Centro cubano tiende puentes ante el fundamentalismo religioso

Con preocupación y algunas acciones, organizaciones religiosas de Cuba reactivan el ecumenismo para enfrentar la crisis actual.

Líderes e integrantes de la Red Ecuménica Fe por Cuba, diseminada por todo el país, y de centros ecuménicos fueron los principales protagonistas de estas sesiones.

Foto: Tomada del sitio web del Centro Martin Luther King

La Habana, 19 jul.- Representantes de iglesias y centros ecuménicos aprendieron sobre fundamentalismo y trazaron alianzas gracias al Taller de Formación Socioteológica 2019 “Superando las intolerancias y los fundamentalismos”, que sesionó del 8 al 18 de julio en esta capital.

Organizado en su sede por el no gubernamental Centro Martin Luther King (CMLK), el taller reunió a líderes e integrantes de su Red Ecuménica Fe por Cuba, diseminada por todo el país, y de centros ecuménicos.

“Es un espacio que por casi 30 años se ha mantenido como referente del CMLK, con el fin de actualizarnos en temas que pueden ser desafiantes, problemáticos, novedosos y complejos, no solo para la iglesia, sino también para la sociedad”, dijo a la Redacción IPS Cuba Kirenia Criado, del equipo de la coordinación colegiada del centro.

En cada ocasión, amplió la pastora cuáquera, se intenta hacer una lectura sociológica del fenómeno y fundamentarlo desde lo bíblico, lo teológico y lo pastoral, por eso participaron además investigadores y académicos.

Joel Suárez, coordinador ejecutivo del CMLK, explicó que ese fenómeno “hay que estudiarlo, porque parte de una comprensión e interpretación literal del texto bíblico”. “Debe hacerse una hermenéutica desde las ciencias bíblicas que permita una interpretación de esos textos como fuente de redención y dignificación de las personas, no como condena”, propuso.

Nuestras redes, dijo, “trabajan en las comunidades, donde encuentran colectivos, grupos e iglesias que se adscriben a una visión de la fe que doctrinalmente y sociológicamente pudieran ubicarse en el campo del fundamentalismo y otras que no, pero tienen contaminaciones”.

Para Suárez, la importancia de estudiar el fenómeno radica en que más allá del derecho legítimo de personas o colectivos de pensar doctrinalmente como cristianos a su manera, el fundamentalismo considera su postura como única y verdadera y sale a tomar por asalto el espacio público y, aunque lo niegue, también la política.

Con un camino que aún está por estudiar a profundidad, el fundamentalismo religioso en Cuba comenzó a introducirse y extenderse en los años 80 y 90 del siglo XX.

Su cara se hizo más visible y agresiva durante el proceso de debate constitucional, entre 2017 y 2018, cuando varias iglesias se alinearon de manera pública y en las redes sociales con campañas fundamentalistas de países de América Latina, sobre todo en contra del reconocimiento del matrimonio igualitario.

En junio, siete denominaciones evangélicas, entre ellas la más numerosa del país, crearon de forma independiente la Alianza de Iglesias Evangélicas de Cuba (AIEC).

Una ruta de dos caminos

De acuerdo con Criado, los objetivos del encuentro se centraron, primeramente, en explicar el fenómeno en toda su complejidad, pues no solo se trata de un fundamentalismo religioso, sino que detrás hay uno político, que le da fuerza y peso.

Además, se analizó el contexto cubano y latinoamericano que propicia que el fenómeno tenga gran impacto, y que cuando ocupa los espacios públicos está ocupando la esfera política e ideológica.

“A nosotros nos queda muy claro que tenemos que fundamentar otra propuesta del centro y los movimientos ecuménicos en Cuba, para de alguna manera disputar territorios, comunidades y personas”, consideró Criado.

Miradas y aprendizajes

Emilia Ojeda, del Centro Loyola en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, consideró que para contrarrestar la práctica fundamentalista “hay que estar muy preparados”.

“Ahora tenemos que unirnos más. Este es el momento de trabajar como una red, sea un centro, una iglesia, si tenemos un interés común, pues esta es la hora, independientemente de si unos están en Las Tunas y otros en Guantánamo”, dijo.

Para Ernesto Teuma, de la plataforma digital La Tizza, en el taller vimos que “el fundamentalismo es un discurso de poder”.

A su juicio, el resultado final del taller es, a partir de estas interpretaciones bíblicas y teológicas y del contexto de la coyuntura política, social y económica de América Latina y de Cuba, promover otra visión de la iglesia.

Se trataría de “una iglesia que es abierta, inclusiva, que promueve un discurso de amor, de convivencia, de comunidad, de respeto al otro y de diálogo, que es en resumen la visión del ecumenismo”.

Alicia Sevila, del equipo pastoral en la iglesia Fraternidad en el barrio el Naranjal, en Matanzas, opinó que, amparados en textos bíblicos, se quiere imponer a las personas divisiones y odio, por ejemplo, hacia quienes tienen una orientación no heterosexual o profesan religiones de origen africano.

Sevila opina que se está utilizando a las personas, sobre todo a raíz de la AIEC. “Hay gente que no sabe que está sosteniendo eso, hay gente de esas denominaciones en pueblos del país que ni siquiera saben que sus iglesias forman parte de esa alianza”, reveló.

Jorge Suárez, predicador de la iglesia de Cristo en Cuba, en Taguasco, provincia de Sancti Spíritus, e integrante de la Red Ecuménica, enfatiza que para contrarrestar los efectos de este fenómeno hay que conocerlo muy bien por dentro, darse cuenta de que su mano poderosa tiene que ver mucho con la economía, la política y los sectores de poder de la derecha, tanto de América Latina como de Estados Unidos. (2019)

Un comentario

  1. Dora

    Sólo una pequeña e importante rectificación. Las iglesias evangélicas que constituyeron la Alianza no eran miembros del Consejo de Iglesias de Cuba aunque si presentaron al Consejo como una institución que no les representaba ni ante el pueblo ni ante el gobierno. Gracias por tan buen artículo.

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