Sherritt se asusta por sanciones de EE.UU. a Cuba
Las nuevas sanciones de EE.UU. contra Cuba amenazan a empresas como Moa Nickel S.A., de propiedad compartida por la corporación canadiense.
La corporación Sherritt International maniobra para preservar sus activos en Moa Nickel S.A., empresa de propiedad compartida con la cubana General Nickel Company.
Foto: Archivo IPS_Cuba
La Habana, 25 may.- La canadiense Sherritt International Corporation se convirtió en noticia este mes por segunda ocasión, al echar atrás los planes de retirada de Cuba que había anunciado el 7 de mayo. Como ajuste del plan previo, la compañía minero-energética informó esta semana que solo suspendería operaciones temporalmente, a fin de mantener sus activos en la nación antillana.
En comunicado publicado el 19 de mayo en su sitio oficial, la corporación informó que “ha desistido de los pasos de disolución y renuncia de sus intereses en Cuba”. La empresa mixta productora de níquel en Moa aparece como foco principal en estos intereses, pero Sherritt también comparte un tercio de la propiedad de Energas, una de las principales generadoras de electricidad de los cubanos.
El plan de retirada anulado respondió inicialmente al decreto del presidente estadounidense Donald Trump, el pasado primero de mayo, de nuevas sanciones en el bloqueo económico contra Cuba, recrudecido este año mediante un cerco energético extremo.
Sherritt, con 32 años de participación en la producción cubana de níquel y cobalto, revocó la decisión de abandonar este país, luego de hallar “una posible oportunidad para preservar el valor”. En el comunicado, la firma comentó encontrarse en consultas con “asesores, partes interesadas y autoridades gubernamentales pertinentes”.
En otro comunicado, del 20 de mayo, Sherritt anunció un “acuerdo preliminar no vinculante con Gillon Capital LLC”, compañía financiera estadounidense con sede en Texas, como vía para preservar el valor de los activos en riesgo en Cuba.
A esta gestión, que le permitiría mantener negocios en Cuba de manera diferente, no se oponen ni el Departamento de Estado ni el Departamento de Tesoro de EE.UU., informó la corporación canadiense.
Entre los argumentos que esgrimió previamente para una retirada de Cuba, la Sherritt dijo que las sanciones de Washington podrían crear “graves dificultades operativas, financieras y legales”, incluidos riesgos vinculados con el cumplimiento de los convenios de deuda. La empresa temía que “proveedores financieros u otros proveedores no puedan o no estén dispuestos a seguir apoyando las operaciones u otras actividades comerciales de Sherritt”.

Negocios bajo la mirilla
Entre las empresas que EE.UU. puso bajo la mirilla a inicios de mayo está la compañía Moa Nickel S.A., de propiedad mixta compartida al 50 % entre la firma canadiense y la cubana General Nickel Company S.A. De esta asociación se deriva también la propiedad compartida de la refinería de níquel y cobalto radicado en Fort Saskatchewan, Alberta, Canadá.
Con la reorientación de amenazas hacia negocios en que participa la Sherritt, Washington golpea a un socio estratégico de Cuba por sus inversiones directas tanto en la producción de níquel, exportación líder del país caribeño, como en Energas, productora de electricidad a partir del gas acompañante de los yacimientos de petróleo del oeste de la isla.
Canadá se ha convertido en segunda mayor fuente de inversiones directas en Cuba, particularmente por los negocios liderados por la Sherritt en minería, energía eléctrica, petróleo y gas.
El 8 de mayo el secretario de Estado Marco Rubio reiteró que la minera canadiense sería objeto de sanciones, en virtud del decreto del 1ro de mayo.
Las amenazas del gobierno de Trump provocaron inicialmente una fuerte caída de acciones de Sherritt en la bolsa de Toronto. Pero se recuperaron tras anunciar la compañía el proyecto de salir de Cuba. En cambio, al informar la disolución de este plan de retirada, las acciones de Sherritt ganaron un 9,1 % el 19 de mayo.
Cuando la compañía canadiense dirigida por Peter James Hancock comunicó inicialmente el plan de cerrar inversiones en la isla, varios de los directivos principales presentaron la dimisión de sus cargos: el presidente del consejo de administración de la minera, Brian Imrie, y la directora financiera, Yasmin Gabriel, así como el auditor externo, Deloitte LLP, y otros dos consejeros.
Estas dimisiones, según reconoció Sherritt, unidas a disrupciones operativas y de administración derivadas del decreto presidencial estadounidense, han limitado la capacidad de la empresa para concluir el informe de resultados del primer trimestre. (2026)
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