Mujeres rurales cubanas se empoderan en la producción de frutas

Una iniciativa de cooperación internacional incluyó la participación femenina en la producción de frutas, que se resalta por el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

Con la participación en el proyecto CubaFruta, Magdalena ha logrado conocer más variedades y secretos de la reina de las frutas, que le permitirán obtener cosechas superiores.

Foto: Cortesía AICS

La Habana, 15 oct.- Magdalena Aguerrebere nació en la finca San Narciso y ahí ha vivido toda su vida, en la provincia de Matanzas, en el occidente cubano. A sus 57 años, es una de las mujeres rurales beneficiadas con un proyecto de cooperación internacional que fortaleció la producción de frutas.

Conocimientos nuevos sobre cultivos de los que pensaba saber casi todo llegaron a esta campesina, residente en el poblado Cuatro Esquinas, en el municipio de Los Arabos, a través de CubaFruta, una iniciativa de la cooperación italiana que durante varios años trabajó para fortalecer las cadenas de valor de la piña y el aguacate en los municipios matanceros de Los Arabos, Colón, Calimete y Jagüey Grande.

La finca donde vive esta mujer casada hace 32 años, con dos hijos y dos nietos, es de su propiedad. Tiene 3,5 hectáreas de tierras, parte de las cuales están dedicadas a la producción de piña, frutales y cultivos varios.

Aguerrebere representa a las pocas mujeres rurales que tienen la titularidad o los derechos de usufructo sobre la tierra que cosechan en la nación caribeña, que eran apenas 23 % al cierre de 2024, según las últimas cifras disponibles en el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género.

Con la reina de las frutas

“Mi vida siempre ha sido consagrada a la finca. Mi labor es atender la parcela de piña. Los animales y el trabajo más fuerte lo lleva mi esposo”, dijo la productora.

Apegada a la tierra, la familia y el ajetreo del campo no cree en los obstáculos y aquellos inconvenientes de la vida rural: “para mí no hay dificultad, solo tiene que gustarte al campo y ponerle corazón… cada planta que se siembre tendrá su cosecha”, reflexionó.

“El proyecto me enseñó cosas que no sabía sobre las variedades de piña, ya que solo tenía la española roja y hoy cuento con seis variedades nuevas”, señaló.

En Los Arabos se establecieron parcelas demostrativas con nuevas variedades de piña como MD2, Pérola, Champaka y Cabezona, además de fortalecerse el banco de germoplasma de la estatal Unidad Científico Tecnológica de Base de Jagüey Grande con más de 30 cultivares de aguacate para ampliar las opciones productivas y comerciales de los agricultores locales.

Un balance de la ejecución de CubaFruta realizado el pasado 8 de octubre en La Habana concluyó que la experiencia de los productores de Los Arabos constituye un ejemplo concreto de innovación territorial impulsada por el proyecto.

Magdalena y Juan Carlos Mederos, su esposo, desarrollaron sistemas de producción de humus de lombriz y otras prácticas agroecológicas que hoy sirven de referencia para productores de la región. Su finca participa además en la experimentación con nuevas variedades de piña, contribuyendo a diversificar un cultivo históricamente dominado por la variedad española roja.

Además de en conocimiento y en lo productivo, sino que “fue muy bueno para mí, para mi vida, ya que conocí nuevas amistades, participé en talleres muy productivos… para ser la primera vez que participo en un proyecto, me tenido muy buenas experiencias”, confesó.

“Ahora contamos con una red de productores que conocimos durante las capacitaciones, con quienes podemos intercambiar ideas y experiencias para lograr un mejor rendimiento”, señaló.

La iniciativa que recién concluye ha promovido la participación de las mujeres rurales en los ámbitos productivos, económicos y de toma de decisiones.

Magdalena y CubaFruta

Esta iniciativa de cooperación internacional impulsó un modelo de desarrollo basado en una red de trabajo intermunicipal que permitió construir estrategias comunes para enfrentar desafíos productivos, comerciales y tecnológicos desde los campos donde diariamente se producen alimentos para las familias cubanas hasta los espacios de intercambio técnico e institucional.

Implementado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), el Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical, el Ministerio de la Agricultura, el Grupo Empresarial Agrícola y el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria, el proyecto contó con financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia.

“Ha representado la ocasión más importante que me ha tocado vivir en los últimos tiempos, no solo porque ha cambiado nuestra visión sobre cómo cultivar la piña. Hemos comenzado a utilizar compost y materia orgánica, lo que mejora la producción”, comentó la campesina.

La iniciativa ha contribuido al fortalecimiento de la producción, la transformación y la comercialización de frutas, beneficiando a más de 1 400 asociados y asociadas de cooperativas y entidades productivas de los territorios participantes.

En términos productivos, incluso en un escenario complejo desde su inicio, marcado por las limitaciones de movilidad y operación derivadas de la pandemia por covid, hasta su cierre en 2026, CubaFruta propició impactos en la producción de la llamada reina de las frutas en los municipios de intervención. La cosecha de piña creció de 5 600 toneladas en 2020 a más de 6 000 toneladas en 2025.

También incluyó la entrega de 11 tractores con implementos especializados, con modelos de alto despeje, motocultores y motoguadañas para el control mecánico de malezas, una alternativa viable al uso de agroquímicos.

La productora Yaisema Fabelo en áreas de la Finca Escuela Agroecológica Tres hermanos, ubicada en el en el municipio Martí, provincia Matanzas, Cuba.13 de abril de 2023.

Por la igualdad

El protagonismo de Aguerrebere no fue casual. La igualdad de las mujeres rurales fue uno de los ejes transversales de la iniciativa.

Según dijo en el taller de cierre Silvia Fuligni, directora de la AICS en La Habana, CubaFruta ha promovido la participación femenina en los ámbitos productivos, económicos y de toma de decisiones, incorporando el enfoque de género en diagnósticos, capacitaciones y estrategias territoriales.

En esta línea, destacan las Casas de la Fruta, emprendimientos creados en los municipios de intervención para la comercialización de frutas frescas que contribuyen a generar nuevas oportunidades de empleo, ampliar la participación de las mujeres, insertándose en los programas de desarrollo municipales.

Otros pilares de la experiencia fueron la innovación tecnológica,  la transformación agroindustrial de las frutas, así como el empleo de fuentes renovables de energía como alternativa sostenible para garantizar la transformación y conservación de frutas y vegetales.

De acuerdo con Simona De Martino, embajadora de Italia en Cuba, “CubaFruta ha promovido soluciones para fortalecer la sostenibilidad ambiental y la resiliencia energética. En un contexto complejo, apostar por modelos menos dependientes de fuentes convencionales no es solo una inversión tecnológica, sino una apuesta por la continuidad y la capacidad de adaptación de los territorios”. (2026)

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.