Género, pieza clave en la respuesta al VIH/sida en Cuba

El virus afecta mayoritariamente a personas y grupos cuyas prácticas e identidades sexuales han sido históricamente discriminadas.

Condicionantes socioculturales y de derechos podrían estar incidiendo en el elevado número de HSH y mujeres trans con el virus en Cuba, señalan especialistas. La prevención resulta clave.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 13 ene.- La variable género es muy influyente en la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, y obviar su estudio podría traducirse en una mayor desigualdad para las poblaciones clave como los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH).

Así subraya el artículo Una mirada género sensible a la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana en poblaciones clave, publicado en el No. 3/2018 de la Revista Cubana de Salud Pública.

Sus autores, Yandy Betancourt, Zoe Díaz e Ileana Castañeda, laboran en la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades del Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/sida y en la Escuela Nacional de Salud Pública, ambas en la capital cubana.

A su juicio, la divulgación de los resultados de estudios de género aplicados a la transmisión del VIH en poblaciones clave contribuirá a la ampliación a todo el país de un marco teórico-metodológico común, integrado y operativo, capaz de ayudar a los actores involucrados en la respuesta nacional para prevenir la trasmisión del virus.

Datos del Ministerio de Salud Pública muestran que los hombres son el principal grupo de población afectado, ya que representan casi 81 por ciento de las personas diagnosticadas.

En 2016, los HSH representaron 71,2 por ciento de todos los casos diagnosticados y 80 por ciento entre los del sexo masculino.

Por su parte, la población transgénero muestra una tendencia ascendente en los últimos nueve años y es la de mayor prevalencia. Todo lo anterior ha condicionado que estas poblaciones sean consideradas “clave” para la dinámica de la epidemia, recordaron los investigadores.

Llamaron la atención que el elevado número de HSH y mujeres trans infectadas con el VIH, “no necesariamente es consecuencia de un incremento de las conductas sexuales de riesgo”, sino de “un conjunto de condicionantes socioculturales y de derechos (que) pueden estar limitando el control de dichos riesgos, en dichas poblaciones”.

Investigaciones realizadas en el contexto cubano y fuera de este revelan que la determinación social para la epidemia de VIH está dada por categorías relevantes como: la pobreza, la pertenencia a una etnia o a una comunidad rural aislada, la migración, la edad, la orientación sexual y el género.

A ello se suman la violencia, el estigma y la discriminación hacia grupos cuyo comportamiento sexual difiere del heterosexual.

Aclaran los especialistas que la desigualdad de género y las violaciones de los derechos humanos repercuten negativamente sobre la salud mediante consecuencias directas e indirectas, derivadas de relaciones de poder desiguales y desigualdades en el acceso a los recursos y el control sobre ellos.

Además, diversos estudios apuntan a que la percepción de condición inferior de los hombres con orientación y prácticas homosexuales o bisexuales, aumentan la vulnerabilidad ante el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

E incluso, agregan, las normas y prácticas de género relacionadas con lo que se considera masculino (ser activo o pasivo, solicitar el uso del condón), desempeñan un papel fundamental en el riesgo y la vulnerabilidad de los hombres ante la infección y de manera general, en los comportamientos relacionados con la salud.

“Resulta imperativo en este escenario, ganar en claridad en cuanto a la noción de disparidad y la constitución de desigualdades a partir de estas” variables, recomiendan.

También lamentan “la limitada existencia de fuentes (estudios, investigaciones) que vinculen género, diversidad sexual y VIH, y su restringida adecuación al contexto cubano” en lo relacionado con estas brechas de desigualdad e inequidad atribuibles al género y cómo estas se relacionan con la epidemia de VIH.

Los autores reconocen que, desde 2008, el estatal Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/sida coordina y efectúa diferentes experiencias en Cuba que consideran la mirada género sensible, en el diseño e implementación de sus acciones de prevención.

No obstante, aclaran, “la infección por VIH en el contexto presente demanda respuestas más efectivas para lograr reducir las nuevas infecciones por el virus para el año 2020”, así como “intervenciones eficaces, que produzcan un balance futuro de no discriminación para alentar a los HSH y mujeres transgénero, como iguales, a la adopción de comportamientos de cuidado hacia sí y hacia los demás”. (2019)

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