Reacciones cubanas ante la escasez de combustible
Mientras el gobierno de Cuba reordena la distribución en las gasolineras y adopta otras medidas para aliviar la crisis, dos barcos llegan al país, uno con diésel y otro con gas licuado.
La crisis de combustible se ha convertido en el signo distintivo mayor de los conflictos energéticos que arrastra Cuba desde el año pasado.
Las colas en las gasolineras, la suspensión del desfile tradicional de trabajadores el Primero de Mayo y la sustitución en varias universidades de clases presenciales por la virtualidad se han entremezclado con el anuncio de nuevas fórmulas para vender gasolina, el deterioro del transporte público y noticias de tanqueros que han llegado a puertos cubanos, desde que comenzaron en el país los trances con el combustible hace alrededor de un mes.
Cuba vive una nueva crisis energética, centrada esta vez en una fuerte contracción de la oferta de combustible automotor. Las largas filas de vehículos en las calles hasta las gasolineras se convirtieron en el rasgo más notorio del conflicto esta vez.
Distribución
Para evitar estas aglomeraciones de autos y motos, el gobierno de La Habana inauguró la semana pasada un sistema de distribución en la red de 30 servicentros que permanecen abiertos al público en la capital. El nuevo modelo aprovecha las alternativas de comunicación de las plataformas digitales Whatsapp y Telegram para avisar al chofer cuando llega el momento de habilitar su automóvil.
Este sistema, conducido en cada gasolinera por un representante del gobierno municipal, lo creó el Servicentro Tángana de La Habana, con aprobación inmediata de los choferes al evitarles las guardias de dos o tres días que hacían a la espera de las pipas de combustible. La empresa estableció un límite de venta de 40 litros de gasolina o 100 litros de diésel por vehículo.
En cada provincia, los gobiernos locales han ordenado la distribución de acuerdo con fórmulas propias, con éxito dudoso ante la falta de la condición principal: el objeto de venta.
La Dirección de Servicentros de la corporación CIMEX prometió automatizar el proceso mediante aplicaciones informáticas nacionales. Sería, al menos, el refugio temporal para los choferes profesionales y propietarios de autos, en medio de una tormenta que no cesa.
La reducción sensible este año del suministro desde Venezuela aparece como una de las causas principales. Las máximas autoridades se han referido a incumplimientos de compromisos de proveedores externos de insumos, aunque no han identificado públicamente el país o países de que se trata.
De cerca de 600 toneladas de gasolina que consume el país diariamente, actualmente despacha menos de 400 toneladas para todas las actividades que consumen ese combustible, de acuerdo con datos reportados por el gobierno.

Primeros barcos
Antes de concluir la semana pasada, un buque con combustible diésel arribó a la Base de Supertanqueros de la provincia de Matanzas, en occidente. De acuerdo con la dirección de la Unión CubaPetróleo (Cupet), el barco da cumplimiento a contratos con proveedores internacionales.
El buque seguirá luego rumbo a puertos de La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba. Una vez recibido el cargamento de combustible, esos puertos provinciales lo distribuyen por vía automotor y ferrocarril hacia el resto del país.
El diésel recibido no implica un aumento en la entrega de combustible a los vehículos, advirtió el jefe del área comercial de la División Comercializadora de Combustibles en Matanzas, Lázaro Quintero. Solo alcanza para mantener con vida la distribución. “Si bien no es una mejoría significativa, sí garantiza una estabilidad en los servicios vitales en cada una de las provincias del país”, comentó Quintero.
En intervención pública, el Presidente Miguel Díaz-Canel explicó que parte importante del diésel es empleado en pequeñas plantas de generación eléctrica identificadas como generación distribuida, para dejar en mantenimiento o reparación varias de las principales termoeléctricas.
En las últimas jornadas también llegó al puerto de Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, un barco cargado con gas licuado, para reabastecer las redes de distribución del combustible empleado en las cocinas. El tanquero siguió luego hacia radas en el occidente cubano.
La distribución de este combustible, esencial para la cocción en hogares rurales y parte de los barrios urbanos, comenzó de inmediato en Santiago de Cuba, y se extendió a otras provincias orientales, como Guantánamo, que llevaban alrededor de 15 días sin ver llegar los cilindros de 20 kilógramos que le sirven de envase a ese combustible, esencial para la cocción de numerosas familias. (2023)
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