos, para explorar vías de cooperación.

La Habana, 21 ene.- Con el tema migratorio y la preparación de la hoja de ruta para restablecer embajadas y las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos inician este miércoles sus primeras negociaciones de alto nivel, después de cerrar más de 50 años de enconado diferendo.

Las pláticas que se extienden hasta el 22 de enero amplían las conversaciones que cada seis meses La Habana y Washington realizan para seguir los acuerdos migratorios de 1994 y 1995, que cerraron la llamada crisis de los balseros, en la que más de 36.000 cubanos viajaron en precarias embarcaciones rumbo a las costas estadounidenses.

El día de hoy está dedicado a revisar el complimiento de los tratados migratorios y las acciones en la lucha contra la emigración ilegal y el tráfico de personas realizadas por sendos países.

Y el jueves las delegaciones conversarán sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y asuntos bilaterales.

Para los últimos temas, Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, lidera la representación estadounidense y mientras su contraparte será Josefina Vidal, directora de Estados Unidos del Ministerio -cubano- de Relaciones Exteriores.

Además de las discusiones para la apertura de embajadas en las capitales de ambas naciones, el presidente estadounidense Barack Obama delineó en diciembre un conjunto de temas en los cuales pretende avanzar con su contraparte cubana, como salud, inmigración, antiterrorismo, tráfico de drogas, respuesta a catástrofes y derechos humanos.

Washington prometió además evaluar la exclusión de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo.

El presidente Raúl Castro se comprometió a sostener un diálogo respetuoso con el gobierno de Estados Unidos, basado en la igualdad soberana, con el fin de tratar los más diversos temas de forma recíproca, como soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, “sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación”.

El 16 de enero, Obama dictó las más relevantes regulaciones tomadas respecto a la nación caribeña en más de medio siglo, como la ampliación de licencias para que los norteamericanos puedan visitar Cuba y la autorización para el uso de tarjetas de crédito y débito en sus gastos de viaje.

Asimismo, incrementó el límite de las remesas de 500 a 2.000 dólares por trimestre y autorizó las ventas de materiales de construcción, equipos e implementos agrícolas para el sector privado cubano.

Dio luz verde a las instituciones financieras estadounidenses para abrir cuentas en contrapartes cubanas y a las empresas de telecomunicaciones para que hagan inversiones en infraestructura y vendan a empresas estatales servicios, software, dispositivos y equipos, aunque no de alta tecnología.

La reanudación de relaciones estimula numerosos análisis entre académicos de ambos países, quienes coinciden en la trascendencia histórica del hecho, la valentía política de ambos jefes de Estado para dar este paso y los desafíos que supone el acercamiento entre dos vecinos con sistemas políticos y visiones globales diametralmente opuestos.

El Proyecto Cuba Posible, del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, invitó a varios especialistas a analizar la actual coyuntura y los potenciales escenarios de desenvolvimiento tras el 17 de diciembre de 2014, que a su juicio abre “un nuevo tiempo que desborda la imaginación de las mentes más creativas”.

El sociólogo Aurelio Alonso opinó que “normalizar las relaciones es, ante todo, la disposición a discutir y negociar políticas y acciones, y la relación diplomática es el escenario a propósito”.

Para Michael Bustamante, historiador cubanoamericano de la Universidad de Yale, resaltó el hecho de que se reanudan las relaciones diplomáticas “sin que se haya resuelto la mayoría de los temas que han dividido a los dos gobiernos durante décadas”, como el mantenimiento del embargo/bloqueo y el financiamiento para lograr un cambio de régimen en Cuba.

Aunque el bloqueo ha quedado muy debilitado con las medidas de apertura anunciadas por Obama, es preciso darle su empujón final, lo cual solo es posible con una ampliación rápida de la relación bilateral, una mayor apertura interna a la sociedad cubana, y con una apertura económica substancial y profunda por parte de Cuba, opinó Carlos Saladrigas, empresario y político cubano radicado en Estados Unidos.

A juicio de Lenier González, comunicador social y vicecoordinador de Cuba Posible, “solo si ambos gobiernos logran una estabilidad en sus relaciones, y Estados Unidos se abstiene de querer decidir la vida interna de Cuba, el gobierno cubano estará en condiciones de ir facilitando, gradualmente, el ajuste de la vida nacional”.

Si conseguimos que esto ocurra cabalmente, ambos países resultarán beneficiados, sobre todo Cuba, quien podrá robustecer con equilibrio la economía y las dinámicas sociales, lo que a su vez crearía condiciones para reformar, incluso, el modelo político, explicó Roberto Veiga, jurista y coordinador de Cuba Posible. (2015)

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