A debate

Cooperativas no agropecuarias en Cuba: ¿Ser o no ser?

Dayma Torres

Es ingeniera especialista en Calzado y Talabartería y presidenta de la Cooperativa no agropecuaria de Producción y reparación de calzado y artículos de talabartería, ubicada en el municipio de La Lisa.

El experimento de permitir cooperativas no agropecuarias en Cuba es totalmente positivo. El país necesitaba esta forma de gestión económica a pesar de las limitaciones que existen.

Por otro lado, proporciona personalidad jurídica propia, con toda la posibilidad y bondades del Decreto Ley 305, 306 y 309.

En cuanto a lo que falta por hacer, es mucho aún, sobre todo en lo que se refiere a la apropiación de la cultura del cooperativismo a todos los niveles, así como el conocimiento de directivos de las instituciones que interactúan con estas nuevas modalidades de producción y servicios que tienen que ver directamente con el desempeño de las cooperativas.

Es imprescindible la aprobación de una Ley de Cooperativas, algo que se viene reclamando desde hace tiempo.

Entre los principales obstáculos se encuentran el poco conocimiento por parte de las instituciones acerca del objeto social de las cooperativas y el cuerpo de regulaciones legales que amparan su desempeño como formas de gestión económica; las dificultades con los suministros y aseguramientos de las materias primas; no existen, en el caso de la producción de calzado, empresas mayoristas o minoristas que le den respuesta al problema del abastecimiento de esas materias primas; no se ha autorizado aún a tener una cuenta en moneda libremente convertible; se mantiene el acompañamiento de nuestra industria, MINDUS, única suministradora con que contamos pero que no logra satisfacer nuestras necesidades en tiempo y forma.

Muchas veces me he hecho esta misma pregunta y solo podría responderla con otra pregunta: ¿cuál es el uso que se le da al aporte económico que hace nuestra cooperativa al territorio donde estamos ubicados?

Las cooperativas no agropecuarias cumplen un rol fundamental en el sentido de que son formas de gestión económicas que se desprenden del Estado y su concepción parte de tener el consentimiento y la aprobación de sus asociados.

Los socios no solo obtienen satisfacción monetaria, sino independencia, autonomía en su gestión, por tanto mayor responsabilidad, y también todo se hace de manera más colectiva.

Por otro lado, el Estado no se siente en la obligación de subsidiar la producción. Existe la necesidad de buscar mercados, aunque haya una competencia con otras formas de gestión como el cuentapropismo, que tiene gran influencia.

Sin dudas, la aprobación de las cooperativas no agropecuarias es un paso de avance para la economía cubana. A mi juicio debe mantenerse dentro del proceso de perfeccionamiento del modelo económico cubano, pero sin limitarla para que puedan aportar mayores beneficios.

Share
Verified by ExactMetrics