A debate

Derechos en Cuba: viejos y nuevos desafíos

Yaima Pardo

Realizadora audiovisual cubana.

No me considero una especialista en el tema, pero he podido apreciar cómo el discurso oficial se ha trasformado cuando comenzó el gobierno de Raúl Castro.

Entre los primeros cambios alentadores recuerdo el 28 de febrero de 2008, cuando el canciller cubano depositó en la Sede de las Naciones Unidas la firma de los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales por parte del Gobierno de Cuba.

Pero la firma no es más que el primer paso, es necesario que esos compromisos sean ratificados por el Parlamento cubano o por la instancia que, según nuestra Constitución, tenga la jurisdicción para ratificar pactos internacionales.

Las mejoras asoman, sobre todo, en las aperturas que han traído las nuevas regulaciones socioeconómicas, con las cuales ya los cubanos podemos viajar, vender y comprar nuestras casas, nuestros carros.

Las telecomunicaciones e Internet también han mejorado muy lentamente y se reconocen como un derecho a la información y a la comunicación. También la propia decisión de Raúl Castro de recesar su mandato presidencial en 2018 nos está reconociendo un derecho como ciudadanos.

Por otra parte, se aprecia un apoyo por parte del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), liderado por Mariela Castro, al reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queer) y la preparación en el tema de activistas.

Considero que se debe avanzar en temas tan importantes para garantizar el desarrollo y la unidad de la nación como: la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de asociación.

Este es otro de los temas en que ha avanzado el gobierno de Raúl, pero se trabaja cuando el diálogo toca los temas de DDHH. Toda ciudadanía aspira a ganar en calidad y eso es lo que intentan los cubanos al marcharse de Cuba: ganar libertades que su ciudadanía no les está garantizando. En general, el tema de los DDHH en la mesa de diálogos será un diálogo de sordos y con seguridad quedará postergado hasta después de 2018.

Las personas LGBTIQ demandan cambios en el código de la familia, la mayoría de los ciudadanos quieren que la Constitución sea vinculante, quieren tener libertad de asociación. Es muy misterioso todo lo que está ocurriendo con las transformaciones que se le están haciendo a la Constitución, no se están socializando, no hay transparencia al respecto.

Cuba vive la actualización de su modelo socioeconómico desde 2008, en lo que destaca el avance de las formas de gestión privada y cooperativa.

Creo que las transformaciones verdaderas no llegan aún. Se debe legalizar todo lo que la gente quiera crear e imaginar, mientras no dañe la integridad de las personas, sean amigables con el medioambiente y estén dentro de un marco ético responsable. Espero que se legalice también la empresa privada para los profesionales, porque me duele mucho ver personas muy competentes dejando sus empleos para dedicarse a empeños menores. Espero también que el capital humano que tenemos hoy se pueda explotar legalmente, y nuestros jóvenes profesionales no necesiten marchase del país.

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