A debate

Discapacidad y acceso al empleo: la punta del iceberg

Jorge Ponjuan

Asesor metodológico de la Asociación Nacional de Sordos e Hipoacúsicos (Ansoc)

La Ansoc agrupa a 23. 854 miembros sordos e hipoacúsicos de todo el país. Tiene como misión representar a la comunidad sorda e hipoacusia de nuestro país, trabajando por una mayor integración a la sociedad, contribuyendo a elevar la calidad de vida, sirviendo como mediador con instituciones gubernamentales y organizaciones sociales de masas en la materialización de los anhelos, intereses y necesidades de sus miembros.

En los últimos 15 años se ha trabajado muy duro en elevar los niveles educacionales de la comunidad, logrando eliminar o disminuir el analfabetismo funcional. En este empeño se alcanzaron cifras de más de 200 egresados de la educación superior, lo que sin duda se traduce de una mejora en las opciones de empleo.

La problemática laboral es una tarea priorizada, tanto de las asociaciones de personas con discapacidad como del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Los interesados se presentan en las direcciones provinciales y municipales de Trabajo y Seguridad Social. Allí se reciben las ofertas de trabajo de acuerdo con las potencialidades de las personas con discapacidad y, por supuesto, deben de reunir los requisitos mínimos indispensables para cubrir las plazas que se ofertan.

La Ansoc tiene incorporados a las diversas formas de trabajo a más de 7. 500 personas con discapacidad, de las cuales 2. 706 son mujeres.

En Cuba las personas sordas tienen posibilidades de acceso al empleo, sin limitaciones, el que no trabaja es porque no quiere o no lo necesita. Algunas cifras lo ejemplifican: entre jubilados, pensionados y asistenciados hay un total de 7.148 personas sordas; y 3.747 son trabajadoras del hogar.

Prácticamente en todos los sectores de la economía hay empleo para personas sordas, por ejemplo, en el sector de la Educación (instructores de lengua de señas), maestros sordos y auxiliares pedagógicos; también en el área de la informática, la economía y la contabilidad, en las industrias, como constructores, soldadores, mecánicos, torneros, choferes, costureras, como auxiliares generales de limpieza, cocina–comedor y agricultores.

En relación con los ingresos, reciben los mismos salarios que un trabajador común y los mismos sistemas de estimulación salarial o material.

Las prioridades son estimular la preparación cultural, obtener mayores calificaciones de las diversas profesiones y oficios, así como proveer de cultura general e integral de las personas sordas.

No hay obstáculo alguno para que las personas con discapacidad puedan acceder a empleos diversos, a veces lo que existen son barreras mentales en algunas administraciones que no confían en las potencialidades de estas personas y las subvaloran.

Hay sensibilidad y mucha voluntad política en los decisores para emplear a las personas con discapacidad en los centros de trabajo.

En el sector privado y las cooperativas no agropecuarias se encuentran trabajando 749 miembros de la Ansoc, así como 581 en el sector agrícola (CPA, CCS, ANAP). En realidad, en Cuba toda persona con discapacidad auditiva que necesite un empleo lo tiene, lo que a veces sucede que las aspiraciones no están de acuerdo con los requisitos de la plaza.

A veces las barreras de la comunicación no contribuyen al acceso al empleo, pero se trabaja en campañas de sensibilización dirigidas a informar a la población cómo se puede obtener una buena comunicación con las personas sordas; la presencia de intérpretes en cualquier ámbito favorece también el rompimiento de esas barreras.

La Ansoc considera que la inserción laboral no es un tema exento de dificultades y de metas por alcanzar en el mejoramiento de los indicadores. No obstante, se han obtenido avances importantes por la gestión del Misterio de Trabajo y Seguridad Social y las asociaciones, siendo uno de los desafíos mayores continuar elevando los niveles educacionales de la población sorda mediante la incorporación laboral, para elevar el nivel de la calidad de vida.

Según el artículo 27 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la cual Cuba es firmante:

“Los Estados partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar en igualdad de condiciones con los demás; ello incluye el derecho a oportunidades de ganarse la vida mediante un trabajo elegido, aceptado libremente en entornos laborales que sean abiertos, incluibles y accesibles.

…Los países salvaguardan el ejercicio del derecho al trabajo sin discriminación, adoptando las medidas pertinentes las cuales están dirigidas a la promulgación de la legislación, la prevención al derecho a condiciones de trabajo de seguridad y saludables, justas y favorables de igualdad de oportunidades empresariales, por cuenta propia y de constitución de cooperativas, al empleo de las discapacidades en el sector público, la realización de ajustes regulables en los puestos de trabajo.

…Los Estados partes aseguran que las personas con discapacidad no sean sometidos a esclavitud y que estén protegidas contra el trabajo forzoso”.

Y todo eso se cumple en Cuba.