Blonde abarrota las salas de la capital cubana

El pasado fin de semana revivieron los cines habaneros cuando la cinta inspirada en la mítica Marilyn Monroe exhibió en las pantallas el rostro de la actriz cubana Ana de Armas

El abarrotamiento de los cines Yara y Charles Chaplin presagia que la euforia con Blonde en Cuba parece lejos de acabar.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 10 oct. – Las largas colas regresaron a las salas de cine capitalinas entre los días 6 y 9 de octubre. Este fenómeno no se veía desde las mejores etapas del tradicional Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en los estrenos, muy escasos en los últimos años, de películas de factura nacional.

Esta vez obró el milagro Blonde, filme estadounidense de 2022 inspirado en la vida de Marilyn Monroe, un ícono de la edad dorada de Hollywood. El pasado sábado, en el emblemático Yara, se anunció el cierre de taquilla quince minutos antes del comienzo de la tanda única de las 5 de la tarde y todavía una impresionante fila de personas quedaba afuera.

En otro cine de la céntrica Avenida 23, el Charles Chaplin, ocurrieron hechos similares a pesar de que se programaron dos tandas, a las 2 y 7 p.m. El evento es más inusitado porque la cinta de Andrew Dominik circulaba ya en Cuba gracias al Paquete Semanal, la invención autóctona que suple hace años la deprimida oferta de las salas de cine y la falta de acceso a las plataformas audiovisuales en streaming.

Blonde arrastra, además, el hándicap de ser una película larga, concebida con pretensiones de “obra de arte” más que de entretenimiento, y precedida por críticas dispares. Un crítico local, Antonio Enrique González Rojas, en Hypermedia Magazine, sentenció a la película basada en la novela de Joyce Carol Oates por su “ampulosidad y la cegadora insustancialidad”.

La jugada de la productora Netflix de convertir a la actriz de Los caballeros las prefieren rubias en una víctima absoluta del injusto orden patriarcal, tampoco convenció a la totalidad de los espectadores. El intelectual cubano Norge Espinosa opinó en las redes sociales que la cinta “induce una lectura de su protagonista que solo insiste en sus fragilidades”.

Nada de esto ha disuadido a los habitantes de la nación caribeña y la razón no es un misterio. Joel del Río, en el diario Juventud Rebelde, develó que “la mejor carta de triunfo de la película” es la actuación de Ana de Armas. “Independientemente de que la nominen (al Oscar) y la premien o no, ha nacido más que una estrella”, sentenció este experto.

Expertos esperan que las autoridades culturales mantengan por más tiempo la proyección de la película en La Habana y la extiendan a salas del resto del país.

Pero más allá de la postura de los críticos, el verdadero porqué queda resumido con esta expresión en Facebook del reconocido historiador Julio César González Pagés: “¡Bienvenida Ana a la tierra que la vio nacer!”. Nacida en La Habana, en 1988, y criada en el pequeño poblado occidental de Santa Cruz del Norte, Ana de Armas no concluyó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte y con 18 años emigró a España, convirtiéndose allí en cara popular con la serie televisiva El internado. Y más recientemente, triunfó en la meca del cine comercial.

Escogida para el reparto de la superproducción Blade Runner 2049 (2017) y nominada ya al Globo de Oro por su interpretación en Knives Out (2019), De Armas fue exaltada en 2021 al sitial de “chica Bond” con Sin tiempo para morir. Ahora, puesta bajo la piel de la “bomba sexi” Marilyn, además de ascender al cielo hollywoodense, devino  joya de la corona para el chovinismo nacional.

El suceso de Blonde parece más que nada la expresión del crecimiento evidente del reconocimiento de cubanas y cubanos al éxito de sus compatriotas, ya sea en el béisbol de las Grandes Ligas, el mundo global de los negocios, o en las distintas facetas del arte en los espacios internacionales.

Por unos días, la atención social centrada en las dificultades cotidianas, agravadas por el impacto del huracán Ian sobre la región occidental del país,  se vio desplazada por la rendición común ante los méritos interpretativos de Ana de Armas.

El abarrotamiento de los cines en el fin de semana presagia que la euforia con Blonde en Cuba parece lejos de acabar. No pocos cinéfilos declararon  a la Redacción de IPS Cuba su esperanza en que las autoridades culturales de la isla capten bien la señal y mantengan la proyección de la película en sus salas por un tiempo más, y hasta la extienden hacia el resto del país (2022).

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