Proyectos comunitarios previenen la violencia de género

En el taller desarrollado en la Isla de la Juventud, se presentó una Red nacional por la no violencia, promovida por el Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS-Cuba

El OAR promueve en espacios comunitarios acciones de prevención y atención a la violencia, sobre todo la ejercida contra las mujeres.

La Habana, 8 oct.- Debates sobre proyectos con enfoque de género y reflexiones colectivas acerca de la necesidad de mayor sensibilización y capacitación sobre la violencia contra la mujer, centraron un taller realizado del 3 al 5 de octubre en la Isla de la Juventud, al sur de Cuba.

En la cita, participaron representantes de cooperativas agropecuarias, instituciones, proyectos comunitarios y la Universidad Jesús Montané Oropesa -del municipio especial Isla de la Juventud- e integrantes de los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB) de La Habana.

Organizado por el no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero” (OAR), el encuentro persiguió el intercambio de experiencias en la prevención de la violencia desde el desarrollo local, conocer los logros de iniciativas locales y por dónde transitan los proyectos que trabajan con las mujeres en diversos escenarios.

Según Magela Romero, de la Universidad de La Habana, los proyectos deben dirigirse a otorgarles oportunidades reales a las personas en el acceso a derechos y libertades. A su juicio, deben tener en cuenta las diferencias de género, que limitan a las mujeres en su desarrollo y en el ejercicio pleno de sus derechos.

“En la medida que prestemos atención a desigualdades, inequidades y discriminación por motivos de género, apostamos por un verdadero proceso de desarrollo y participación en el que se beneficien las personas más vulnerables”, aseveró Zulema Hidalgo, del OAR.

Experiencias

Por muchos años, en los barrios Atarés-Del Pilar, en el municipio habanero del Cerro, actores comunitarios propician el desarrollo urbano y social de sus asentamientos, mediante la integración de la población, instituciones y organizaciones sociales.

Sus integrantes siguen un proceso de planeamiento participativo, que incluye la realización de talleres para las mujeres, las familias y diversos grupos etarios, sobre autoestima, medicina verde, manualidades y prácticas de Tai-chi (arte marcial chino, practicado en el mundo entero), entre otros. Además, crearon un club de computación y desarrollan actividades infantiles.

En la barriada de Sanguily-Los Ángeles, del municipio capitalino de Marianao, un proyecto de convivencia intrafamiliar contribuye a la atención de problemas de violencia contra la mujer en un grupo de familias. Este programa forma a mujeres en cursos sobre culinaria y proyecta entrenar a otras en oficios no tradicionales como la herrería, de gran demanda y alta remuneración en Cuba.

Según su coordinadora, Graciela Fumero, la divulgación de las diferentes expresiones de violencia y sus consecuencias permitió visibilizar el maltrato intrafamiliar. En tanto, amplió, las charlas informativas por grupos genéricos posibilitaron abordar temáticas dirigidas al empoderamiento de la mujer.

La iniciativa Abriendo caminos, que funciona en la barriada Micro 70 de la Isla de la Juventud, constituye un espacio para las manualidades, la búsqueda de alternativas para el cuidado de niños y niñas y la creación de una biblioteca comunitaria, entre otras acciones, explicó Isabel Águila, su principal promotora.

Participantes en el taller coincidieron en la importancia de intercambios de este tipo y de incluir en ellos a directivos de entidades y proyectos.

Cada persona e institución tiene posibilidades de insertar el enfoque de género y la prevención de la violencia en sus agendas de trabajo, sin esperar a que alguien externo convoque a actividades en ese sentido, subrayó Magela Romero.

No a la violencia

El encuentro acogió la presentación de la Red nacional por la no violencia, promovida por el OAR. Esta iniciativa persigue enlazar a instituciones y actores locales que trabajan en las problemáticas sociales y en la atención a la violencia de género, y lograr más participación ciudadana en las acciones por una cultura de paz, entre otras.

Carlos Ramos González, de la Universidad Jesús Montané Oropesa, de la segunda isla en extensión del archipiélago cubano, destacó que el taller evidenció cómo trabajar por la equidad y resolver las diferencias entre mujeres y hombres en la vida social, el trabajo y la comunidad.

De acuerdo con Luis Felipe Kindelán, administrador de la Cooperativa de Créditos y Servicios Ernesto Che Guevara, de la Isla de la Juventud, este tipo de actividad traza pautas para abrir nuevos horizontes en función de la equidad y la aspiración de eliminar la violencia doméstica, con alta incidencia en el territorio.

En Cuba no existen estadísticas precisas conocidas a nivel nacional sobre el maltrato contra las mujeres. Desde hace algunos años, comenzó a reconocerse la persistencia de este fenómeno en el país, a pesar de los avances de las cubanas en materia de acceso al estudio y empleo.

Desde 2006 el OAR promueve en espacios comunitarios acciones de prevención y atención a la violencia y apoya iniciativas locales y académicas vinculadas con este problema social, originado por las relaciones desiguales de poder en la sociedad. (2012)

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