Proyecto de la capital cubana incentiva la seguridad alimentaria

Residentes del municipio habanero Marianao aprenden y comparten una cultura alimentaria sana y diversa.

Entre las preparaciones artesanales que promueve el proyecto se encuentran mermeladas, siropes, frutas en almíbar, pulpas y jugos.

Foto: Cortesía del proyecto

La Habana, 4 jul.- El proyecto comunitario “Elaboración, conservación de alimentos, condimentos y plantas medicinales” ofrece desde hace más de dos décadas a los residentes del municipio Marianao, en La Habana, un conjunto de conocimientos y herramientas que les permiten, a partir de recursos propios, la preservación de sus alimentos por largos períodos.

Creada en 1997 por Vilda Rita Figueroa y José Antonio Lama, ya fallecidos, esta iniciativa también se reinventa ante la aguda situación epidemiológica por el impacto de la covid-19 en Cuba.

En medio de la pandemia se proyecta la primera edición de un curso a distancia sobre la conservación de alimentos, con la asesoría de Yoandris Pérez Beltrán, vicepresidente de la Asociación Culinaria de La Habana.

Qué condimentos utilizar, cómo combinar los diferentes productos naturales, qué valor tienen como genuinos sazonadores; cómo asumir el proceso de cocción, las respuestas a estas preguntas y muchas otras informaciones de valor utilitario pueden encontrarse al interactuar con miembros de esta comunidad.

Esfuerzo de muchos

En un ejercicio de trabajo cohesionado, tras la desaparición física de sus fundadores, el proyecto fue retomado por el profesor e ingeniero René Arias González y Janet Gutiérrez Apezteguía, vicepresidenta de la Asociación Cubana de Personas con Discapacidad Físico-Motora (Aclifim) en el municipio Marianao.

Integrantes del proyecto “Elaboración, conservación de alimentos, condimentos y plantas medicinales”.

Conformado ahora por 12 personas, 3 hombres y 9 mujeres, el proyecto “Elaboración, conservación de alimentos, condimentos y plantas medicinales” tiene carácter inclusivo y entre su red de colaboración estrecha los vínculos con la Aclifim en la localidad, donde desde 2016 se desarrolla la iniciativa conjunta “Compartiendo Espacios”, con el apoyo de la Facultad de Ciencias Médicas Finlay Albarrán.

Tanto el proyecto comunitario como la Aclifim en Mariano enfocan sus acciones en favorecer a los segmentos poblacionales vulnerables de modo que estos logren su propio autoabastecimiento, independencia y emprendimiento social.

A ese empeño se suman instituciones como el Centro Félix Varela, las delegaciones provincial y municipal de la Agricultura, la Granja Urbana Municipal, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Asociación Culinaria, el gobierno provincial y el Taller de Transformación Integral del Barrio Pogolotti (Proyecto SIBOT).

También se encuentran involucrados el Instituto de Investigaciones Agroforestales (INAF), la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), el Movimiento de Alimentación Sostenible (MAS), el Consultorio Agropecuario y el Consultorio del Médico de la Familia, entre otras entidades.

Acrecentar y compartir saberes

Ante las dificultades económicas en los años noventa durante el llamado Período Especial, signado por un déficit importante de la importación de productos, el proyecto comunitario marianense se enfocó en procedimientos artesanales que realizaban fundamentalmente familias que adquirían alimentos más baratos durante las mayores cosechas y los conservaban por largo tiempo sin refrigeración.

Además, se propuso como objetivos evitar las pérdidas de alimentos en los establecimientos públicos, mercados agrícolas y en el propio hogar; diversificar la opción alimentaria, facilitar el trabajo de la cocina doméstica y la nutrición de los vecinos, además de integrar la agricultura de los huertos familiares a la dinámica diaria de vida.

Primero con una acción local, a partir de sus resultados el proyecto se ha ido extendiendo a todas las provincias del país. También su alcance trasciende las fronteras del país y personas de más de 70 naciones han llegado a conocer la iniciativa habanera. Asimismo más de 40 promotores de la conservación de alimentos en República Dominicana, Venezuela y Granada se han capacitado.

Una exposición permanente de más de 130 productos conservados en el hogar y una muestra de huerto familiar son los primeros elementos que se distinguen en la sede del proyecto comunitario, donde habitualmente se ofrecen charlas, talleres prácticos sobre técnicas de conservación y exhibición de videos en torno a esa temática.

Por otra parte, se promociona esa iniciativa en programas radiales y de televisión, a lo que se suma la edición de alrededor de 55 títulos, entre folletos y libros, sobre agricultura, conservación de alimentos, condimentos y alimentación sana. (2021)

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