Fanzine rock cumple 10 años de resistencia

Un amante del rock sostiene desde 2003 Insanedrac, una de las pocas publicaciones dedicadas a promocionar el género en Cuba.

Insanedrac es un anagrama conformado por el nombre Cárdenas al revés y el prefijo in, en una especie de juego de palabras con el vocablo inglés “insane” (loco).

La Habana, 30 dic.- El fanzine Insanedrac, editado por Ivo Luis Martell, celebra su décimo aniversario, marcado por los miles de tropiezos que debe enfrentar una revista artesanal para promover el rock en el escenario musical cubano, donde dominan los géneros populares bailables.

Esta publicación editada en Cárdenas, a 140 kilómetros al este de La Habana, se concibió de forma ambiciosa para seguidores del rock en todo le país y hoy cuenta con un equipo de distribución en diferentes territorios, aunque su tirada no suele superar los 500 ejemplares, explicó Martell a la Redacción IPS Cuba, vía correo electrónico.

El proyecto ha crecido porque los últimos tres números también incluyen un disco compacto con temas de varias bandas roqueras cubanas e incluso, uno de ellos contiene una recopilación de videoclips, agregó.

Antes de Insanedrac, ningún fanzine había hecho algo similar, destacó Martell, quien en octubre 2003 creó esta publicación junto a su amigo Yasser Fuentes, en esa localidad de la provincia de Matanzas.

La revista también tuvo el privilegio de ser el primer fanzine cubano con una carátula a colores, pero esa forma de impresión encarece mucho el proceso productivo que corre completamente por medios propios, precisó el editor.

Si bien la aspiración del equipo es publicar un nuevo ejemplar cada seis meses, en estos 10 años solo han visto la luz seis números, expuso Martell.

De 2005 a 2010, el proyecto se paralizó,  recordó.

“Cuando terminé la carrera de Comunicación Social retomé por mi cuenta la edición del fanzine y busqué el apoyo de un equipo más nutrido para la corrección ortográfica, diseño y montaje”, indicó.

Cada número tiene secciones de noticias, entrevistas, reseñas de grupos, crítica musical, artículos de opinión, curiosidades, historietas, letras de canciones y hasta un espacio dedicado a la literatura, agregó.

Pese a los problemas para adquirir los materiales y la costosa impresión, Martell quisiera estabilizar la salida del fanzine, mejorar la calidad de textos y diseños y, si es posible, aumentar la cantidad de páginas, que fluctúa de 36 a 40 hojas según la disponibilidad de papel.

Tener un sitio digital para el fanzine es una idea irrealizada hasta el momento.
Algunos amigos se ofrecieron a diseñar el sitio web y la filial matancera de la Asociación Hermanos Saíz (que agrupa a jóvenes artistas del país) le interesa hospedarla en su web. “Pero no le he puesto empeño. El medio impreso es más efectivo”, consideró Martell.

“La mayoría de quienes asisten a festivales y eventos de rock en el país tienen serias limitantes de acceso a Internet o a un correo electrónico”, explicó. Por el momento, los números en formato PDF pueden descargarse de forma gratuita en www.cuba-metal.com.

A juicio del editor principal de Insanedrac, la escena musical en Cuba ha cambiado bastante en los últimos años. El joven observa una mayor presencia del rock en los medios de comunicación, aunque todavía persisten incomprensiones, subvaloración y estigmatización del género.

Las personas no pueden cambiar su mentalidad de la noche a la mañana y durante mucho tiempo, a raíz de una errónea política cultural, se consideró el rock como “la música del enemigo” (de tendencia extranjerizante), valoró.

En la actualidad, existe la estatal Agencia Cubana del Rock, instituciones como la Asociación Hermanos Saíz apoyan a las y los creadores, mientras se celebran varios festivales nacionales e internacionales dedicados a las bandas metaleras.

Pero en los años 60 del siglo XX, los amantes de esa sonoridad eran calificados de problemáticos y agrupaciones emblemáticas como The Beatles no aparecían ni en la radio ni la televisión cubana.

Ante la incomprensión gubernamental emergió un mundo alternativo de difusión y a inicios de 1990 surgieron diversos fanzines para promover noticias de un género casi invisible en otros espacios.

Un fanzine es una publicación amateur de tiradas reducidas, usualmente de corte alternativo, realizado por y para aficionados. Su nombre proviene de la unión de las palabras anglosajonas fan (fanático) y zine, de magazine (2013).

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