Creo firmemente en el privilegio de la enseñanza como acto liberador, como la posibilidad infinita de permitirnos la complicidad del vuelo. Por ello la apuesta, a pesar de los pesares, en asistir al acto del diálogo en el aula como la búsqueda incesante de la verdad, desde la duda, la inquietud, el intercambio. Así se ha gestionado la disciplina de Género y cine que imparto hace dos cursos en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), de la Universidad de las Artes(ISA), entre otras razones porque pasa por temas humanos, éticos y sus representaciones en las imágenes en movimiento. El debate ha sido el estilo del curso; intensos y muchas veces difíciles, llenos de interrogantes que parecieran ser el signo de nuestros encuentros. Pero, sobre todo, certezas de compromisos en el repaso sobre el tema. Insisto