Horario de verano alivia a los cubanos en medio de la crisis energética

Con la entrada en vigor del horario de verano en Cuba, el 8 de marzo último, muchos cubanos han encontrado en el aprovechamiento de la luz solar un alivio, en medio de los constantes apagones y la crisis energética que enfrenta el país.

El 8 de marzo entró en vigor el horario de verano en Cuba

Foto: Tomada del portal digital Cubasí

La Habana, 16 mar.- El pasado domingo 8 de marzo los relojes en Cuba adelantaron sus manecillas una hora, marcando así el inicio del horario de verano.

La Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía (Onure), informó que el cambio responde al principio de promover la conciencia por la eficiencia, y obedece también al mayor aprovechamiento de la luz solar en actividades cotidianas.

Dicha entidad, perteneciente al Ministerio de Energía y Minas, señaló que la modificación implica que la mayor de las Antillas, en lugar de tomar la hora oficial del meridiano 75° oeste de Greenwich (UTC-5), asume la del meridiano 60° (UTC-4), centro del huso horario que cruza virtualmente sobre el extremo oriental de Canadá, las Antillas Menores, Venezuela, el oeste de Brasil y Bolivia.

El mayor aprovechamiento de la luz solar es un alivio en las casas cubanas en medio de los frecuentes apagones

Especialistas apuntan que la decisión de cambiar la hora está asociada a causas naturales como la forma de la Tierra, la inclinación de la órbita terrestre y su velocidad de traslación.

La información subrayó que el primer suceso de ese tipo en el país se estableció por el Decreto Presidencial 1185, firmado por el entonces presidente Federico Laredo Brú, el 2 de junio de 1939.

El horario de verano implica una rutina diaria que comienza una hora antes, pero también jornadas con mayor luz natural en las tardes.

¿Qué supone el cambio de horario para Cuba en medio de los constantes apagones y la crisis energética?

Dicha entidad, perteneciente al Ministerio de Energía y Minas, señaló que la modificación implica que la mayor de las Antillas, en lugar de tomar la hora oficial del meridiano 75 oeste de Greenwich (UTC-5), asume la del meridiano 60 (UTC-4), centro del huso horario que cruza virtualmente sobre el extremo oriental de Canadá, las Antillas Menores, Venezuela, el oeste de Brasil y Bolivia.

El cambio de horario en Cuba llega este año en un contexto particularmente complejo, marcado por la crisis energética y los frecuentes apagones que afectan en gran medida al país.

Aunque el adelanto de una hora en los relojes suele despertar opiniones divididas a nivel mundial, en la situación actual puede representar una pequeña ventaja para la vida cotidiana de los cubanos pues el simple hecho de oscurecer más tarde permite un mayor aprovechamiento de la luz natural, que es precisamente cuando muchas personas regresan del trabajo, de la escuela o realizan tareas domésticas.

En medio de las interrupciones del servicio eléctrico, disponer de más claridad solar en esos horarios puede marcar una diferencia importante: actividades como cocinar, limpiar, estudiar o simplemente moverse por la casa se vuelven más fáciles cuando no dependen exclusivamente de la electricidad.

A esto se suma el beneficio para quienes cuentan con paneles solares en su vivienda o centro de trabajo, ya que la producción de energía solar coincide mejor con las horas en que más se necesita electricidad en los hogares.

Por otra parte, existe un impacto social vinculado a este fenómeno pues no constituye un factor aislado que la crisis del país haya elevado los índices de delincuencia e inseguridad, y en barrios donde los apagones son más frecuentes, esa luz adicional contribuirá a mantener cierta normalidad en la vida comunitaria.

El nuevo horario supone un beneficio para quienes cuentan con paneles solares en su vivienda o centro de trabajo

Un horario que no resuelve los problemas pero puede aliviar los males

Aunque el adelanto de una hora en los relojes suele despertar opiniones divididas a nivel mundial, en la situación actual puede representar una pequeña ventaja para la vida cotidiana de los cubanos pues el simple hecho de oscurecer más tarde permite un mayor aprovechamiento de la luz natural, que es precisamente cuando muchas personas regresan del trabajo, de la escuela o realizan tareas domésticas.

De igual manera, el mayor aprovechamiento de la luz solar puede contribuir, aunque sea de forma modesta, a reducir el consumo energético en algunos hogares, y se produce un pequeño ahorro en un momento en que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) enfrenta grandes tensiones.

No se trata de solución a la crisis pero sí de un alivio puntual que puede ayudar a disminuir la demanda en ciertos horarios.

El horario de verano no resuelve los problemas estructurales del SEN, pero en un escenario de dificultades, ofrece una oportunidad para organizar mejor el tiempo y aprovechar al máximo un recurso natural clave: la luz solar.

Las autoridades confirmaron que este periodo finalizará el 1 de noviembre de 2026, día en que se deberán atrasar nuevamente las manecillas del reloj para el recibir el horario de invierno u horario estándar como suele llamarse también. (2026)

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