Abrupto cierre del curso escolar afecta a las familias cubanas

El adelantado cierre del curso escolar constituye otra afectación para las familias cubanas en medio de la compleja situación de policrisis de la nación caribeña.

El curso escolar 2025-2026, tras diversas modificaciones, finalizará entre el 15 y el 30 de junio.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 11 jun.- Niñas, niños y adolescentes de Cuba ya se encuentran la mayor parte del tiempo en sus hogares desde este mes de junio, cuando cierra por adelantado el curso escolar 2025-2026 por causas como el colapso energético del país y pone más presión sobre las familias en materia de cuidados.

La medida afecta a 1 530 000 estudiantes de las enseñanzas primaria, secundaria, preuniversitaria y técnico-profesional que en septiembre de 2025 regresaron a las aulas cubanas pero en marzo de 2026 sufrieron ajustes en los horarios de clases, entre otros, que derivaron en la terminación adelantada del curso para entre el 15 y 30 de junio de 2026.

Yaremis González, madre de un estudiante de quinto grado y trabajadora del sector estatal en el municipio habanero de 10 de octubre, comentó a IPS Cuba que su mayor preocupación cada día es con quién se queda su hijo.

 Mi mamá me ayuda cuando puede, pero ya es una persona mayor y no siempre tiene las fuerzas para atender a mi hijo todo el día, y pedir licencia en el trabajo tampoco es una opción porque el salario no alcanza”.

Yaremis González, madre afectada

“Mi mamá me ayuda cuando puede, pero ya es una persona mayor y no siempre tiene las fuerzas para atenderlo todo el día”, compartió. “Y pedir licencia en el trabajo tampoco es una opción para mí porque el salario no alcanza”, dijo consternada, por el día a día en el país marcado por apagones interminables, carencia de agua y una inflación descontrolada.

Naima Trujillo, ministra de Educación, informó a través del programa televisivo estatal Mesa Redonda, el 19 de mayo último, que el cierre del curso escolar se realizaría de forma gradual entre el 15 y el 30 de junio, cuando inicialmente se había previsto para julio.

La decisión, explicó, se debe a una “evaluación humana, profunda y sensible” del país, que tuvo en cuenta la falta total de combustible, las limitaciones logísticas y el recrudecimiento del conflicto con Estados Unidos, que en enero de 2026 impuso un cerco petrolero a la nación caribeña.

La funcionaria resaltó que las instituciones educativas permanecerían abiertas para atender a los niños que necesitaran estar en la escuela.

Palabras del profesor y ensayista cubano, Julio César González Pagés, en su página de Facebook, luego de denunciar a inicios de junio el haber sido víctima de un intento de asalto por dos menores de edad. (Foto: Tomada de su perfil en Facebook).

Alerta ciudadana por desprotección y vulnerabilidad

El adelanto del cierre del curso escolar supone un desafío adicional, familiar y social, en medio de una compleja situación económica. Más allá de las afectaciones académicas y de aprendizaje, la medida genera preocupación por el cuidado de niñas, niños y adolescentes durante las semanas en las que madres y padres continuarán trabajando.

“Las vacaciones siempre implican gastos pero este año la situación es más complicada pues no tenemos posibilidades de llevarlos a ningún lugar ni pagar actividades recreativas. La realidad es que pasarán gran parte del tiempo en casa o en el barrio”, compartió con IPS Cuba Lisandra Pérez, madre de dos adolescentes y también vecina de la capital cubana.

 

Revisa esta infografía de IPS Cuba sobre los ajustes escolares realizados en marzo de 2026.

A su juicio, la falta de opciones puede tener consecuencias sociales graves dada la necesidad de que las y los adolescentes estén ocupados y bajo supervisión adulta.

“Cuando no hay actividades deportivas, culturales o recreativas, y los padres están trabajando, pasan muchas horas sin supervisión, lo que puede influir en que algunos se involucren con malas compañías o conductas inadecuadas”, valoró, con preocupación.

El deterioro de la seguridad ciudadana es evidente desde hace años en el país, donde la ciudadanía reporta con alarmante frecuencia hechos violentos en las redes sociales de internet, y problemas como la violencia y criminalidad en edades infanto-juveniles se han colocado en el debate ciudadano.

“Ayer en la tarde fui asaltado por dos menores de edad que pretendían robarme la bolsa con la compra de los mandados (víveres)”, escribió el pasado 3 de junio, en su perfil de Facebook, el profesor y ensayista cubano Julio César González Pagés, quien vive en el barrio habanero de Vedado, en el municipio Plaza de la Revolución.

Gonzalez Pagés atribuyó el hecho, en gran medida, a la terminación abrupta del curso escolar y a la compleja situación de la Cuba actual “que seguirá nutriendo las filas infanto-juveniles de ladrones”, un problema sobre el que no se disponen de estadísticas públicas.

Agregó que las redes sociales se llenan de fotos de otras provincias, más allá de La Habana, con adolescentes y jóvenes atrapados robando.

Naima Trujillo, ministra de Educación, el 19 de mayo último en el programa televisivo Mesa Redonda. (Foto: Captura de pantalla tomada de la emisión).

Generaciones con afectaciones educativas

Numerosas familias cubanas señalan el impacto de un curso escolar atípico en el proceso de aprendizaje de las generaciones que ahora cursan estudios, las cuales también fueron afectadas por los cierres y ajustes escolares entre 2020 y 2022 por la pandemia por covid-19 en el país caribeño.

“Los niños ya han tenido muchas interrupciones (escolares) por los apagones y las dificultades con el transporte”, apunto Yaremis González, que le preocupa la formación de su pequeño.

Al momento en que las autoridades educativas informaron el cierre del año lectivo, las reacciones de la ciudadanía no se hicieron esperar. Abundaron las críticas y también numerosas personas opinaron que era lo más sensato pues los niños, en medio de las dificultades, no estaban en condiciones de ir a las aulas.

Con respecto a la situación que enfrenta Cuba y las causas que motivaron esta decisión, la ministra manifestó que después de una noche sin corriente, ir a la escuela para el muchacho, cómo atraerlo, la clase, es un reto”.

“Y los maestros, que también sufren igual, sin energía eléctrica o con el problema de si tienen agua o no en la casa, concentrarse en dar clases a los muchachos ha sido todo un reto”, insistió.

El ramo educativo, que en Cuba es por ley mayormente público, acumula problemas como bajos salarios, falta de personal docente, caída de la calidad pedagógica y dependencia de repasadores privados, permitidos solo en educación complementaria. (2026)

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.