A debate

Discapacidad y acceso al empleo: la punta del iceberg

Bárbara Ajete

Presidenta del Consejo Provincial de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (Anci), de La Habana.

La incorporación laboral de las personas discapacitadas en Cuba es regular, pues no se corresponde con la cifra de asociados en edad laboral, aptos para el empleo.

Las causas son diversas: desde la sobreprotección familiar, las ofertas de empleo no acordes a las diversas discapacidades y otras patologías anexas, el temor a enfrentar trabajos sin adiestramiento previo, la falta de orientación y no contar con producciones o servicios propios o cooperativos en la comunidad.

Las personas con discapacidad están más representadas en sectores como Salud Pública, Educación, Cultura y la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (Anci). En Salud tienen diferentes opciones: ascensoristas, camilleros, operarios y masajistas, entre otros, con salarios por encima de la media. En la Asociación, como dirigentes, oficinistas o administrativos, con salarios por debajo de la media.

Las prioridades vienen dadas por la visión de la asociación hacia una independencia económica relativa y una mayor cultura de la discapacidad en sentido general, que permita reconocer a este sector como parte de la sociedad, con capacidad para participar activamente en la construcción de un sistema social justo e inclusivo, como se plasma en el concepto de Revolución: «…ser tratado y tratar a los demás como seres humanos…»

Las limitaciones comienzan por la necesidad de una Ley para la Atención a las Personas con Discapacidad, refrendando y agrupando en una norma de mayor rango jurídico los derechos y garantías fundamentales de este sector poblacional, que propicie el establecimiento de mecanismos más eficaces, que posibiliten una mejor participación como parte de la sociedad.

No ha sido relevante. Existen dificultades para los que ya eran trabajadores por cuenta propia (TCP), por limitaciones y regulaciones para la adquisición y venta de productos, así como la dependencia de productores y la competencia desigual en locales arrendados conjuntamente con videntes.

En cuanto al trabajo cooperativo, se realiza solo con asociados. A pesar del interés de algunos compañeros, no ha prosperado más allá de la intención.

Resulta necesaria una modificación de la Constitución de la República, para que se tenga en cuenta al sector de las personas con discapacidad y quede bien plasmada la no discriminación a ser humano alguno por esta causa.

Las personas ciegas y con baja visión necesitan enriquecer sus conocimientos, los cuales pueden obtener por el intercambio de documentos e información con personas y organizaciones, así como mediante la lectura de textos, de acuerdo con sus necesidades.