2020: Resiliencia en tiempos de covid-19

Resumen social anual.

Resiliencia covid-19

Como sucede a nivel global, fuentes especializadas confirman que el mayor impacto se produce en las poblaciones más vulnerables.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Con el impacto de la pandemia de la covid-19 en todas las esferas de la vida, el año 2020 podría definirse en Cuba con la palabra resiliencia.

Durante casi 10 meses de distanciamiento social, cubanas y cubanos reinventaron formas, escenarios y pensamientos ante el coronavirus, las medidas sanitarias y las crecientes dificultades económicas. Surgieron emprendimientos, iniciativas, grupos de apoyo y, junto a la respuesta, la solidaridad y el acompañamiento ciudadano fueron protagonistas.

En las condiciones especiales generadas por la emergencia sanitaria, el debate y el activismo se movieron como nunca antes hacia las redes sociales. Temas como la violencia de género, los derechos de la comunidad LGBTI, la discriminación racial y los derechos de los animales, cobraron visibilidad de la mano de la proliferación de grupos e iniciativas diversas.

Si el año se inició con la presentación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, cerró con el anuncio de la aprobación por el Consejo de Ministros del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM), que deberá publicarse en la Gaceta Oficial en 2021 como decreto presidencial.

Entre buenas y malas noticias, sábanas blancas inundaron de manera espontánea las calles del centro histórico de La Habana y de otras áreas de la capital, en el mes de julio, en respuesta a un llamado lanzado desde las redes sociales en ocasión del fallecimiento de Eusebio Leal, historiador de la ciudad y principal impulsor de innumerables obras patrimoniales y sociales.

A la partida de Eusebio Leal, se sumó durante el año la muerte del activista antirracista Serafín (Tato) Quiñones, la actriz y cantante Rosita Fornés, considerada la mejor vedette de América Latina en los años 50, y de Juan Padrón, padre del popular animado Elpidio Valdés.

Fue un periodo de ausencias sensibles en el entorno audiovisual, con la partida de Nelson Rodríguez, Premio Nacional de Cine; el cineasta Enrique Colina; las actrices Nilda Collado, Marta del Río y Broselianda Hernández. La música cubana lamentó la muerte de la cantante Farah María y el reguetonero Daniel Muñoz, del dúo Yomil y el Danny.

El mundo creativo, en sentido general, sufrió igualmente la pérdida del poeta y guionista Sigfredo Ariel y de Pedro de Oraá, Premio Nacional de Artes Plásticas.

El nuevo año fue recibido con la confirmación del comienzo, el 1 de enero de 2021, del reordenamiento monetario: unificación monetaria, reforma en los ingresos, eliminación de gratuidades y subsidios, integran el paquete que se puso en marcha a partir del “día cero”, acompañado de no pocas tensiones en la población. Para más información ver Resumen Económico 2020.

 

Respuesta a la covid-19: ¿visión inclusiva?
Las alternativas de apoyo mediante plataformas digitales también se extendieron a otros grupos etarios y personas con vulnerabilidades.

Cuando en marzo de 2020, las autoridades declararon la cuarentena obligatoria ante el avance de la covid-19, muy pocas personas tenían la dimensión exacta sobre los retos que este proceso supondría en gestión sanitaria, económica y social. Como sucede a nivel global, fuentes especializadas confirman que el mayor impacto se produce en las poblaciones más vulnerables: personas adultas mayores, con discapacidad, niñas y niños y en las mujeres.

Algunas afectaciones se tradujeron en el reforzamiento de roles tradicionales de género, especialmente en el ámbito del cuidado; incremento de la violencia contra las mujeres; menor acceso a espacios sociales y de cuidados de las personas adultas mayores y con discapacidad, quienes vieron reducida su movilidad.

Especialistas confirmaron la aparición de formas de paternalismo y mensajes de infantilización hacia las personas adultas mayores, en un país con 20,8 por ciento de su población de 60 años y más. Para Teresa Orosa, autora de “Personas mayores y pandemia ¡No al viejismo!”, con la covid-19 apareció la gerofobia, el “Quédate en casa” bien intencionado, pero mal manejado.

Las medidas gubernamentales de apoyo a este grupo poblacional se complementaron con iniciativas que, a partir del voluntariado, apoyaron en la realización de compras o entregas a domicilio de comidas elaboradas. Entre otros, el proyecto Acompáñame del estatal Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), atendió a unas 100 personas de 61 a 79 años, quienes vivían o estaban la mayor parte del tiempo solas en sus hogares.

Por primera vez en el país, WhatsApp se convirtió en un canal para servicios y grupos de apoyo. Entre otros, el psicogrupo “Adultos vs. Covid-19”,coordinado por la Sociedad Cubana de Psicología, atendió a más de 200 personas que “aprendieron acciones concretas para adaptarse activamente al confinamiento y a la crisis generada por la pandemia”.

Las alternativas de apoyo mediante plataformas digitales también se extendieron a otros grupos etarios y personas con vulnerabilidades. Así, funcionaron “Muéstrales el camino” y “Juntos por la inclusión”, con el objetivo de acompañar a familias con niños y niñas con autismo o discapacidad intelectual, con la asesoría del estatal Instituto Central de Ciencias Pedagógicas.

La entrega de alimentos y productos de aseo, además del acompañamiento a personas vulnerables como mujeres trans, con VIH/sida y mayores de 60 años, fueron algunas de las acciones impulsadas por la comunidad LGBTI para mitigar los efectos de la covid-19 en esos grupos.

Más en el dosier Covid-19 profundiza brechas de género e Iniciativa multiplicada frente a covid-19

Si en un inicio las acciones de solidaridad no llegaban más allá de la confección de nasobucos de tela o de colaboraciones puntuales con las personas de la tercera edad, con el paso de los meses  las líneas de apoyo se multiplicaron y diversificaron. Junto a estudiantes de varias universidades, integrantes de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) trabajaron como voluntarios en los centros de aislamiento de casos sospechosos de covid-19.

Mientras el proyecto sociocultural AfroAtenAs, de la ciudad de Matanzas, organizó varias donaciones destinadas a personas ancianas, con discapacidad y otros grupos en situaciones de vulnerabilidad, Casa Tomada MirArte articuló el activismo en temas de género, antirracismo y diversidad sexual en un barrio del municipio periférico de Marianao, en La Habana.

El llamado a un enfoque inclusivo a la respuesta sanitaria fue una convocatoria constante de varias instituciones, oenegés y activistas, especialmente en temas como políticas de cuidado. Tal fue el caso del folleto “Enfoque inclusivo y de género en la respuesta ante emergencias sanitarias. El caso de la covid-19”, realizado por la iniciativa Ponte Alerta ante la covid-19.

Al mismo tiempo, varias organizaciones alertaron sobre cómo los días de confinamiento multiplicaron las horas de trabajo no remunerado para muchas madres cubanas quienes se vieron sobrecargadas con la educación en casa.

Con la pandemia se reforzaron roles tradicionales, que las hacen asumir a ellas el reto de convivir, entretener, ejercitar, atender y educar a su descendencia sin salir del hogar y con la sobrecarga de labores domésticas; mientras que ellos se sobreexponen a la enfermedad y aplican papeles de proveedores y garantes de protección, debido a funciones estereotipadas y socialmente arraigadas.

 

Violencia de género, el efecto invisible de la pandemia
El confinamiento social como parte de la respuesta a la covid-19, aumentó la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia machista.

Como pronosticaron especialistas nacionales y organizaciones de la sociedad civil cuando Cuba impulsó su plan de respuesta a la covid-19, la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia machista aumentó desde mediados de marzo.

Además de anunciar en noviembre el proyecto del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) activó un grupo asesor de la organización en estos temas, presentó la Guía de Intervención integral a la violencia de género e intrafamiliar en condiciones de pandemia y, como parte de su respuesta, impulsó una campaña nacional y un servicio de información y primera ayuda a víctimas en la línea 103.

El estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y organizaciones como el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), la Unión Nacional de Juristas de Cuba y el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo adaptaron a las condiciones creadas por la pandemia sus servicios de información, orientación jurídica y atención a víctimas de violencia.

La campaña Evoluciona, que coordina OAR y suma a instituciones, organizaciones y redes diversas en todas las provincias del país, fortaleció su activismo desde las redes sociales con atractivas iniciativas comunicativas que lograron un impacto sobre todo en públicos juveniles y enfrentó el reto de celebrar los 16 días de activismo en condiciones de distanciamiento social.

En un contexto de carencia de datos oficiales, la plataforma YoSíTeCreo en Cuba actualizó sistemáticamente sobre el problema, abrió una línea telefónica de apoyo a mujeres, lanzó una guía para la ayuda ciudadana y presentó el Observatorio de Feminicidios de Cuba, que hasta noviembre había contabilizado 25 casos y tres feminicidios infantiles.

Más en los dosieres Jornada no violencia de género en Cuba, Derechos sexuales a debate y Cuba: Historias de mujeres inspiradoras en tiempos de covid-19

Entre otros acontecimientos, estuvo un  taller sobre abuso sexual con lideresas comunitarias de La Habana durante el festival Akokán, un panel de especialistas sobre embarazo temprano y matrimonio infantil, el debate sobre el aborto y el abuso sexual infantil generado por la telenovela cubana El rostro de los días y una encuesta sobre género y violencia publicada por la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente.

Varios fueron los espacios que promovieron, visibilizaron e impulsaron la sororidad entre cubanas. Resaltan las alianzas de emprendimientos liderados por mujeres, las convocatorias y contenidos compartidos desde las redes sociales y las iniciativas de figuras artísticas. Destacaron los bazares colectivos para mostrar emprendimientos guiados por cubanas como Mimitos Laura, Maxi Bebé, Lunas Pesto, Santuario Gourmet, Herbolaria, Detalles Y&M, Manu y Deshidratados Habana.

Y surgió Chicas Poderosas Cuba, quienes se definen como “una colectiva creada por y para el empoderamiento de las mujeres desde la comunicación y en interacción con otras disciplinas y saberes”.

 

LGBTI: alianzas y visibilidad
Una de las noticias más esperanzadoras para la comunidad LGBTI en Cuba fue la inscripción en el Registro Civil de Paulo, reconocido como hijo de dos personas del mismo sexo, Dachelys Valdés y Hope Bastian.

El 2021 inició casi como terminó el 2020, con una intensa polémica sobre matrimonio igualitario y el reconocimiento de la diversidad sexual en el país, a raíz de una instantánea publicada en un medio estatal que muestra a dos jóvenes besándose.

El debate sirvió, además, para cuestionar la agenda heteronormativa del sistema estatal de medios de comunicación, donde solo se muestran familias, amores y prácticas sexuales heterosexuales, especialmente en los mensajes de bien público en fechas señaladas como el 14 de febrero. Tal alcance tuvo el intercambio que la televisión nacional publicó un mensaje retomando el problema.

La polémica complementó el debate que generó a inicios de año la censura en la televisión de un beso gay durante la transmisión de una película. El reclamo de activistas fue tal que no solo se emitió una disculpa institucional, sino que se repitió el filme de forma íntegra.

Uno de los debates más intensos, que se extendió al 2021, fue la polémica generada por una publicación de la cantante Danay Suárez en su perfil de Facebook, de la autoría de otra internauta, en la que se relacionaban las causas y solicitudes de derechos del movimiento LGBTI con presuntos grupos promotores de la pedofilia.

El post, publicado en junio, generó el rechazo de activistas, instituciones estatales y oenegés, e incluso derivó en una querella judicial, en la que el fallo fue a favor de Suárez.

La demanda legal, presentada por el activista y médico Alberto Roque, es la primera de su tipo que ha trascendido en Cuba. El proceso mostró las preocupaciones de representantes de esta comunidad sobre el aumento del discurso antiderechos en sectores religiosos y conservadores de la sociedad, frente a los cuales se cuenta con pocos recursos legales o de otro tipo.

Otros hechos del año en Ofensiva por los derechos LGBTI en Cuba

Entre otras tendencias, el 2020 dejó muestras de articulación entre activistas de diversas causas. Así, el proyecto autónomo Plataforma 11MCuba compartió sobre cómo ser un buen aliado en la lucha LGBTI y antirracista. Con la participación de unas 60 personas, vía Telegram, el encuentro contó con la psicóloga Sandra Álvarez, gestora del blog Negra cubana tenía que ser.

Una de las noticias más esperanzadoras para la comunidad LGBTI en Cuba fue la inscripción en el Registro Civil de Paulo, reconocido como hijo de dos personas del mismo sexo, Dachelys Valdés y Hope Bastian. El suceso coincidió con reclamos ciudadanos para que el futuro Código de Familias no sea sometido a un referendo y reconozca derechos como el matrimonio igualitario.

Como en 2019, el período estuvo marcado por debates entre iglesias que se oponen al matrimonio igualitario y activistas lesbianas, gay, bi, trans e intersexuales. Entre otros documentos, se difundieron declaraciones que subrayan la separación entre las iglesias y el Estado, la labor comunitaria de creyentes y la ausencia de una fuerte campaña a favor de los derechos de LGBTI.

En este contexto, se celebró de forma virtual la Jornada contra la Homofobia y la Transfobia en su edición 13. La iniciativa, impulsada por el Cenesex, incluyó conferencias, debates, presentaciones de transformistas, retos en las redes y un concierto, enfocados en temas como la comunidad LGBTI en tiempos de pandemia, derechos sexuales y el fundamentalismo religioso.

 

Racialidad: las brechas de inequidad se mantienen 
El Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial pretende impulsar en Cuba acciones para enfrentar prejuicios y actitudes discriminatorias, a escala nacional y local.

En un año que comenzó con la partida del activista antirracista Serafín (Tato) Quiñones (1942-2020), las vulnerabilidades de la pandemia también se agudizaron para las personas afrodescendientes, según trascendió durante el encuentro virtual Postpandemia en Cuba: racialidad, diversidad y sanación.

El año sirvió para insistir en los todavía insuficientes estudios sobre desigualdades por color de la piel en Cuba. El país se acerca el final del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes (2015-2024) de las Naciones Unidas, sin un estudio nacional abarcador en ese sentido, alertóla profesora María del Carmen Zabala.

La sistematización “Los estudios de las desigualdades por color de la piel en Cuba: 2008-2018”, publicada por Zabala en 2020, concluyó que se mantienen brechas de equidad asociadas al color de la piel en diferentes ámbitos de la vida nacional. Por su parte, la cátedra Nelson Mandela del CIPS, confirmó la existencia de manifestaciones racistas como invisibilidad, lenguaje peyorativo, escaso acceso a empleos en el sector privado, así como estereotipos en el imaginario social y los medios de comunicación.

Los resultados de investigación sucedieron a la presentación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial. Aunque se fundó en 2019, no fue hasta marzo del 2020que las autoridades cubanas ofrecieron detalles  del proyecto que pretende impulsar en Cuba acciones para enfrentar prejuicios y actitudes discriminatorias, a escala nacional y local, facilitar las denuncias ante hechos racistas y el acceso a la justicia, entre otros objetivos.

Mientras el Comité de Ciudadanos por la Integración Racial y la Cofradía de la Negritud mantuvieron su trabajo, 2020 fue un periodo de surgimiento y consolidación de algunas iniciativas antirracistas cubanas, especialmente en redes sociales.

¿Cómo promover un discurso antirracista desde la identidad? ¿Cómo incentivar emprendimientos que beneficien y empoderen a la comunidad afrodescendiente? ¿Cómo posicionar un discurso de no discriminación? A estas y otras preguntas intentaron responder propuestas como Lo llevamos rizo, En Estéreo podcast, Hair Love Cuba, El club del espendrú o Alianza Afrocubana.

Los debates y posicionamientos antirracistas incluyeron desde el pronunciamiento de la sociedad civil cubana ante el asesinato de George Floyd en Estados Unidos hasta el análisis de ensayistas como Roberto Zurbano sobre el racismo y las luchas antidiscriminatorias en Cuba.

No faltaron las polémicas y debates sobre la discriminación racial y la apropiación cultural en Cuba, a propósito de cómo se sumaron algunas personas a un reto viral por el Día de África, incluidas prácticas con un trasfondo ofensivo como la apropiación cultural y el blackface, como se conoce el maquillaje teatral de negro para personas blancas.

Ocurrieron intensos intercambios a propósito de la representación de la racialidad en los medios de comunicación en Cuba, así como un intenso intercambio entre activistas animalistas y antirracistas sobre las prácticas que incluyen el sacrificio de animales en religiones de origen africano.

 

Otros espacios, otros debates
Durante el 2020 se mantuvo el reclamo por una ley de bienestar animal que tuviera en cuenta las propuestas de activistas y protectores en Cuba.

Con personas a favor, en contra y escépticas, la propuesta de una legislación específica sobre el culto en Cuba volvió a estar a debate, dentro de las reformas legales para implementar la nueva Constitución vigente desde abril de 2019, pero hasta ahora no se incluye en el calendario legislativo hasta 2022.

En varias ocasiones representantes de varias religiones y especialistas subrayaron diferentes aristas a tener en cuenta y coincidieron en la urgencia de un mayor debate público y educación sobre religiosidad, un tema poco abordado por los medios estatales de comunicación e igualmente por los alternativos.

Más allá de la posibilidad de una Ley de Culto, en estos meses surgieron nuevos espacios como El Sonido de la Esperanza, la primera emisora católica de Cuba que trasmite en línea las 24 horas, una apuesta de un grupo de jóvenes comunicadores para expandir el mensaje de la Iglesia mediante las nuevas tecnologías.

Paralelamente, durante el 2020 se mantuvo el reclamo por una ley de bienestar animal que tuviera en cuenta las propuestas de activistas y protectores en Cuba. El activismo animalista no descansó y fueron constantes las denuncias de maltratos a animales en varias provincias del país, así como denuncias del accionar de los Centros de Observación Animal, conocidos como Zoonosis.

En el contexto de la emergencia sanitaria se mantuvo la alerta ante el aumento del abandono de mascotas, creció el apoyo a la consolidación de refugios y la creación de medios de comunicación como El Refugio, una revista digital sobre rescate, adopción y bienestar animal, así como el canal en YouTube UNAC (Unión de Animalistas de Cuba).

Se mantuvo durante el paso de los meses la polémica alrededor del decreto ley 370 de 2019, que restringe el ejercicio independiente del periodismo en la isla. Mientras se reportaron denuncias diversas por acciones dirigidas a hacer cumplir la ley desde las autoridades, se conoció que varios representantes de este sector fueron nominados al Premio Gabo 2020. Entre otras noticias, estuvo la aparición del blog El poder de las ideas, del jurista Roberto Veiga, quien fuera cofundador de la otrora plataforma Cuba Posible.

Más en Cuba culpa a Trump de atizar tensiones para un estallido social y Resumen político 2020

En un hecho sin precedentes para el mundo de la cultura cubana, más de 100 artistas e intelectuales se congregaron el 27 de noviembre ante el Ministerio de Cultura para exigir ser escuchados por las autoridades. La acción sucedió al incidente que había puesto punto final a la huelga protagonizada por el llamado Movimiento San Isidro.

Las autoridades conversaron y se comprometieron con una treintena de representantes del plural grupo a dialogar sobre asuntos como la libertad de expresión y los espacios para los artistas y el arte independiente. Sin embargo, pocos días después anunciaron que NO se reunirían con personas que mantienen contacto directo y reciben financiamiento y apoyo de Estados Unidos.

 

2021: Año de tensiones

En medio de una situación epidemiológica cada vez más compleja, el 2021 se inicia con no pocas tensiones, marcadas por el impacto en la población de las medidas asociadas al reordenamiento monetario, la crisis de desabastecimiento que acompaña a la covid-19 y las intensas polémicas en las redes sociales.

El anunciado proceso de consulta sobre el Código de Familia colocará nuevamente en el centro del debate los derechos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género, generando tensiones entre las iglesias que sostienen las posiciones más fundamentalistas, aquellas que defienden el derecho a la diversidad y sectores de la ciudadanía.

Entre las buenas noticias en enero de 2021, la FMC, con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, publicó la Guía básica para el personal que brinda servicios telefónicos de atención a la violencia basada en género en Cuba. En febrero, fuentes oficiales anunciaron la aprobación del decreto-ley de Bienestar Animal y el 8 de marzo se publica en la Gaceta Oficial el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM). (2021)

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