Vuelven la zafra y las esperanzas

Después de tropezones en la cosecha anterior, los centrales cubanos se han propuesto un salto del 18 por ciento en la producción azucarera durante la campaña recién iniciada.

Archivo IPS Cuba

La compra de modernas combinadas brasileñas y tractores Case se suma a la reparación de las tradicionales cosechadoras KTP cubanas como recurso para mejorar la eficiencia del corte mecanizado de caña.

La zafra 2013-2014 arrancó en la fecha prevista, 20 de noviembre, con signos alentadores y mejorías en las condiciones materiales, pero con un entorno tenso en el mercado internacional, que hace más inquietante la estrechez financiera con que el país recibe el próximo año.
En esta oportunidad trabajarán 49 centrales, de 56 existentes en Cuba. La cantidad de ingenios dispuestos a moler caña de azúcar es similar al ciclo anterior, pero con una diferencia esencial: la mayoría prevé incorporarse a la producción antes de que concluya diciembre, mucho más temprano que en la zafra 2012-2013.

Para la molienda anterior, el grupo empresarial AZCUBA había planificado comenzar en diciembre con 24 centrales, 21 en enero y los restantes después. Tropiezos técnicos por mala preparación y fallas de organización dilataron entonces el arranque de las maquinarias en varios de ellos; el proceso acumuló un total de 20 días de atraso.

En cambio, la recién iniciada zafra comenzó en noviembre con tres ingenios de las provincias occidentales de Mayabeque y Matanzas y prevén sumarse otros 31 en diciembre. El resto planifica hacerlo en enero y febrero y solo uno de los más problemáticos, Brasil, empezaría a moler en marzo.

El comienzo más temprano en todos los centrales es uno de los soportes en los cálculos productivos de AZCUBA, que para el actual año se propone elevar la producción de azúcar hasta 1,8 millones de toneladas, un incremento del 18 por ciento sobre la zafra precedente

De cumplirlo, significaría una recuperación del ritmo de crecimiento después de la desaceleración experimentada en la campaña 2012-2013, que aunque cerró con un avance de 8 por ciento sobre la molienda anterior, quedó por debajo de los planes y del salto del 16 por ciento conseguido un año antes. El grupo empresarial había prometido crecer en un 20 por ciento a inicios de la pasada zafra, pero dejó de producir cerca de 200 mil toneladas por tiempo perdido y caídas del rendimiento en la industria.

Además de la preparación más eficiente y pronta de los centrales, AZCUBA ha incorporado mejorías del equipamiento para el corte de caña: 38 nuevas combinadas Case de alto rendimiento y 202 nuevos remolques, además de remotorizar 82 camiones Kamaz, a fin de aliviar uno de los problemas que más golpean a la zafra: la disponibilidad de medios de transporte.

Sin embargo, a juzgar por reiterados llamados realizados por el gobierno y el Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros, la limitación que más continúa golpeando a la producción cubana de azúcar es la insuficiente producción cañera.

El Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura, reconoció recientemente, en un recorrido por centrales orientales, que la falta de caña en la mayoría de las entidades, con cosechas muy por debajo de las capacidades industriales instaladas, es la causa primaria de la brevedad de las zafras y los continuos incumplimientos en los planes productivos.

Ante tal evidencia, el gobierno emprendió un programa de desarrollo de la caña a corto plazo, hasta el 2016, y otro a más largo plazo, que incluyen desde la reubicación de las áreas cañeras hacia suelos más fértiles y cercanos a los centrales, y un sistema de financiamiento más autónomo de AZCUBA para garantizarle suministros puntuales a la agricultura, hasta un mejor sistema de pago a los productores de caña.

Como resultado, el cultivo de la gramínea ha comenzado a levantarse, lo que ha permitido reactivar 10 centrales desde la zafra 2009-2010. Aún así la producción de azúcar se mantiene muy por debajo del potencial nacional, estimado por expertos en torno a 4 millones de toneladas de azúcar. AZCUBA, al parecer, no renuncia a volver a ese nivel. Los pronósticos fijan en 2,4 millones de toneladas la zafra 2014-2015.

De alcanzar la producción planificada de 1,8 millones de toneladas en la recién iniciada cosecha, las exportaciones de azúcar podrían rebasar por primera vez en diez años el millón de toneladas y aportarían más de medio millón de dólares al país, si el mercado mundial no le tiende otra zancadilla.

El mercado mundial se ha nublado justo en los momentos en que comienza a despegar la agroindustria azucarera cubana. Después de escalar hasta alrededor de 35 centavos de dólar por libra a finales de 2011, los precios internacionales se hundieron en julio pasado a un mínimo de tres años de 15,93 centavos/libra debido a un incremento sostenido de las exportaciones y las reservas mundiales del producto.

De forma incierta aún, los precios comenzaron a recuperarse en la segunda mitad del 2013 y terminaron noviembre sobre 17 centavos. La Organización Internacional del Azúcar prevé que la producción global siga en alza el próximo año, pero anticipa un incremento más fuerte del consumo y, por tanto, de las importaciones, lo que contribuiría a reducir las reservas internacionales.

Esas tendencias, que pudieran fortalecerse de aumentar en Brasil la producción de biocombustibles a partir de la caña, reducirían la presión bajista sobre los precios y en el mejor de los escenarios favorecerían un incremento moderado de los precios.

De cualquier manera, la agroindustria azucarera cubana se ve obligada a atender un desgaste tecnológico acentuado, que se expresa en un rendimiento agrícola inferior a la media mundial y un costo de producción de la tonelada de azúcar superior a la media global. Además de buscar una mejoría en la rentabilidad, las inversiones iniciadas por el país en ese sector, que incluyen la apertura al capital extranjero, evidencian la aspiración del gobierno de volver a hacer de las exportaciones de azúcar una de las fuentes principales de moneda dura del país. (2012)

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