Universidad de La Habana proyecta la economía circular
En 2023 Cuba aprobó una estrategia para la transición hacia la economía circular a desplegar en tres etapas hasta 2030.
Estudiantes de diferentes facultades la Universidad de La Habana ya piensan proyectos basados en la economía circular.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La Habana, 30 jul.- La economía circular, hasta hace poco una filosofía apenas mencionada en Cuba, se abre espacio en medios empresariales, emprendedores y universitarios. En esa tendencia se insertan estudiantes de diferentes facultades la Universidad de La Habana, que ya piensan proyectos basados en ese concepto.
Varias de las ideas que han tomado forma se presentaron este mes de julio en la IV Jornada Científica de la Red Estudiantil de Economías Circulares, convocada por la Cátedra Unesco Educación y Desarrollo de Economías Circulares.
La cátedra, creada en febrero pasado tuvo como antecedente la Red Universitaria para el Desarrollo de la Economía Circular (Redec), instituida en 2025. Busca dar a conocer la economía circular en el medio universitario y en las comunidades a través del trabajo con estudiantes.
“Es propósito de la cátedra que los proyectos conecten con barrios donde existan problemas socioeconómicos, en sus redes hidrosanitarias y otros que puedan ser solucionadas con diseños de economía circular”, explicó Heydy Darias, estudiante de segundo año de la Facultad de Química y coordinadora estudiantil de la cátedra.
Es un sistema de producción y consumo que tiene como objetivo promover la eficiencia en el uso de los recursos y su reaprovechamiento.
Pensando en círculo
Eco-retazos, una propuesta emanada de la Facultad de Turismo, promueve la idea de una tienda-boutique especializada en transformar materiales textiles recuperados en productos diferenciados y de alto valor simbólico.
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Más sobre la estrategia gubernamental En 2023 el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba aprobó una estrategia para la transición hacia la economía circular en tres etapas hacia el 2030. Según especialistas, se habla de una transición toda vez que prevalece en el país un modelo totalmente insostenible, basado en recursos naturales, producir, usar esos bienes y servicios y luego desecharlos. |
Se trataría de “proporcionarle al turista, tanto nacional como internacional, tener un recuerdo de Cuba, que represente la identidad cubana, pero tomando como base esos residuos que no se utilizan y que pueden reciclarse”, explicó Elizabeth Arrate, estudiante de la carrera de Turismo, sobre una propuesta que reduciría los residuos sólidos en las ciudades.
Círculo violeta es otra de las ideas surgidas en la casi tricentenaria casa de altos estudios habanera, pensada para “empoderar a mujeres en temáticas de sostenibilidad, ayudarlas a desarrollar modelos de negocios desde una concepción sostenible”, explicó Darias.
La idea es captar a 50 universitarias emprendedoras y conectarlas con mipymes para crear 20 proyectos pilotos, al menos 10 de ellos funcionales, como un sistema que pueda replicarse posteriormente en otras universidades.
“El objetivo es empoderar a las mujeres y, a su vez, crear un modelo que pueda llevarse luego a otros centros universitarios para la creación de iniciativas sostenibles, a partir de la formación en comunicación y diferentes modelos de negocios, entre otras temáticas y de laboratorios interactivos”, señaló.
Según indicó, el primer paso sería captar a las estudiantes interesadas y hacer una selección para crear equipos de mujeres universitarias emprendedoras multidisciplinarias para conectarlas con mipymes y con comunidades precarias para, por ejemplo, diseñar sistemas de compostaje y reciclaje del agua, uniendo lo académico con lo empresarial y lo social.
Por su parte, el producto turístico extrahotelero ReVibe Studio se presenta como una muestra para integrar sostenibilidad ambiental, participación comunitaria y turismo experiencial a partir de una propuesta innovadora, alineada con las tendencias actuales.
Esta iniciativa integra diversos talleres creativos y formativos que permiten aprender, producir y reflexionar sobre el valor de los materiales y los recursos, contribuyendo a la formación de una cultura de menor impacto ambiental.

Entre estos se encuentran el taller de cerámica, centrado en la creación de piezas artesanales a partir de arcilla mezclada con residuos cerámicos en hornos que utilizan energía generada por biomasa proveniente de productores locales; mientras el de cocina tiene como objetivo reducir el desperdicio alimentario; y el de velas, recuperar la cera de negocios locales.
Sin embargo, se ha pensado incluso en la circularidad dentro del propio ámbito universitario.
Desde la Facultad de Química, que genera una cantidad significativa de residuos debido a la alta matrícula de estudiantes y las numerosas prácticas de laboratorio, se propone introducir métodos de bajo costo para reducir el impacto ambiental de la facultad (menor contaminación de acuíferos, menor necesidad de incineración o vertederos) y generar ahorros económicos al reducir la compra de reactivos y los costos de disposición final.
Según Darias, en un contexto de recursos limitados, la creatividad y el conocimiento químico son los activos más valiosos para cerrar los ciclos de materiales, por lo que la adopción de estos métodos adaptados a la realidad concreta de la facultad constituye una vía viable y efectiva para avanzar hacia la economía circular.

Un criterio sólido
A juicio de Lemar Hurtado, presidente de la mipyme privada Nufor SURL, empresa de base tecnológica incubada en el Parque Científico y Tecnológico de La Habana, para cualquier país es relevante la conexión entre estudiantes y emprendedores y empresarios, que se conectan para mostrar cómo han introducido la economía circular dentro de sus procesos.
Para Cuba, declaró, resulta doblemente importante “cuando tenemos que tratar realmente de aprovechar mejor los recursos con los que contamos y no perder de vista que la situación sanitaria que afecta la salud de todos, porque un residuo mal gestionado se convierte en basura y, luego, en enfermedades”.
“La mayoría de las presentaciones tenían un componente de modelo de negocio, algo muy aterrizado, porque en Cuba hay mucho talento y mucha innovación, pero normalmente, cuando se logra un financiamiento no continúa el proyecto, por lo que no se aprovechan suficientemente los recursos”, consideró. (2026)
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