Artista cubano propone nueva lectura crítica de su obra visual
El volumen Tú no me conoces representa, más que un catálogo, un ejercicio de memoria artística y social que obliga a revisar la trayectoria del artista visual Michel Mirabal.
500 ejemplares físicos del catálogo Tú no me conoces serán distribuidos en museos e instituciones educativas.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 20 ene.- El Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes acoge desde este 10 de enero la muestra Tú no me conoces, una secuela editorial de la exposición homónima del creador Michel Mirabal, inaugurada el pasado 8 de noviembre en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño de La Habana.
Nelson Herrera Isla y Andrés Isaac Santana son los curadores de dicha muestra que motivó el nacimiento del libro. Pintura, dibujo, fotografía, escultura e instalación dialogan en más de 300 páginas como parte de un mismo cuerpo discursivo que refleja el proceso de realización de la muestra artística.
Además del testimonio visual, el volumen está conformado por un cuerpo teórico crítico con textos de especialistas cubanos dentro del ámbito de la promoción cultural, entre los cuales figura la firma del reconocido escritor Leonardo Padura.
El material editorial no intenta cerrar interpretaciones, sino abrirlas. Más que ordenar la obra, la expone en su complejidad, permitiendo al lector reconstruir los múltiples caminos que han definido la poética de Mirabal.
Regresar
Expertos coinciden en que para un artista, exponer en su patria sigue siendo un acto cargado de significaciones. No se trata únicamente de regresar a un espacio físico, sino de reencontrarse con una comunidad simbólica que interpela desde la cercanía y la memoria compartida.
Por muy sólido que sea el reconocimiento mundial, la relación con el público cubano continúa siendo el termómetro más complejo y, quizás, el más honesto.
En ese sentido, el retorno expositivo y editorial de Michel Mirabal adquiere un peso particular. Durante 15 años el artista no realizó una muestra personal en la isla.
Más allá de los murales emplazados en sitios públicos, las piezas de Mirabal solo se veían dentro de la Bienal de La Habana, mientras su obra circulaba de manera sostenida por el circuito global.
Esa ausencia no fue una retirada silenciosa, sino una acumulación de experiencias, símbolos y tensiones que hoy reaparecen condensadas en Tú no me conoces, como si el tiempo hubiese trabajado a favor de una mirada más madura y menos complaciente.

Re-conocer a Michel Mirabal
Durante años Mirabal ha sido identificado como el pintor de las banderas, un apelativo que aunque certero en lo formal, corre el riesgo de reducir una obra mucho más amplia. Sin embargo, es innegable que el uso reiterado de la bandera cubana como símbolo ha marcado un punto de inflexión en su carrera y en la recepción pública de su obra.
La bandera, intervenida, fragmentada, superpuesta a materiales industriales o incorporada a estructuras tridimensionales, aparece en su obra despojada de solemnidad y como materia de conflicto.
En ese gesto reside una de las mayores tensiones de su producción. Mirabal no utiliza el símbolo para reafirmar una identidad cerrada, sino para cuestionarla, para mostrar sus fisuras y contradicciones.
Estas piezas han ocupado espacios públicos, exposiciones institucionales y colecciones privadas dentro y fuera de Cuba. Su reiteración no responde a una obsesión estética, sino a la necesidad de dialogar con uno de los símbolos más cargados de sentido político y emocional de la nación cubana.
Al hacerlo desde una postura no alineada, el artista se ha situado en un territorio incómodo. Dicha incomodidad se traduce en críticas provenientes de ambos extremos del espectro político cubano.
Desde sectores asociados a la institucionalidad cultural se le ha cuestionado por no asumir una narrativa afirmativa; desde el exilio más radical se le ha reprochado no romper frontalmente con el imaginario nacional.
En ese fuego cruzado, Mirabal ha sostenido una postura profundamente humanista. Su interés no está en la consigna, sino en la experiencia humana que el símbolo contiene.
Un ejercicio social
Dentro de la obra de Michel se lee de manera consistente un ejercicio social. Su trabajo no solo ilustra problemáticas de forma directa, sino que las incorpora desde lo cotidiano, lo doméstico y lo aparentemente banal.
Sábanas, ollas de presión, machetes, utensilios de trabajo y objetos de uso diario se convierten en metáforas de esfuerzo, desgaste, violencia, memoria histórica y supervivencia.
En la exposición Tú no me conoces, muchas de estas piezas obligan al espectador a enfrentarse con una realidad reconocible, pero resignificada.
Para especialistas, uno de los mayores valores de esta muestra radica en su capacidad de incomodar sin estridencias. Esa coherencia se extiende más allá del espacio artístico.
En ese sentido, destacan que durante más de veinte años, Michel Mirabal ha desarrollado una labor social sostenida que incluye donaciones a hospitales, colaboración con servicios de alta sensibilidad y apoyo a poblaciones vulnerables afectadas por eventos meteorológicos.
Parte de los recursos generados por su obra han sido destinados a acciones concretas de ayuda, sin grandes campañas mediáticas, pero con impacto real. Asimismo, el artista ha convertido su estudio Finca Calunga, ubicada en la localidad de Guanabo del municipio Habana del Este, en un centro abierto al diálogo con la comunidad.
En el contexto cubano actual, marcado por crisis económicas y profundas desigualdades, esa dimensión social no puede leerse como un gesto accesorio. Forma parte de una ética de trabajo que entiende el arte como responsabilidad y no como refugio elitista, consideró un observador conocedor del tema.
Su obra no solo representa a los pobres, pues se posiciona a su lado de manera directa o simbólica.
Tú no me conoces evidencia que la creación de Mirabal sigue siendo un territorio en disputa. Quizás ahí radique su mayor valor: en recordarnos que conocer a un artista no es repetir etiquetas, sino asumir el riesgo de mirarlo de nuevo. (2026)
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