Violencia de género demanda enfoque intersectorial

Trabajar en definiciones e investigaciones que revelen la verdadera magnitud del problema fue reclamo en los debates sobre violencia.

Jorge Luis Baños

La atención a las víctimas de la violencia de género debe fortalecerse en el país, según especialistas.

La Habana, 7 dic.- ¿Es la violencia hacia mujeres un problema de salud? ¿Por qué su atención necesita un enfoque intersectorial? Esas y otras preguntas de actualidad centraron los debates de un taller realizado en esta capital durante el 5 y 6 de diciembre.

Psicólogos, abogados, profesores, médicos e investigadores analizaron interioridades y las principales manifestaciones del fenómeno, en busca de lograr un consenso científico de cara a su atención social, en el encuentro titulado «Desafíos para el abordaje intersectorial de la violencia de género».

El profesor Pastor Castell, director de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), citó la definición del problema: «Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, psicológico, incluidas las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o privada».

A partir de ese concepto, adoptado por la Declaración sobre la eliminación de la violencia hacia la mujer, en 1993, el experto explicó que el problema social es a la vez efecto y causa y multicausal.

«Con estas características y por los múltiples problemas que presenta, el abordaje no puede ser otro que intersectorial», puntualizó, en la cita organizada por el nodo Cuba de la Red de Género y Salud Colectiva (Alames) y celebrada en la sede de la ENSAP.

La violencia incide en el bienestar de las personas, razón por la cual hay que abordarla como un asunto más de salud, pero que requiere de un tratamiento colectivo, enfatizó Castell.

El profesor definió la intersectorialidad como «integración coordinada de instituciones representativas de más de un sector social en acciones destinadas total o parcialmente a abordar problemas vinculados con la salud, bienestar y calidad de vida».

Asimismo, el panel «Los rostros de la violencia de género» analizó diversas aristas de este asunto.

Según Ada Alfonso, que moderó las intervenciones de especialistas de varias disciplinas, no puede seguirse minimizando el impacto del problema en el país.

También se refirió a la necesidad de realizar estudios que aporten estadísticas para poder valorar la magnitud real del problema, definir los conceptos y crear una estrategia de atención coordinada e integrada por todos los actores e instituciones sociales.

La profesora de la Universidad de La Habana Magela Romero destacó que la mayoría de las prácticas discriminatorias y el maltrato hacia las mujeres se centran en los principios machistas.

«La violencia de género es resultado del sistema patriarcal, que pondera la dominación masculina y a los hombres, en detrimento de lo femenino y las mujeres», aclaró.

Por su parte, la psicóloga Olga Infante expuso las interioridades de la violencia intrafamiliar.

Cuando se tiene en cuenta a la familia como unidad de análisis en casos de maltrato, algunas veces se descuidan otros elementos como la condición de la mujer y las relaciones complejas de la dinámica familiar.

Infante se refirió a los estereotipos y mitos que rodean a la familia, lo que provoca que en muchos casos pase desapercibida la violencia que se ejerce contra las personas de la tercera edad y otras formas naturalizadas al interior de los hogares.

«La prevención del problema enfrenta muchos desafíos», aseguró.

Un análisis sobre la ausencia del lenguaje inclusivo en la legislación cubana y de leyes específicas para enfrentar la violencia hacia las mujeres y las niñas realizó Manuel Vázquez, asesor jurídico del estatal Centro Nacional de Educación Sexual.

El abogado también reflexionó sobre las identidades trans, donde los vacíos legislativos dan lugar a interpretaciones discriminatorias.

Sobre la falta de conocimientos en género de policías y trabajadores judiciales que atienden a las víctimas de violencia y las graves consecuencias de ese vacío, trató la presentación Niurka Fernández, teniente coronel del Ministerio del Interior.

«Se necesita seguir capacitando al personal de la policía encargado de la atención a estos asuntos», propuso.

Según Zoe Díaz, coordinadora de Alames, la red académica pretende socializar conocimientos y formar talento humano «porque nos falta la preparación de las personas en el pregrado, que es muy deficiente en las ciencias de la salud. Por lo pronto estamos tratando de incluir género en las maestrías de la ENSAP».

En el taller se expusieron diferentes experiencias del trabajo intersectorial en comunidades de La Habana, donde se ha conseguido la participación de las autoridades locales, la policía y las organizaciones de masas. (2013)

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