A debate

2008-2018: Las reformas en Cuba desde su gente

Xavier Pérez Pérez

Pastor de la Iglesia Bautista del Camino, de Guanajay y miembro de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba.

Cualquier cubano o cubana que haya vivido en la isla los últimos 40 años, más allá de las luces y sombras que se ciernen sobre una realidad que es idealizada por unos y maldecida por otros, sabe que Cuba no es la misma y que vivimos profundos cambios en la sociedad cubana actual.

La realidad política-social-económica que dejó la década de los noventa con el llamado “periodo especial”, como los fenómenos migratorios y las nuevas tecnologías que aceleran procesos de información y/o desinformación en la sociedad, dejan en claro que la realidad cubana ha cambiado. Sin embargo, todo ello contrasta con el cambio de mentalidad, tanto en los que dirigen como en los que son dirigidos. De manera que el análisis de: ¿cuánto ha cambiado Cuba?, depende de respondernos en qué medida seguimos reproduciendo mentalmente una Cuba que responde a otros tiempos y con otras urgencias. Lo cual hace mucho más lento los procesos de cambios, así como la sensación de que no cambia todo lo que debe cambiar.

Dentro de las transformaciones que se han implementado desde 2008 considero importante todo lo referente al trabajo por cuenta propia. Por supuesto que no es la única. Sin embargo, representa un impacto social e histórico, en tanto ha tenido un crecimiento notable en la sociedad cubana actual y significó un giro en la mentalidad del cubano; si tenemos en cuenta que en 1968 toda la actividad comercial en Cuba fue intervenida por el Estado. El trabajo por cuenta propia puso sobre la mesa de los cubanos y cubanas que era posible un socialismo alternativo. Al menos otro socialismo, donde el Estado no jugara a ser el “papá resuélvelo todo”; sin dejar de apostar por la justicia social y los valores humanos alcanzados o por alcanzar. Vale mencionar el desafío que representa para la familia y las instituciones sociales que deben acompañar este proceso, en tanto se develan en el país desigualdades sociales incongruentes con una propuesta social socialista.

En el futuro inmediato es urgente dar continuidad a los procesos de transformación y actualización en la sociedad cubana. Considero que el país necesita una infraestructura que permita crecer al trabajador por cuenta propia, y, en este sentido, tal vez lo primero que hay que cambiar es el nombre: “trabajador por cuenta propia” por ser individualista y excluyente… me pregunto si en una sociedad socialista alguien trabaja por “cuenta propia”. Aun cuando hablemos de pequeñas empresas que no trabajan directamente con el Estado, necesitan de empresas mayoristas, de mayor confianza y de pocos “frenos” para que crezcan en el servicio que brindan.