Rescatan en Cuba Santuario del Cobre dañado por huracán Melissa
Las acciones en el Santuario del Cobre están a cargo de equipos especializados e instituciones vinculadas al patrimonio.
La reparación de los vitrales constituye una de las acciones de rescate del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre.
Foto: Archivo IPs Cuba
La Habana, 12 mar.- Con vientos cercanos a los 200 kilómetros por hora, el huracán Melissa, de categoría 3, penetró el pasado 29 de octubre por Santiago de Cuba, dejando a su paso daños considerables. Los impactos fueron particularmente fuertes en el poblado del Cobre y en el patrimonio del Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.
Las fotografías en redes sociales de un ángel caído, vitrales en el piso y desolación recorrieron el mundo, provocando, junto a tristeza e incertidumbre, una motivación por contribuir a restañar los daños dada la significación para la cultura cubana que tienen el Santuario del Cobre y la imagen de la Virgen de la Caridad.
Giordano Sánchez, director de la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), dijo a medios locales que, al ver las fotos de los impactos de Melissa, se dijo: “Esto es de nosotros”, idea que compartió con la directora de la OHCH, Perla Rosales, y que derivó en una estrategia colectiva de restauración.
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El rescate del Cobre es una obra colectiva que busca salvaguardar nuestras tradiciones. Trabajan en misiones específicas la OHCH, la Oficina del Conservador y la Escuela Taller Ugo Luisi, de Santiago de Cuba, en coordinación con la Red de Escuelas Taller de Cuba. |
El santuario
De acuerdo con Osvaldo Pérez, director de la escuela taller de Santiago de Cuba, profesores y estudiantes han asumido la albañilería y la yesería, también dañadas por el huracán.
“Nos dedicamos a la confección de los moldes y la fundición de los balaustres del mirador del santuario, ya concluidos y ubicados en el lugar”.
A su vez, trabajaron en la reparación de una losa de hormigón armado que también sufrió por las áreas exteriores.
En la actualidad, respondió Pérez, trabajan en la reparación de dos espacios donde se guardan las ofrendas que hacen las personas, y en la fundición de elementos decorativos para su posterior colocación.
En menudos pedazos
Sánchez le envió las fotos al escultor José Duverger y le consultó si el ángel tenía salvación, a lo que el artista respondió: “Tráelo para acá”.
Apenas pudo accederse al poblado, un equipo de la OHCH –integrado por Sánchez y una experta en vitrales- llegó al Cobre, donde evaluaron los daños sufridos por el santuario.

“Cuando llegamos al Cobre, el ángel estaba hecho pedazos, era increíble el deterioro, las manos, las alas, el cuerpo, la cabeza separada del cuerpo…”, dijo Sánchez.
En el viaje de regreso, trajeron parte de los vitrales. Días después llegó el ángel, enviado por el padre del Cobre, Rogelio Dean.
“Llegó en muy malas condiciones, lleno de tierra, estaba prácticamente negro”, declaró a la prensa local Duverger. Eran ocho pedazos grandes y varios pequeños, “faltaban solo los dedos de la mano –remendadas con cemento-, y una zona del mentón y el cuello”.
Más que una restauración, es una reconstrucción, tratando de ser lo más respetuosos posible, para llevar a feliz término la homogeneidad visual de la capilla”.
Mirell Vázquez
Por su tamaño y por el material, mármol, se calcula que la pieza pese entre 450 y 500 kilogramos. Se estima que al no estar anclado a su base en el lado izquierdo del santuario, no soportó la furia de los vientos de Melissa, se desbalanceó, cayó y se fragmentó.
Trabajar la pieza resultó complejo para Duverger y su equipo de escultores y maestro cantero. El proceso de restauración comprendió el lavado de la pieza, la identificación de los daños y las soluciones, la unión de los pedazos más grandes: la base y el cuerpo; la restauración de las alas –compleja por su tamaño, peso y posición-, los brazos y la cabeza, todos anclados con pernos de fibra de vidrio, buscando resistencia.
Además, se moldearon los dedos, para sustituir los de cemento que le fueron colocados en alguna reparación no especializada. En el caso del mentón, el fragmento faltante se reconstruyó con resina para mármol. Para blanquear la pieza, fabricada en los años 20 del pasado siglo, según estimados, se le aplicaron compresas de bicarbonato.
Ya encerado y listo, se le construyó un huacal para trasladarlo a Santiago de Cuba cuando existan las condiciones, donde se realizará in situ la restauración de una pieza similar.

Imágenes de luz
Los vientos de Melissa destruyeron parte de los vitrales del Santuario del Cobre, inaugurado el 8 de septiembre de 1927.
“La primera vez que los vi, en una foto, se me estrujó el corazón”, declaró a la prensa Mirell Vázquez, profesora de la escuela taller en la especialidad de vidriería y carpintería general.
Ya en el Cobre, pudo comprobar el estado de los vitrales de la Capilla de las Promesas y el acceso a la torre: “estaban en una caja, hechos trizas. Prácticamente hubo que traerlos en jabas y reconstruirlos por imágenes”, dijo.
“Empezamos haciendo una evaluación general de toda la estructura. Hacía apenas unos meses que vitraleros de Camagüey habían terminado de trabajar en ellos y Melissa se llevó unos cuantos”, dijo.
Los paños miden entre 1.16 metros hasta dos, los vitrales completos, hasta más de dos metros. Contra el proceso de rescate conspiró incluso el chikungunya, que resta fuerza en las manos para la manipulación de las herramientas para trabajar los vidrios y las vigas.
“Ha sido complejo: con los materiales, mandar a hacer las vigas, buscar tonos de vidrio lo más parecido a los que están, buscando el efecto visual”, compartió.
“Más que una restauración, es una reconstrucción, tratando de ser lo más respetuosos posible, para llevar a feliz término la homogeneidad visual de la capilla”, sentenció la experta.
Trabajan junto a Vázquez los graduados de más experiencia y alumnos de segundo año de vidriería de la escuela taller, con el compromiso de reconstruir por completo los cuatro vitrales enteros, compuestos por dos paños casi todos, para la escalera del camarín y la Capilla de las Promesas. (2026)
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