Hallazgos de estudio pautan acciones hacia adolescentes y jóvenes en Cuba

Un reciente libro combina el análisis científico sobre adolescencias y juventudes con una investigación en seis provincias.

Este volumen es fruto de la colaboración entre el Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ) y la oficina en Cuba del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Foto: Cortesía de CESJ y UNFPA.

La Habana, 27 jun.- Un acercamiento a comportamientos, percepciones, conflictos y proyecciones aporta el libro Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja. Sistematización de una experiencia, 2015-2019, que guía, a su vez, hacia dónde dirigir las miradas de la investigación y las acciones.

Con la autoría de las investigadoras Ana Isabel Peñate, Raida Semanat y Odette del Risco, el volumen es fruto de la colaboración entre el Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ) y la oficina en Cuba del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Con 200 páginas, este material está dividido en tres capítulos: Contexto, antecedentes y metodología; Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja y Miradas de adolescentes y jóvenes a sus dinámicas familiares y de pareja.

Para Marisol Alfonso, representante de UNFPA en Cuba, este libro es “un análisis caracterizado por la complejidad y la heterogeneidad de miradas. Desde ya, sus hallazgos y discusiones debieran tomarse en consideración para la toma de decisiones que implican a adolescentes y jóvenes”.

La publicación recoge los resultados del proyecto de investigación homónimo, inscrito en el proyecto de cooperación internacional entre el CESJ y el UNFPA en el periodo 2014-2019.

“Y esto no es casual, porque muchas de las temáticas que el libro aborda son áreas prioritarias en la agenda del UNFPA en Cuba”, entre ellas, salud sexual y reproductiva, embarazo adolescente, infecciones de transmisión sexual y violencia de género durante la adolescencia y la juventud, señaló Alfonso.

Escudriñar la realidad

La muestra del estudio referido en el libro ascendió a 1.406 sujetos: 472 adolescentes entre 12 y 19 años de edad y 934 jóvenes entre 25 y 34 años, residentes en las provincias de Artemisa, La Habana, Ciego de Ávila, Camagüey, Santiago de Cuba y Guantánamo. Esa selección es representativa por provincias, sexo, color de la piel, zonas de residencia (urbana/semirural) y grupos de edades.

Entre los hallazgos de la investigación del CESJ y el UNFPA se incluyen:

  • En adolescentes la convivencia con las figuras filiales es alta, principalmente con la madre. En sujetos de 20 y 24 años predomina la convivencia con sus madres y una cifra no despreciable de ambos grupos vive en familias reconstituidas.
  • Presencia de varias generaciones dentro de un mismo núcleo familiar.
  • Ningún adolescente reconoció tener hijos, lo que se atribuye a la prioridad dada al estudio y la tendencia a posponer la maternidad y la paternidad. Entre los adultos jóvenes aumenta la convivencia con los hijos.
  • El 46.2 por ciento de los adolescentes y el 55.3 por ciento de los jóvenes refiere que sus madres y padres están divorciados o separados, situación que no presenta diferencias entre zonas de residencias, urbanas o semirurales. A más edad son más los divorcios y separaciones.
  • Entre adolescentes y jóvenes la familia continúa siendo lo más importante. A mayor edad disminuye la valoración de la familia como el espacio de preparación para la vida.
  • No siempre los adolescentes y jóvenes son escuchados en el ámbito familiar, ni sus opiniones son tenidas en cuenta, sobre todo en los varones en casi todas las edades.
  • Por lo general, las muchachas comparten más las tareas del hogar, con mayor énfasis en las jóvenes, lo que reafirma la presencia de cánones de la cultura patriarcal.
  • En el apoyo a las necesidades materiales las insatisfacciones se concentran sobre todo en las provincias orientales y en La Habana, con contrastes en el nivel de vida en las diferentes regiones del país. Son los adolescentes del oriente los menos beneficiados.
  • Los adolescentes tempranos intercambian más con sus familias sobre sexualidad. Mientras crecen, ese intercambio disminuye, sobre todo en el oriente.
  • En el grupo entre 12 y 14 años los asuntos sobre sexualidad más conversados en familia son importancia del condón, relación de pareja e infecciones de transmisión sexual, similar en todas las provincias estudiadas y en ambos sexos.
  • Sobre abortos, embarazos y métodos anticonceptivos se habla mayormente con las muchachas. Solo en La Habana los chicos refieren dialogar sobre estos aspectos.
  • Existen miedos, falta de confianza o vergüenza en muchachas y muchachos adolescentes y jóvenes de expresar libremente su preferencia sexual en la familia.
  • La mayoría de los adolescentes tempranos, de uno y otro sexo, declara no haber tenido aún relaciones sexuales. Los varones son más entre los iniciados sexualmente, de ellos, el 16,1 por ciento antes de los 12 años. El 82 por ciento de adolescentes tardíos varones son sexualmente activos. Entre 20 y 24 años también los muchachos se inician más temprano.
  • El condón es el método anticonceptivo mayormente empleado por adolescentes tempranos de uno y otro sexo.
  • Independientemente de la edad, la mayoría sostiene no convivir con manifestaciones de violencia (67.2 % de los adolescentes tempranos y 62.5% del resto de los adolescentes). El 70.4 por ciento de los jóvenes asevera no convivir con maltrato, el resto refiere sobre todo vivenciar gritos y ofensas. Los muchachos son los más violentados en todos los grupos de edades, con mayor incidencia entre 20 y 24 años.

    Entre adolescentes y jóvenes la familia continúa siendo lo más importante.

¿Qué caminos seguir?

A partir de los análisis de las autoras se desprenden algunas pautas para la investigación, políticas públicas y acciones dirigidas a estos grupos poblacionales, entre ellas:

  • Estudiar los modos de interacción de adolescentes y jóvenes cubanos, sus relaciones afectivas, información/orientación y participación en los ámbitos de familia y pareja.
  • Favorecer el diseño e implementación de acciones, programas y políticas eficientes, a partir de las necesidades y expectativas más sentidas de esas poblaciones.
  • Indagar en las particularidades de las poblaciones rurales y semirurales e identificar sus especificidades y concebir políticas específicas, atravesadas por el eje territorial.
  • Destinar recursos a generar conocimientos, desarrollar habilidades y contribuir a comportamientos responsables para la convivencia en pareja y en familia.
  • Intencionar el estudio de la violencia en la pareja, teniendo en cuenta a los adolescentes en el análisis y la comprensión de sus manifestaciones en los vínculos que establecen.
  • Ante las inequidades de género y la reproducción de estereotipos sexistas por adolescentes y jóvenes, sobre todo en sus relaciones de pareja, los agentes socioeducativos deben trabajar por su eliminación y en la sensibilización de las familias.
  • Incluir en las investigaciones el enfoque de derechos, que concibe a adolescentes y jóvenes como entes participativos y transformadores de una realidad social.
  • Trascender la perspectiva adultocéntrica en las investigaciones, desde el diagnóstico y la intervención, y mostrar experiencias de vida desde el discurso de los propios sujetos. (2021)

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