Deshidratados cubanos se abren paso en mercado interno y externo
Aunque no son tan conocidos, los frutos deshidratados tienen un mercado en el país, en restaurantes, tiendas y ferias
Deshidratados Habana tuvo que construirse su camino
Foto: Tomada de Facebook
La necesidad en tiempos de pandemia, el espíritu emprendedor, la experimentación y el trabajo en equipo, hicieron surgir Deshidratados Habana, una iniciativa que escaló de alternativa doméstica a negocio, de ahí a mipyme y a empresa exportadora.
Quien sigue sus productos en encuentros de diversa índole: ferias de emprendimientos sobre economía circular, Feria internacional de La Habana u otra asociada al Campeonato Mundial de Coctelería, sabe de los sabores que comparte este emprendimiento aun joven, pero, generalmente, desconoce sus orígenes.
La pandemia y el cierre de las fronteras pusieron fin al alquiler a turistas, iniciativa de un grupo de profesores de Economía de la Universidad de La Habana.
“Sí íbamos a hacer algo, no podía depender del turismo y debía ser de alimentos, por la crisis, agudizada con la covid-19”, declaró Oscar Fernández, al frente de la empresa.
“Era apenas una reflexión teórica. Con la cuarentena y la poca movilidad, mi esposa, Patricia Ramos, y unos amigos empezaron a pensar en la salud y en qué se comía. Había que comprar por cantidades, ir lo menos posible al mercado y que no se perdiera”, dijo.
Investigaron y llegaron a las técnicas de la deshidratación. En el horno de la casa, hicieron pruebas, todavía pensando en el consumo familiar. Era apasionante, pero lejano de ser un negocio viable. Vencieron las ganas de hacer y el tiempo que dio la pandemia.
Probaron con mango, coco, piña y plátano, midieron tiempos de deshidratación y rendimientos, todo documentado “como un laboratorio”.
Los tildaron de locos. Tuvieron pérdidas en el proceso, al no ser homogéneo el calor, y de producto terminado, por una plaga, pero eso fue solo el comienzo. La vida cambió.

Llegar más lejos de lo pensado
Según este economista y empresario, “hace falta exportar, el país requiere divisas para otras necesidades, pero hay que apostar al mercado interno para resolver los problemas de la economía¸ pensar en el público nacional y el consumo interno”.
Deshidratados Habana ha firmado acuerdos con la Oficina del Historiador de La Habana para comercializar en varios espacios del Centro Histórico de la ciudad, así como con la red de Tiendas Caribe y la cadena extrahotelera Palmares.
“El uso de nuestros productos se ha expandido mucho en restaurantes, bares, hicimos contrato con otras empresas y estamos ahora explorando con el sector del turismo”, dijo.
Coherentes con su filosofía, firmaron su primer contrato de exportación a Italia: un cliente italiano vio en las redes las gominas de plátano maduro deshidratado y solicitó la exportación de 2.500 paquetes, registrada como la primera de su tipo en Cuba.
“Registramos los productos con las pruebas de laboratorio requeridas, junto a la empresa estatal Cítricos Caribe, con la cual también importamos nuevos equipos, que permitieron “quintuplicar la capacidad productiva y la perspectiva es seguir creciendo, en cantidad y surtidos, porque la demanda es grande”.
“Tenemos retroalimentación desde Italia. Hasta ahora están complacidos y esperamos que sigan comprando. A nosotros, nos queda producir con intensidad”, apuntó el líder de la pequeña empresa.
Recientemente, se acordó una segunda exportación, también a Italia, que incluye chile habanero, piña y coco deshidratados, recientemente registrados y con una demanda creciente, actualizó Fernández.

Proceso, paso a paso
Como emprendimiento innovador para Cuba, Deshidratados Habana tuvo que construirse su camino. Las frutas, sin aditivos ni conservantes, no deben cocinarse, para no perder propiedades. El proceso toma muchas horas, incluso en deshidratadoras profesionales. Algunas, como el melón, con mucha agua, tardan más.
Todo fue a prueba y error. Inicialmente, adquirían las frutas en el mercado. Empezamos con esfuerzo, recursos propios y cargando los sacos. Luego, buscamos vías para obtener las materias primas”.
Cuando se abrió el banderín a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), en 2021, constituyeron una: “cuando eres pyme, puedes firmar convenios con empresas estatales, recibir servicios y hacer lo que antes no podías”.
Firmaron contratos para adquirir mercancías en las afueras de La Habana, con mucho trabajo, porque la transportación es un cuello de botella. “La producción aumenta y los problemas también”, apunta.
“Ha sido un proceso tortuoso, con pérdidas, pero tenemos que seguir delante”, dice el líder de Deshidratados Habana, que cuenta ya con unos 40 productos en catálogo y que pasó de comercializar solo por WhatsApp a tener su punto de venta, en Playa, y vender a tiendas y cafeterías.
Aunque recibieron ofertas para comprarles toda la producción, apostaron por la pequeña escala, tratando de llegar a más personas y posicionarse.
“Hay muchos obstáculos siempre pero hay que reponerse y seguir adelante”, sentenció Fernández, uno de los fundadores de una de las 5.854 mipymes privadas autorizadas desde el 29 de septiembre de 2021 hasta el 23 de noviembre del año en curso.
En ese periodo se autorizaron 5.985 nuevos actores económicos. Además de las nuevas empresas privadas, existen 72 mipymes estatales y 59 cooperativas no agropecuarias.
(2022)
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