- Las altas temperaturas del verano vuelven más difíciles las deterioradas condiciones de la vida diaria en Cuba, donde en lo que va del mes de junio comunidades reportan apagones de 40 horas y hasta más, en una policrisis prolongada y agravada desde enero de 2026 por el conflicto con su vecino Estados Unidos.
- Los apagones eléctricos constituyen la principal afectación diaria para la mayoría de familias, pues muy pocas cuentan con medios propios de generación de electricidad. El servicio eléctrico de la red estatal puede ser de dos o tres horas al día hasta inexistente por más de 40 horas, lo que afecta algo tan imprescindible como la preservación y elaboración de los alimentos.
- Las cubanas cargan con el mayor peso de la crisis actual pues sobre ellas recaen los cuidados de niñas, niños, adolescentes, personas adultas mayores y enfermas. Resulta usual que en todo el país hoy se cocine a base de combustibles como la leña o el carbón vegetal (a precios prohibitivos para muchas familias).
- El déficit en el abasto de agua es quizás el segundo problema más grave luego de los apagones. Comunidades que reportan ausencia del liquido por las tuberías por hasta casi un mes. Las protestas ciudadanas que se registran en los últimos tiempos se asocian en su mayoría a los apagones y el agua, por la suelen ser las mujeres las que cierran las calles con recipientes vacíos.
- La acumulación de basuras por semanas en los barrios, sobre todo de las ciudades, es un foco infeccioso y de malestar general entre la población, que se prepara para enfrentar las enfermedades propias del verano en esta zona tropical, como los arbovirus transmitidos por mosquitos.
- La inflación descontrolada, en una semana que las tasas de cambio del dólar y el euro en el mercado informal alcanzaron cifras sin precedentes, provoca también que haya cada día menos dinero en efectivo disponible en bancos y cajeros automáticos, donde las personas realizan largas filas.
- La cobertura de la telefonía móvil y la conexión a internet se han deteriorado en las últimas semanas por los prolongados apagones y la casi nula resiliencia del sistema de comunicaciones, además de la telefonía fija que depende de la electricidad.
- Los precios para la transportación se han disparado por la escasez y precios elevadísimos de los combustibles. Los triciclos y las motos eléctricas son la opción más asequible para las personas, que suelen resolver caminando la mayoría de sus necesidades, incluso largas distancias.
- Las diferencias sociales se hacen más evidentes en la policrisis, de la escapan en alguna medida los segmentos minoritarios con mayores ingresos y posibilidades de costearse sistemas fotovoltaicos en sus viviendas.








