Granjita feliz, un proyecto que llega a más municipios habaneros

Se mantiene con fondos propios en la localidad de Guanabacoa y extiende parte de su experiencia a Regla, San Miguel del Padrón y Cotorro.

Niños y niñas y personas con discapacidad aprenden y se divierten en Granjita feliz.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 15 oct.- Sin financiamiento institucional y solo con recursos propios y el apoyo de trabajadores privados, el proyecto comunitario Granjita feliz lleva conocimientos y alegría, en especial, a niños y niñas y personas con discapacidad de esta capital.

Surgió en 2011 en un céntrico barrio del municipio periférico de Guanabacoa, a partir de un emprendimiento de cunicultura, que se ha extendido tanto en lo productivo como en lo social.

La pareja conformada por los emprendedores Elizabeth Frómeta y Luis Darío Martos creó el proyecto, que comenzó con intercambios sobre cómo criaban conejos en un reducido espacio en el patio de su casa, con las jaulas colgando de las paredes, con potenciales productores y talleres al respecto para niñas y niños de la zona.

Crecer y multiplicarse

“Todos no podemos tener un gran espacio ni un gran patio, pero todos podemos aprovechar el pequeñito espacio que tengamos, incluso hasta balcones”, dijo Frómeta a la Redacción IPS Cuba.

Granjita feliz, continuó Martos, sigue siendo cunicultura, producción de abonos y fertilizantes líquidos, algunas codornices, pero también incorporó cinco colmenas de abejas de la tierra: meliponas.

“Somos los promotores de la siembra de fresas en macetas. Hoy, más de 300 personas tienen sus pequeños cultivares de fresas en macetas, adquiridas mediante Granjita feliz”, destacó.

“Es un proyecto muy lindo por todo lo que abarca. Motivamos a que todas las personas participen: sus pequeños espacios productivos tienen un valor en la comunidad y la ciudad”, consideró Frómeta.

El proyecto desarrolla diferentes iniciativas, entre ellas, el espacio cultural Guateque dominical; la acción Estoy contigo, que se realiza mensualmente en las casas de abuelos y de ancianos; y la denominada Unidos por ti.

Según Martos, esta última es fruto del amor de agricultores y cuentapropistas que donan alimentos a familias con niñas y niños con problemas de salud, en el contexto de una actividad cultural, y se ha extendido a los municipios de Regla, San Miguel del Padrón y Cotorro.

“Esa es una actividad de extraordinario amor, que no ha perdido valor y que recientemente se celebró su quinto aniversario, más de 60 meses consecutivos con la entrega de una canasta de alimentos donados por los agricultores”, apuntó.

Granjita desarrolla también el taller de agrobiodiversidad y prácticas culturales, en el patio de la Iglesia de los Escolapios, cedido por esa institución.

“Allí, en el huerto El garabato, niñas, niños y personas con discapacidades intelectuales, físicas y sensoriales, siembran sus plantas, preparan la tierra, pican canteros, riegan abono, fertilizantes y agua, aprenden a sembrar, a llenar bolsas con tierra y todo lo que se cosecha es para su propio consumo”, detalló Martos.

De esa cosecha, indicó, quienes participan han consumido tomate, acelga, lechuga, perejil, orégano, cebollino, berenjena, habichuela, espinaca y fresas frescas, junto a condimentos y plantas medicinales, sembradas por ellos mismos y sus familiares.

Elizabeth y las fresas.

Foto: IPS_Cuba

Autonomía

De acuerdo con Martos, el proyecto no tiene financiamiento institucional.

“En parte lo financiamos con nuestras producciones de conejos, manualidades, siembra de plantas y posturas y la comercialización de estolones de fresa, que ingresan fondos al proyecto… esto es autónomo”, explicó.

“Los agricultores entregan gratuitamente los alimentos, hay trabajadores privados que costean la transportación de estos productos o pagan el combustible para que alguien los mueva”, apuntó.

Granjita feliz realiza además círculos de interés científico-técnico, talleres y sociedades científicas en escuelas de diferentes niveles de enseñanza, donde se imparten temas de cunicultura, cría de codornices, siembra de fresas y plantas medicinales y aromáticas.

A su vez, realizan los talleres de artes plásticas, danza, narración oral, manualidades para el reciclaje de envases plásticos, papel, cartón y algunos metales, que son convertidos en objetos decorativos como flores, abejas y aves.

El proyecto convoca dos concursos de carácter nacional, uno para divulgar el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba, José Martí (1853-1895), con cinco ediciones, y otro en homenaje al fallecido investigador Adolfo Rodríguez (1945-2017), que en tres ediciones ha tenido 451 concursantes de ocho provincias, en artes plásticas, literatura y manualidades. (2019)

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