A debate

¿Es el contexto local cubano propicio para el nacimiento y desarrollo de líderes naturales? ¿Por qué?


  1. El contexto cubano es propicio para el surgimiento de nuevos líderes naturales, aun cuando se ha limitado la potenciación de estos por la verticalidad en el proceso de toma de decisiones, que si bien fue necesario en un momento histórico del proceso revolucionario, este contexto cambió y ahora la conciencia social no está a la par de las exigencias que impone la situación.
    Esto no es indicativo de imposibilidad de surgimiento de líderes naturales. La población ha sido dotada de saberes teóricos que son fortalezas en el ejercicio de cualquier forma de liderazgo y unido a la visibilización de elementos sociales como la pobreza, generan el surgimiento de líderes.


  2. Sí, sobre todo en medio del nuevo poder económico que viene surgiendo con la apertura del sector privado y cooperativo. Así, la persona se siente con voz propia y autonomía para decidir sobre lo que quiere para su bien, el de su familia y Cuba. El momento es propicio también para generar cambios en la mentalidad del cubano.


  3. Hoy conviven diversas situaciones, inquietudes y problemas, ya sean sociales, políticos, religiosos o comunitarios, que generan líderes que defienden determinados criterios. Toda vez que hay grupos, aparece el liderazgo. En un colectivo, algunos son simples seguidores, otros están presentes de verdad y algunos son presentes-ausentes, pero siempre uno toma el liderazgo y defiende la idea, la plantea, la proyecta.

    El líder nace según las circunstancias, se proyecta de acuerdo con la forma de vida del medio en que se desenvuelve y las necesidades del entorno.


  4. Sí, es propicio por el alto nivel educacional y político de la población, el desarrollo institucional alcanzado, que cuenta con organizaciones comunitarias bien estructuradas.

    Los líderes se desarrollan en un ambiente local más estrecho, lo que facilita el conocimiento de la población acerca de sus acciones.


  5. En línea gruesa, pienso que no lo es. En Cuba tenemos graves y antiguos problemas relacionados con las posibilidades asociativas de sujetos y grupos sociales, sea para cualquier fin. Ello, definitivamente, coarta los procesos organizativos “naturales” de las comunidades.

    Por el contrario, nuevos actores locales, para constituirse como tales, requieren pasar por aletargados caminos de autorizaciones para lograr una presencia en las comunidades, gran parte de los cuales terminan desautorizados. Ahí está incluido el trabajo de las ONGs, que con frecuencia tienen notables problemas para establecer anclajes estables en los espacios locales.

    Nuevamente, hay felices excepciones, localizables en disímiles lugares del país. Pero su trabajo ha sido y es, en general, muy dificultoso.