Tema racial regresa a debate ciudadano en Cuba

Especialistas y activistas insisten en que la negación del conflicto racial durante décadas en el país caribeño afecta más la unidad nacional que su silencio.

Festival Afroconciencia, que organizó Alianza Afrocubana, entidad que entregó una carta al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) en la que exige una disculpa pública por los comentarios.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 6 nov.- Activistas y voces ciudadanas calificaron de excluyentes y discriminatorios los comentarios vertidos en un programa de la televisión nacional, el cual reavivó la polémica sobre el asunto sensible y de análisis postergado de la discriminación racial en Cuba.

En plataformas como Twitter y Facebook innumerables voces debaten aún sobre este problema que volvió a emerger por las opiniones de Miguel Cabrera, historiador del Ballet Nacional de Cuba (BNC), durante la emisión del 29 de octubre del programa Con dos que se quieran, conducido por el cantautor Amaury Pérez.

Entre otras expresiones, Cabrera dijo que el bailarín cubano “Andrés Williams no es negro, Andrés Williams es azul”, en referencia a Andrés Williams Dihigo, quien debutó en 1970 en el BNC y se mantuvo como primer bailarín de la compañía hasta 1986.

Igualmente, el historiador del BNC negó la existencia de racismo en esa entidad, y para sostener su aseveración indicó que “hoy en día estamos teniendo lo que yo le llamo la mulatocracia, el ballet tiene un canon, una estética. Todo el mundo no puede llegar a primer bailarín. No es por el color, es por el talento y por la estética de su físico”.

Además, recordó que los primeros bailarines formados expresamente para la compañía eran niños sin familia “que no tenían el prejuicio heredado de los papás (…) Esos niños, vamos a ponértelo entre comillas, fueron todos “normales””, con lo cual se refirió a que ninguno era abiertamente homosexual, contrario al estereotipo que suele acompañar a los hombres pertenecientes al ámbito de la danza.

También describió al bailarín Jorge Esquivel como un “pordiosero” y a otra persona como un “pobre guajiro”.

A juicio de varios ciberlectores, el tono de broma con que Pérez reaccionó y las opiniones de su invitado, exigen “respuestas claras y contundentes” por parte de las autoridades del estatal Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Otras voces, sin embargo, consideran que las opiniones de Cabrera fueron malinterpretadas por las personas que las califican de racistas y discriminadoras, que no tuvieron una carga peyorativa ni excluyente y que tales críticas carecen de fundamento.

Sin embargo, un joven activista realizó una queja por escrito al ICRT, sobre la cual no había recibido respuesta hasta la víspera.

“Queremos pensar que la voluntad del entrevistado estuvo alejada de agraviar a las personas negras. Consideramos que responden a prejuicios raciales y al racismo estructural enraizados en nuestra sociedad”, remarcó la carta entregada al ICRT el primero de noviembre, por el activista Raúl Soublett, coordinador del grupo ciudadano Alianza Afrocubana.

La misiva pide a la entidad cumplir con el artículo 42 de la Constitución de la República que proscribe toda forma de discriminación, “se analicen estos comentarios discriminatorios y se ofrezca una disculpa pública mediante los medios de difusión masivos que tenga a su alcance”.

Especialistas cubanos afirman que aunque el tema racial es, en principio, una cuestión subjetiva relacionada con la manera en que cada persona se percibe a sí misma y a las demás, las consecuencias negativas del racismo tienen expresiones concretas en la vida cotidiana.

Ciberlectores piden al ICRT se analicen estos comentarios discriminatorios y se ofrezca una disculpa pública.

Foto: Tomada de ADN Cuba

Otros académicos insisten en que la negación del conflicto de la racialidad durante décadas ha mermado lucidez a los desafíos por la equidad y empobrecido la posibilidad de encontrar soluciones dentro del modelo socialista de este país insular de 11,2 millones de habitantes.

En los últimos años, intelectuales y activistas han reclamado acciones concretas contra manifestaciones de racismo, como la aparición de un cartel fascista y hasta ofertas laborales en sitios web donde se exige como requisito ser una persona blanca para aspirar a una plaza en negocios privados.

A continuación, la Redacción IPS Cuba resume algunos de los comentarios suscitados a propósito del programa televisivo.

-Enrique Colina (cineasta): Si bien la presencia física del negro en los medios ha comenzado a manifestarse, aunque tardíamente, como imagen complementaria del blanco en la cultura mestiza compartida, la verdadera, auténtica y desprejuiciada asimilación de nuestra identidad étnica nacional necesita de una discusión pública ciudadana para superar los rezagos del controvertido racismo que subyace implícito en nuestro inconsciente o que se manifiesta desvergonzadamente en actitudes y comentarios públicos despectivos. Se necesita abordar el tema públicamente para discutir esta imperiosa e incómoda inquietud que compromete nuestra integridad moral.

Sandra Abdallah-Alvarez (psicóloga y activista): ¿Cómo llegó a salir un contenido tan racista en horario estelar en la televisión cubana? ¿Quién del ICRT dio la aprobación para que este compendio de ideas, creencias y aseveraciones, pertenecientes algunas al pensamiento racista de siglo XIX, aparecieran en pleno siglo XXI legitimadas por dos intelectuales cubanos? Vale la pena añadir que las respuestas de Cabrera están plenas, además, de prejuicios y creencias sexistas, clasistas, etc. Me pregunto: ¿qué ha de pasar para que en la televisión cubana sea un reflejo del espíritud de equidad de la recién estrenada Carta Magna de la República de Cuba y no se divulguen ideas que reproducen la supremacía de unos seres humanos sobre otros?

-Norge Espinosa (dramaturgo): El programa servirá para evidenciar de qué modo silencioso y al mismo tiempo innegable perviven, incluso en quienes se creen a salvo de tal cosa, esas y otras nociones racistas entre nosotros. Habrá que ver si los responsables de esta transmisión ofrecen las disculpas que ahora se le reclaman: nuestra TV es poco pródiga en excusas. La broma que se vuelve insulto, el chiste que desde un posicionamiento denota cómo, quienes tienen el lujo de historiar, reducen ciertos dolores a bromas ligeras… Coincidimos con todo eso en el día a día de la Isla. La televisión cubana, en uno de sus programas más celebrados, nos lo acaba de recordar. Que al menos haya servido para eso, me digo. Para recordarnos que, para ciertas cosas, aún se ve, se siente, se duele, se celebra y se recuerda según el color de la piel con que se vive.

-Lázara Menéndez (historiadora del arte): Este texto de Colina y el de Norge Espinosa son excelentes reflexiones para un debate que recorra la sociedad cubana de arriba/abajo, de abajo/arriba y hacia los lados.

-Juan Antonio Madrazo Luna (activista): Humillante e irrespetuosa fueron las declaraciones. El tema de la exclusión despertó interés, pues quienes conozcan el libro de Miguel Cabrera “El Ballet en Cuba: Apuntes Históricos” (Ediciones Cúpulas, 2011) saben que el mismo está marcado por exclusiones y muchos pactos de silencios. Bailarines como Caridad Martínez, la cual nunca pudo interpretar Giselle por ser mujer negra, es una de las grandes ausentes de este libro al igual que la bailarina Verónica Corveas. El BNC continúa siendo un campo conflictivo para los bailarines socialmente negros. El color de piel de bailarines como José Carlos Lozada siempre fue una preocupación en el ballet. Aun el libro de memorias “No Way Home” (Sin mirar atrás) de Carlos Acosta en el cual se apoya la película (Yuli) está censurado y es que los conflictos por color de la piel están registrados en el libro.

-Lidia Romero (abogada): En nuestras casas, centros laborales, con los amigos se pueden incentivar estos diálogos. No dejemos pasar el momento.

-Dora Ester Arce Valentín (pastora): Los que nos creemos blancos debemos escuchar humildemente cuando una persona negra nos dice que tal o más cual comentario es rascista. Desde la situación de privilegio no se puede emitir tal criterio. Creo que, como dicen por ahí, calladitos nos vemos más bonitos. Hay que escuchar con sensibilidad y desaprender para volver a aprender. Tomará su tiempo pero si no escuchamos y dejamos de juzgar lo que no nos afecta, no seremos capaces de construir un mundo donde todas las personas y hasta la naturaleza, puedan sentirse y de hecho ser incluidas. (2019)

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