La Habana se apresta a regresar a las aulas

Luego de quedar interrumpido el 23 de marzo pasado, se reanuda el curso escolar con la adopción de las medidas sanitarias recomendadas por el sector de la salud.

La Habana será la última de las provincias en reanudar el curso 2019-2020, suspendido desde el pasado 23 de marzo.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 25 oct.- Ronald, de nueve años, está ansioso por regresar a la escuela. Extraña a sus amiguitos y a la maestra. Aunque la situación epidemiológica en La Habana está hoy controlada, su mamá, como otras muchas, siente temores ante la reanudación del curso escolar en la ciudad el próximo 2 de noviembre.

“Una siente cierta preocupación, pero es necesario que regresen a la escuela, ocho meses en casa, con teleclases, ha sido mucho para Samira. Ella no se ve entusiasmada, le insistimos mucho en tener cuidado con los juegos, en no quitarse el nasobuco y usar el gel para la manos cada vez que pueda”, comentó Ania Duarte, mamá de una pequeña de siete años.

Tras el largo receso, las aulas de la capital cubana volverán a llenarse del bullicio de niñas y niños, de polvillo de tizas y travesuras. Solo que ahora, la amenaza del nuevo coronavirus flotará en el ambiente, a la par de las alertas sanitarias y el reforzamiento de las medidas de higiene para prevenir los contagios.

La Habana, durante algunos meses la cola de la epidemia, será la última de las provincias en reanudar el curso 2019-2020, suspendido desde el pasado 23 de marzo. Otros territorios, que alcanzaron mucho antes la tercera fase de la recuperación, lo habían hecho hace un tiempo y, en el caso de Ciego de Ávila y Pinar del Río, tuvieron que suspenderlo tras el rebrote.

El gobernador de La Habana, Reinaldo García, dijo en um encuentro del consejo de defensa provincial que el nuevo periodo docente se iniciará en condiciones anormales, por lo que es importante insistir en el control y el rigor de las medidas higiénicas y sanitarias.

Ya nada será igual

La mayor preocupación de las familias hoy es la salud de niñas y niños: antes de la suspensión provocada por la covid-19, numerosas escuelas carecían de servicio estable de agua segura y las aulas eran pequeñas para la cantidad de alumnos por grupo, condiciones que son incompatibles hoy con el SARS-Cov-2.

Según reportes de la televisión estatal, de las 1.209 instituciones escolares habaneras de todos los niveles educativos, 135 presentan problemas, con el abasto de agua, déficit en la cantidad de lavamanos por niños, así como en el estado constructivo de algunas escuelas.

Unas 700 escuelas de La Habana han recibido acciones constructivas. Las acciones más apremiantes antes de la reanudación de la actividad docente se concentra en las redes hidrosanitarias, la impermeabilización de techos, carpintería y pintura.

A su vez, se priorizaron acciones constructivas y desinfección profunda en aquellas residencias y centros escolares con alojamiento, que fueron utilizadas como centros de aislamiento durante los meses de epidemia y que fueron cerrados hace poco para asumir sus funciones habituales.

Donde no sea posible concluir los mantenimientos y reparaciones antes del 2 de noviembre, las autoridades gubernamentales indicaron mantener ese proceso de mejoras a lo largo del curso. Escuelas en tiempos de pandemia

Como ante cada inicio de curso, las familias se ocupan de adquirir calzado, medias, mochilas, libretas y sus forros. Esta vez no ha sido distinto, con la diferencia de la obligación de usar el nasobuco y guardar el distanciamiento físico, en medio de las largas filas que provoca la baja disponibilidad de todo tipo de artículos en la red comercial.

Debido a la actual situación, se preven algunos cambios. Como de las 456 primarias radicadas en la ciudad capital 149 son casas adaptadas, con espacios reducidos, se han organizado 806 grupos nuevos, que ya disponen de docentes, tras la reincorporación de quienes estaban desvinculados del sector en los diferentes niveles educacionales.

De acuerdo con un director de escuela del municipio Plaza de la Revolución, en la primaria y la enseñanza especial, que sesionarán a tiempo completo, los horarios de mayor complejidad, el receso y el almuerzo, se deberá organizar de forma escalonada para garantizar el aislamiento físico y evitar la aglomeración.

“En las aulas, las mesas se han colocado de manera tal que haya la mayor separación posible entre unos y otros”, precisó el docente.

En la enseñanza secundaria, técnica-profesional y preuniversitaria se han dispuesto horarios alternos, para reducir la cantidad de estudiantes que coinciden en los centros al mismo tiempo.

Además del uso obligatorio del nasobuco para estudiantes y docentes, la desinfección de manos y superficies y los pasos podálicos, se establece la prohibición de entrada a los centros educacionales con síntomas respiratorios, así como de personas ajenas.

Según informaciones del Ministerio de Educación, en las provincias donde se reanudó el curso hace ocho semanas no se ha producido ningún contagio con la covid-19.

Las autoridades gubernamentales insisten en el control y el rigor de las medidas higiénicas y sanitarias.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

El proceso docente

Autoridades del sector de la educación indican que, tras reanudarse, el curso 2019-2020 se prolongará durante cinco semanas: las dos primeras para la preparación del diagnóstico y la entrega de trabajos orientados a los estudiantes; durante la tercera serán las evaluaciones, mientras que las otras dos se emplearán para la revalorización y los exámenes extraordinarios.

En los 1.209 centros en funcionamiento en la capital cubana se atenderá una matrícula de 314.095 estudiantes.

Según declaró a la prensa local la directora provincial de educación, Yoania Falcón, durante la semana venidera se realizarán reuniones con las familias para explicar la organización del proceso y la estructuración de los horarios.

Luego de evaluar el tiempo extra que se necesita para asegurar el cumplimiento de los objetivos docentes y concluidos los exámenes de esos niveles correspondientes al período docente 2019-2020, se iniciaría el curso escolar 2020-2021.

Apoyar la reincorporación

De acuerdo con la psicóloga Bárbara Zas, presidenta de la sección de orientación  de la Sociedad Cubana de Psicología, el regreso a la escuela después de tanto es, “sin duda alguna, un reto tanto para las instituciones escolares como para la familia cubana y para los estudiantes de los distintos niveles tanto de educación primaria como secundaria y preuniversitaria”.

“Hay un conjunto de temores que están subyacentes en las familias justamente vinculados con el retorno a la escuela y son temores que tienen su fundamento en las propias características que ha mostrado tener este proceso de la covid-19 y las formas de contagio”, dijo.

A su juicio, las instituciones escolares deben trabajar con las familias para mostrarles y darles la confianza y la seguridad en los niveles de protección que sus hijos van a tener en las escuelas.

Si durante todos estos meses, consideró, la familia ha trabajado con sus hijos, les ha enseñado y facilitado que ellos aprendan a protegerse, a cuidarse, mediante el uso del nasobuco, el lavado de las manos y del distanciamiento físico, la familia se va a sentir mucho más segura de que su hijo en el entorno escolar va a ser capaz de aplicar lo aprendido.

Como el momento es complejo, también para la escuela y docentes, depositarios de la alta responsabilidad del cuidado de la salud de los estudiantes, la familia debe colaborar en este proceso, buscar alternativas que puedan favorecer esta relación, velar por el cumplimiento de las medidas en las instituciones y participar desde una posición proactiva y colaborativa, en beneficio de sus hijos, recomendó Zas. (2020)

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