“¡Azúcar!” en la pantalla grande
La cantante Celia Cruz, gran referente de la música nacional y la cultura latina y cuyo centenario se celebra este año, participó en varias películas cubanas
La joven Celia Cruz, por los años en que el cine, junto a la televisión y la radio, fueron consolidando su carrera hasta convertirla en referente mundial de la cultura latina
Foto: Tomada de Wikipedia
La cantante cubana Celia Cruz (1925-2003) no deja de ser noticia y más cuando se celebra el centenario de su nacimiento. Una moneda de 25 centavos dólar, recién lanzada el pasado año, puso a circular su rostro en Estados Unidos, país donde vivió desde la década de 1960.
Allí recibió Discos de Oro y Platino, varios premios Latin Grammy, la Medalla Presidencial de las Artes, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y, sobre todo, se convirtió en referente de la comunidad latina.
Ahora es la primera afrolatina acuñada en la moneda de ese país, como parte del Programa conmemorativo de Monedas de Mujeres Estadounidenses 2024, de la Casa de la Moneda de Estados Unidos. La pieza diseñada por Phebe Hemphill intenta honrar la “grandeza y vitalidad” de la intérprete de piezas como “Quimbara”, “La negra tiene tumbao” y “La vida es un carnaval”, incluidas en los 75 álbumes que grabó a lo largo de una amplia y fructífera carrera al ritmo de su inconfundible “¡Azúcar!”, frase que, con su gracia peculiar, destilaba cubanía.
Entre los homenajes a propósito de su centenario destaca el ocurrido en abril durante el Billboard Mujeres Latinas, o el concierto “Celia Vive” realizado este agosto en el Central Park de New York, como parte del festival SummerStage, que sumó las interpretaciones de los cubanos Issac Delgado, Alain Pérez, Aymée Nuviola, Lena Burke, Melvis Santa y Brenda Navarrete.
Por tal motivo, nos hemos querido acercar a su vinculación con el cine, a través de una relación de las cintas, mayormente cubanas (o filmadas en la isla) y realizadas antes de 1959, en que participó esta gran artista.

Salón México, el debut
Celia Cruz inició su carrera profesional en 1948, como cantante de Las Mulatas de Fuego, fundada por Roderico (Rodney) Neyra. Con esta agrupación hizo su primer viaje fuera de Cuba, a Venezuela y México. Justamente, en ese país realizó su debut cinematográfico, en Salón México (1949), dirigido por Emilio (El Indio) Fernández, uno de los maestros de la llamada Época de Oro del cine mexicano.
En esta película, que tiene la fotografía de Gabriel Figueroa, otro imprescindible del cine latinoamericano, Celia hace de extra y apenas se le ve en una escena breve, de menos de dos minutos, junto a Elena Burke, Litico Rodríguez y Las Mulatas de Fuego. Ninguno de ellos —como comenta la investigadora Rosa Marquetti en su libro Celia en Cuba (1925-1960)— aparece en los créditos. Tenía entonces unos 23 años.
En su próxima ocasión en pantalla ya la encontramos centrando una escena con el protagonismo de su interpretación. Lo hace en Rincón criollo (Cuba, 1950) de Raúl Medina. El reparto de esta película lo integraron varios de los más reconocidos actores del momento: Blanquita Amaro, Paco Alfonso, Néstor de Barbosa, Miguel Sanabria, Candita Quintana y Carlos Pous.
La música es de Obdulio Morales y la cubana interpreta un tema de este, “El mambo es así”, mientras él dirige la formación acompañante: la Orquesta Atómica de Radio Cadena Suaritos. Las Mulatas de Fuego son parte de la coreografía junto a varios bailarines y, además de Celia Cruz, en este “cabaret criollo” encontramos la música de Celina y Reutilio, el trío Los Panchos y Niño Saquito y su Conjunto. Aquí sí ya vemos en los créditos a la “Guarachera de Cub”.

En los años de estrellato
Celia Cruz debuta en agosto de 1950 con la legendaria Sonora Matancera, agrupación ligada a una parte importante de su carrera. Su fama empieza a crecer y se convierte en una de las más aclamadas intérpretes cubanas.
Son los años cincuenta y La Habana vive un apogeo de cantantes y formatos sonoros: desde Tito Gómez hasta el irrepetible Benny Moré, desde Los Compadres y Barbarito Díez, hasta Miguelito Valdés y Chico O´Farrill, por solo mencionar algunos. Es la urbe de nocturnidad apabullante y frenética, ciudad de cabaret y nigth club que describe Guillermo Cabrera Infante en Tres tristes tigres, un resumen novelesco de esos años.
En uno de estos conocidos cabaret, el Sans Souci, que funcionó como locación, Celia y La Sonora Matancera actúan en Piel canela (Cuba-México, 1953) de Juan José Ortega. La película protagonizada por Sarita Montiel, Ramón Gay y Manolo Fábregas, con la actuación especial de Pedro Vargas y Rosita Fornés, tuvo su estreno mundial en Cuba. Allí aparecía Celia, como demuestra el cartel promocional, aunque no así en la versión que después quedó como definitiva. La original no ha sido encontrada, asegura Rosa Marquetti.
Dos años después se estrena la comedia coproducida entre México y Cuba, Una gallega en La Habana, dirigida por el cubano René Cardona y cuyos protagonistas son Niní Marshall y Antonio Aguilar. Ahí Celia Cruz canta “Sandunguéate” de Senén Suárez, acompañada por La Sonora Matancera y Las Mulatas de Fuego.
La próxima aparición cinematográfica de “la Reina de la sala” es en De espaldas, de Mario Barral (Cuba, 1956). En esta película peculiar, ejemplo del empeño de varios realizadores de esa época por realizar un “cine nacional” y merecedora de estudios que la coloquen en su justo lugar en la producción nacional, Celia Cruz canta congas tradicionales de las comparsas emblemáticas del Carnaval habanero, junto al Grupo de Tambores de Alberto Zayas.

El árbol de la fiebre sonora
El siguiente filme en este rápido repaso audiovisual, hecho con el auxilio de la infatigable investigadora Rosa Marquetti, es Affair in Habana o El árbol de la fiebre, película estadounidense de 1956 dirigida por Lázló Benedek y con John Cassavetes, Raymond Burr y Sara Shane en el elenco. Ahí la cubana interpreta cantos litúrgicos yoruba, acompañada por Giraldo Rodríguez y sus tambores batá, y el Coro Yoruba de Alberto Zayas.
En 1956, Celia Cruz lanza tres discos: Una noche en Caracas con la Sonora Matancera, junto con Nelson Pinedo y Carlos Argentino; Sings Canta, que incluye otro éxito, “Cao Cao, Maní Picao”; y Baila con la Sonora Matancera. En abril de 1957 triunfa en Nueva York con su “Burundanga”.
Ese año participa, además, en ¡Olé Cuba!, producción cubana dirigida por Manuel de la Pedrosa, con Leopoldo Fernández, Aníbal del Mar, Mimí Cal, Miguel Herrero, Teté Machado, Alicia Rico y Julito Díaz en el elenco. En esta película de “inesperadas travesuras”, vemos a Celia Cruz cantar junto a La Sonora Matancera el son montuno “Me voy a Pinar del Río”, compuesto por Néstor Pinelo Cruz. Fue esa su última cinta cubana.
Por aquellos años, las cantantes de moda se integraban también al star system cinematográfico; y esta circunstancia, junto a la televisión y la radio, consolidó en Celia Cruz una popularidad que traspasó las fronteras del país donde nació.
Amorcito corazón y las últimas películas
Tras su partida de Cuba en 1960, Celia Cruz se radica en México, con un contrato de trabajo junto a La Sonora Matancera. Allí participa en la cinta Amorcito corazón, de 1961, dirigida por Rogelio Al González, donde canta con La Sonora el bolero “Tu voz”, de Ramón Cabrera. También interpreta “Amorcito corazón”, junto a los actores protagonistas Rosita Quintana, Fernando Casanova y Mauricio Garcés.
En lo adelante, a la par que aumenta su éxito y se convierte en una de las figuras cimeras no solo de la música, sino de la cultura latina en Estados Unidos y el mundo, su participación en películas será más esporádica.
La vemos en Salsa (1988), romance musical de Boaz Davison sobre un bailarín puertorriqueño, interpretado por el hoy reconocido Draco Rosa, que participa en un concurso de salsa para darle un vuelco a su vida.
En 1992 interpreta a Evelina Montoya en Los reyes del mambo, de Arne Glimcher, adaptación de la novela que convirtió al escritor Oscar Hijuelos, estadounidense descendiente de cubanos, en el primer hispano en ganar el cotizado Premio Pulitzer a la mejor obra de ficción. En ese filme protagonizado por Armand Assante y Antonio Banderas, además de Celia Cruz actúa Tito Puente, legendario percusionista de origen puertorriqueño.
A la par de actuaciones para Televisa en las telenovelas Valentina y El alma no tiene corazón, y como colofón de su tránsito por la gran pantalla, Celia Cruz realiza una actuación especial en La familia Pérez (1995), película estadounidense protagonizada por Aldred Molina y Angelica Huston y dirigida por la indo-estadounidense Mira Nair (2025).
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