A debate

Las religiones en Cuba durante tiempos de cambios

Idelsi Alfonso Sandrino

Iyalosha (sacerdotisa) e investigadora en Antropología social y cultural.

En las religiones de origen africano en Cuba, después de la pasada década de los noventa (del siglo XX), el panorama religioso ha variado bastante ya que, por lo general, históricamente, los practicantes de esas religiones eran personas de clase baja, pobres. Luego de los noventa, cuando se produjo el boom religioso, en determinadas casas religiosas la fe se ha convertido en un medio de vida y, por lo tanto, hay que ser económicamente solvente o tener alguien que pueda sustentar el costo de la iniciación, en el caso de la Santería.

Pienso que, en este momento, todas las manifestaciones religiosas tienen un fuerte impacto en la sociedad, tanto la católica, como las protestantes y evangélicas, como las de origen africano. Hay muchas causas… entre ellas podría mencionar las existenciales, pues muchas personas, al verse carentes, buscan en la religión algo a qué aferrarse; está también el factor económico, por lo que determinadas personas usan la religión para “especular” o enriquecerse, otras entran a las iglesias donde saben que se reciben determinados donativos o medios materiales… En fin, son múltiples las razones, pero lo cierto es que el impacto es grande en la sociedad cubana.

También pasa que, a nivel popular, las más visibles son las de origen africano: la santería, entre ellas, porque los creyentes usan determinadas prendas para hacer la iniciación. Por ejemplo, es preciso contar con determinados enseres, artículos o servicios ceremoniales, de modo que es más evidente su presencia; mientras las otras no, pero esto no significa que también existan y tengan fuerza. Basta con salir un domingo y caminar por cualquier ciudad de Cuba para ver las iglesias repletas de personas mayores y también de jóvenes.

Pienso que en Cuba no es necesario una Ley de culto porque lo que ha caracterizado a la sociedad cubana, históricamente, es la libertad de credo y de culto. Cada ciudadano es responsable de tener la fe o el credo que mejor prefiera y nadie se mete en qué religión se profesa. Con una ley se puede cerrar esa libertad que hoy tenemos cubanas y cubanos.

Lo que quedaría por mejorar en el país sobre el tema de la libertad religiosa está a nivel social, es un problema de las personas, no tiene que ver con el Estado o las instituciones… Muchas personas se dedican a criticar por costumbre lo que hace el prójimo. Se trata de un tema, en principio, de respeto. Quien profesa o practica alguna religión debe ser capaz de respetar a las personas que tienen otro tipo de creencias y ser capaces de convivir en armonía.

Cuando se habla de ecumenismo, se alude a un estado de bien llevarse, de convivencia saludable y respetuosa entre todas las manifestaciones religiosas. Pero, ¿qué pasa? Cuando llegas a un determinado grupo religioso y dices que es ecuménico, solo se habla a nivel de iglesias; en muchas ocasiones no se incluyen las religiones de origen africano. Eso no debería ocurrir, porque el ecumenismo es entre todos y hacia todos, sin exclusiones. Si hay respeto, no hay razón para llevarse mal, sino para promover el respeto verdadero, el diálogo y la solución de los conflictos por vía pacífica. Si usted cree en Buda, Alá, Olofi, Jehová, en Cristo, le dé el nombre que le dé o venga de la cultura que venga su religión, el auténtico ecumenismo es la inclusión y el respeto, aun cuando existan puntos de vista diferentes sobre determinados temas.