Mujer cubana: violencia censurada
La violencia contra la mujer es la mayor y más silenciada violación de los derechos humanos en el mundo, sostiene este artículo del 2000.
Ahora ya no importa. La vida sigue su curso y he logrado muchas cosas, hasta tener una relación de pareja normal. Su problema era sexo, sexo, sexo y si yo no quería, empezaban los golpes. Así fue hasta que se murió. Él murió y para mí vinieron años de frigidez, de incapacidad de amar. Y no era cualquier cosa, era un hombre de nivel, revolucionario, pero yo era su hembra… nada más.
Una hembra que había hecho una carrera universitaria y traía tanto dinero a la casa como él. Por cuánto en la vida aquello iba a salir de nosotros… las leyes podrán regir cualquier cosa, pero aquí hay un dicho que todo el mundo respeta: entre marido y mujer, nadie se debe meter. Me da vergüenza mi vergüenza de entonces.»
La historia pasó en Cuba. Sus personajes son reales, como son reales los protagonistas de tantas historias que a diario se esconden tras las paredes de una casa de familia, en la oficina del jefe, en la oscuridad de la noche habanera o en cualquier zona rural donde parece que el tiempo no ha pasado, en los molotes del «camello» y tras el supuestamente inocente piropo y la no tan inocente mirada que un hombre lanza al paso de una adolescente de 13 años o de una mujer de 40.
En fecha tan lejana como 1907, el demógrafo cubano Francisco Figueres escribía que entre los defectos más dañinos de los cubanos se encontraba «el poco o ningún respeto que por lo regular se guarda en Cuba a la mujer. Por más que en sociedad todo el mundo se apresure a extremar con ellas la galantería, habituados en su fuero interno a no mirarlas más que como a la hembra, la primera idea que suele ocurrir a la mente de un cubano en presencia de una mujer, y con más razón si es hermosa, es la de adivinar, presumir y delinear todas y cada una de sus más recónditas perfecciones».
El tiempo pasó, pero ni el régimen socialista cubano, con todas sus medidas para garantizar la igualdad entre los géneros, pudo poner punto final al dominio de una ideología machista que parte de una profunda interiorización de «la superioridad masculina» . «Superioridad» que se defiende desde posiciones de poder en el espacio privado y público, aunque las estadísticas muestren importantes conquistas femeninas y que muchas personas en la isla se llenen la boca para decir que «el machismo ya pasó de moda».
LOS EXTREMOS SE TOCAN
Máximo Gómez, un dominicano que llegó a ser mayor general en las guerras de independencias cubanas, dijo una vez que los habitantes de esta isla «no llegan o se pasan», frase que pasado un siglo sigue teniendo una actualidad asombrosa. De tal suerte, al hablar sobre violencia contra la mujer, en medios oficiales será fácil encontrar a alguna persona que responda «en Cuba no existe», mientras que entre la disidencia se podrá oír todo lo contrario: «la mujer cubana es la más maltratada del mundo».
Así las autoridades rechazaron de plano un informe presentado en abril pasado ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por la relatora especial sobre la violencia contra la mujer, Radhika Coomaraswamy. El material no se divulgó en Cuba, conseguirlo puede ser más difícil que dar un viaje a la luna ida y vuelta un fin de semana y, por unos de esos misterios del ciberespacio, aparece en todos los buscadores de Internet, pero, no baja «ni aunque lo maten».
Coomaraswamy, quien visitó a la isla del 7 al 12 de junio de 1999 invitada por el gobierno de Fidel Castro, reconoció que «todos sus interlocutores citaron la revolución cubana de 1959 como un hito en lo que respecta a la mujer», sostuvo que el embargo de Estados Unidos contra Cuba «tiene repercusiones negativas para las condiciones económicas y sociales de las mujeres», y se mostró «favorablemente impresionada» por la labor de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), única organización femenina de la isla.
Pero, al mismo tiempo, la relatora especial consideró «desconcertante» la percepción en medios oficiales de que «todo está bien» y de que «los principios ideológicos del socialismo impedían el recurso a la violencia, a diferencia de lo que ocurría en los países capitalista». Entre otros aspectos, el informe reconoce como grupo vulnerable las mujeres «cuyas opiniones políticas no son aceptadas por el gobierno», recomienda desmantelar los centros de rehabilitación especial para prostitutas y pide una ley especial que incremente la protección jurídica de la mujer ante los actos de violencia.
Un documento colocado en Internet por la FMC el 8 de diciembre de 1999 no llega al extremo de hace unos años cuando se afirmaba que la violencia contra la mujer era prácticamente desconocida en Cuba, pero valora como una «una fuente importante de información que permite evaluar las características de la violencia intrafamiliar» en la isla, las quejas presentadas ante 185 oficinas de atención a la población que tiene esa organización. De un total de 25.239 personas que han acudido en busca de ayuda o para presentar alguna queja, sólo 133 lo hicieron por casos de violencia, el 1,9 por ciento del total, según el reporte.
Asimismo, el capítulo cubano de la página web de la Campaña 16 Días de Violencia contra la Violencia hacia las Mujeres, realizada el pasado año, asegura que «los hombres cubanos nunca se han caracterizado por maltratar físicamente a sus parejas» y que «las manifestaciones de violencia que hoy superviven son significativamente menores en cantidad y gravedad que las que tienen lugar en muchos países del mundo», entre otras causas por la elevación de la autoestima de la mujer cubana y por el rechazo tradicional a estas prácticas a nivel poblacional.
DEL FONDO DEL CAJÓN
Profesionales de la prensa reunidos a mediados de la década del 80 en un congreso de la Unión de Periodistas de Cuba plantearon la necesidad de levantar la censura en la prensa cubana sobre un grupo de temas considerados tabúes, entre ellos la violencia, la corrupción, la homosexualidad y la prostitución. El llamado provocó la publicación en la revista Somos Jóvenes del reportaje titulado El caso Sandra, primer reconocimiento público de la existencia de la prostitución en la isla socialista. Sin embargo, la experiencia no pasó de ahí y se necesitó casi una década para que los medios de comunicación, monopolizados por el Estado, dieran frente a un fenómeno social que había superado las fronteras de la marginalidad para hacerse excesivamente chocante en las calles de La Habana.
La experiencia no es aislada. La vida sigue en gran medida ausente de los periódicos cubanos por una falsa ilusión de que lo que no sale en blanco y negro no existe. Pero, a pesar de los pesares, la violencia contra la mujer comenzó a ser estudiada con fuerza en los últimos años por varios centros de investigación vinculados a instituciones académicas, al Ministerio de Salud Pública y a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En 1997, se creó a nivel central el Grupo Nacional para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar.
Como resultado de los estudios, se considera que la violencia intrafamiliar, tanto física, psicológica y sexual, está presente en la isla, pero permanece «invisible» por la inexistencia de estadísticas nacionales y el hecho de que un número considerable de víctimas no confiesan estos hechos ni los denuncian. Las investigaciones coinciden en que la violencia conyugal está presente sin distinción de religión, alcoholismo, nivel cultural, situación económica, color de la piel, diferencias de edad y tiempo de relación de la pareja.
Una encuesta realizada a 41 parejas en la provincia de Holguín, 800 kilómetros al este de La Habana, arrojó que en 38 de ellas se ejerció la violencia (92,6%). De los 41 hombres encuestados 35 (85,4%) utilizaron métodos violentos contra la mujer y 32 (78%) de las 41 mujeres fueron violentas con su pareja. La violencia psicológica fue la predominante (82,9 % de las parejas), seguida del maltrato físico (41,5%) y, por último, de la violencia sexual que se ejerció por el 26,3 por ciento de los hombres y el 5,3 por ciento de las mujeres.
Un estudio del Instituto de Medicina Legal de Ciudad de La Habana aseguró que sólo en la capital de la isla se presentaron a los tribunales 150 casos de abusos sexuales casos en los años 1990 y 1991. Del total, 105 fueron violaciones y el resto tentativas de violación o abusos lascivos. La mayoría de las víctimas fueron mujeres entre 16 y 25 años que en el 60,6 por ciento de los casos no conocían a sus agresores.
De acuerdo con el informe de la relatora especial de violencia contra la mujer de la ONU, datos proporcionados por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y el ministerio cubano de Justicia dan cuenta de un aumento del número de mujeres violadas en la isla de 650 en 1996 a 963 en 1998. Las lesiones de diverso tipo reportadas contra mujeres denunciadas ante la policía ascienden a 5.791 en 1998 y 1.944 en el primer semestre de 1999. Según Coomaraswamy, «en 1998, el 3,6% de las víctimas femeninas de violencia eran menores. La mayoría de los autores eran conocidos de las víctimas, tales como amantes, esposos y ex esposos».
En tanto, fuentes del Ministerio de Salud Pública y de la Oficina Nacional de Estadísticas revelan que en 1998 las muertes por homicidio ascendieron a 622 hombres y 345 mujeres. Por cada mujer que murió en la isla caribeña víctima de este tipo de violencia extrema, fallecieron 3,4 hombres. De acuerdo con las últimas estadísticas de lesiones autoinfligidas, las mujeres acuden menos al suicidio que los hombres o, al menos, resultan menos exitosas. En 1998 murieron por esa causa 1.395 hombres y 645 mujeres.
Más allá de los números, expertos estiman que huir de los extremos es la única forma de dar con la verdad. «¿Cuánta violencia tenemos en Cuba?, es un problema que no me preocupa mucho. Tenemos exactamente la violencia que somos capaces de generar e incapaces de prevenir. Ni más ni menos. En la medida en que existan determinadas formas de ver a la mujer, inevitablemente se tienen que producir determinadas formas de violencia contra ella. La gran debilidad es perdernos en la comparación», dijo Ernesto Pérez, psiquiatra forense del instituto cubano de Medicina Legal, durante una mesa redonda sobre violencia contra la mujer en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
COSAS DEL DESTINO
Al cierre del pasado año, Cuba tenía una población de 11.180.099 habitantes, de los cuales 5.592.129 eran mujeres.
La violencia contra las féminas seguía presente a pesar de que ellas representan el 66,6 por ciento de la fuerza técnica y profesional y más del 58 por ciento de los graduados de nivel superior. Más de 300.000 mujeres se graduaron de carreras universitarias en los últimos 40 años, mientras que 32,3 por ciento de las personas ocupadas en cargos de dirección son mujeres, de ellas, tres ministras.
Las cubanas tienen una situación privilegiada en materia de salud si se compara con sus congéneres del mundo en desarrollo.
Con una esperanza de vida al nacer de 76 años, ellas tienen acceso libre y gratuito a los medios de planificación familiar y al aborto antes de las 12 semanas de gestación. La mortalidad por aborto es casi insignificante, se registran alrededor de 20 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos y se encuentran en franca minoría entre las personas afectadas por el sida.
VIOLENCIA CONTRA LA MUJER CUBANA
| 1998 | 1999(I semestre) | |
| Lesiones | 5.791 | 1.944 |
| Violación | 963 | 344 |
| Abuso sexual | 22 | 11 |
| Ultraje | 40 | 25 |
| Injurias lascivas | 577 | N/A |
Fuente : Informe de la Sra. Radhika Coomaraswamy, relatora especial sobre la violencia contra la mujer, con inclusión de sus causas y consecuencias, presentado de conformidad con la resolución 1997/44 de la Comisión de Derechos Humanos. Adición: Informe sobre la misión a Cuba.
ESTADÍSTICAS SELECCIONADAS DE MORTALIDAD
(por 100.000 habitantes)
| HOMICIDIOS | SUICIDIO Y LESIONES AUTOINFLIGIDAS | |||||
| AÑOS | MASCULINO | FEMENINO | TOTAL | MASCULINO | FEMENINO | TOTAL |
| 1970 | 5,4 | 2,7 | 4,1 | 13,5 | 9,9 | 11,8 |
| 1975 | 5,2 | 2,8 | 4,0 | 20,4 | 14,1 | 17,3 |
| 1980 | 4,4 | 2,4 | 3,4 | 21,9 | 20,9 | 21,4 |
| 1985 | 4,8 | 2,9 | 3,8 | 22,9 | 20,6 | 21,8 |
| 1990 | 9,8 | 3,7 | 6,8 | 23,0 | 17,8 | 20,4 |
| 1991 | 11,1 | 3,7 | 7,5 | 23,0 | 19,9 | 21,5 |
| 1992 | 9,1 | 3,3 | 6,2 | 24,5 | 17,9 | 21,3 |
| 1993 | 11,3 | 3,4 | 7,3 | 25,7 | 17,8 | 21,7 |
| 1994 | 12,5 | 3,9 | 8,2 | 26,2 | 15,3 | 20,8 |
| 1995 | 11,6 | 3,8 | 7,8 | 25,5 | 14,9 | 20,2 |
| 1996 | 10,2 | 3,0 | 6,7 | 24,5 | 12,1 | 18,3 |
| 1997 | 10,5 | 3,0 | 6,8 | 25,2 | 11,4 | 18,4 |
Fuente: Salud en el Tiempo. Ministerio de Salud Pública. Dirección Nacional de Estadísticas. La Habana, julio 1998.
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