A debate

Las religiones en Cuba durante tiempos de cambios

Enrique López Oliva

Profesor de Historia de las religiones de la Universidad de La Habana. Miembro de la Junta directiva del Consejo de Iglesias de Cuba y secretario del Capítulo cubano de la Comisión para la Historia de la Iglesia en Latinoamérica, organización continental de origen católico.

En Cuba se han producido grandes cambios en el panorama religioso, que se evidencian por una fragmentación del campo religioso. Todas las semanas aparece un grupo religioso en Cuba, pero la feligresía de algunas iglesias tradicionales, como la católica —igual que en otros países de América Latina—, ha declinado grandemente. Y esto se debe a factores internacionales e internos.

Hoy la Iglesia católica está en una de sus peores crisis, lo cual no quiere decir que el Papa Francisco no esté tratando de reconstruirla. Pero, claro, llevar adelante ese propósito no es fácil para una institución que es universal. El Papa Francisco ha sido acusado de marxista.

Una de las religiones que más está creciendo en Cuba en los últimos años es el islamismo, porque hay un gran patrocinio y fuertes inversiones de Arabia Saudita en el país. Muchas personas que se integran a un grupo religioso lo hacen por intereses económicos y también porque tienen situaciones personales difíciles y esperan un milagro para sobrevivir.

La Iglesia católica tiene una gran posibilidad de influencia. porque es la única que mantiene relaciones oficiales a través de la Santa Sede con el gobierno cubano. El Vaticano nunca ha apoyado el bloqueo estadounidense contra Cuba. El declive de la práctica católica se inició al principio de la Revolución (cubana de 1959), cuando gran parte del clero, de origen español, tenía como condicionamiento lo que había sucedido cuando cayó la República Española. Esto incidió en una especie de ruptura en aquellos años, cuando la dirigencia revolucionaria adoptó el socialismo como modelo socioeconómico para Cuba, pues hay que recordar que la Iglesia católica era marcadamente anticomunista.

En el caso de las iglesias evangélicas, su incidencia se inicia con la presencia de las misiones estadounidenses en Cuba, a raíz de la ocupación militar de la isla a finales del siglo XIX. Por otra parte, muchos patriotas cubanos que se exiliaron en Estados Unidos encuentran en la iglesia protestante, de raíz evangélica, un cristianismo mucho más avanzado y progresista que el cristianismo español que dominaba en Cuba.

Además, están presentes las religiones cubanas de origen africano que, como es conocido, están asociadas a la trata, cuando los esclavos africanos fueron arrancados de sus tierras y traídos por la fuerza a Cuba. Cada grupo vino con sus creencias y tradiciones religiosas, que ya en territorio caribeño se mezclaron entre sí y también con el catolicismo, la oficial y única religión permitida en la isla de aquel tiempo. Aquellos esclavos tuvieron que mezclar sus creencias con la de los blancos y así surge el sincretismo religioso. Por ejemplo, las deidades africanas se mezclaron con las católicas: Oshún (la Virgen de la Caridad), Yemayá (la Virgen de Regla) y otras. Así, los esclavos encontraron el modo de hacer sobrevivir sus creencias en un medio completamente hostil.

Cuba no escapa tampoco al crecimiento de las corrientes neopentecostales, fenómeno que prevalece hoy en el mundo. Por cierto, esas corrientes están teniendo un fuerte impacto en la reconstrucción de la extrema derecha mundial y de América Latina. En Cuba, por ejemplo, estos nuevos movimientos religiosos han aumentado notablemente, reciben fondos de Estados Unidos y se piensa que es muy probable que ejerzan presión para abstenerse o no votar en el actual proceso de reforma constituyente.

En Cuba, muchos sectores religiosos eran favorables y otros se oponían a la Ley de culto, porque consideraban que una ley podía limitar sus posibilidades de práctica religiosa.

Este es un tema muy conflictivo. Tengo entendido que, por ahora, no habrá Ley de culto.

También se habla de la que la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido (Comunista de Cuba, PCC) desaparecerá y esa instancia será atendida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que se llamaría Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, como existe en otros países del mundo.

El problema de la libertad religiosa es muy complejo. En el país existen grandes limitaciones históricas. No fueron las mismas al inicio de la Revolución que ahora, en mi opinión, debido a condicionamientos políticos e ideológicos, más que a relaciones con el campo religioso. Al inicio de los años setenta del pasado siglo XX, la mayoría de las iglesias en Cuba tenían una proyección anticomunista y no aceptaron la proclamación del socialismo.

Además, cuando se impuso el ateísmo como doctrina oficial, se excluyó a los creyentes de ingresar al PCC. Yo mismo no pude ingresar al PCC por mi origen católico, pero en el IV congreso del PCC me invitaron a ingresar y no acepté.

El evangelismo y el protestantismo en Cuba es hechura estadounidense y sigue dependiendo, en gran parte, tanto de ideologías religiosas como de financiamientos procedentes de Estados Unidos.

Se dice que el origen de la religión es responder a dos preguntas: de dónde vengo y hacia dónde voy. Y eso condiciona mucho. La gente tiene grandes desafíos, grandes cuestionamientos y busca algo de qué agarrarse. Cuba vive en estos momentos una situación difícil y compleja, igual que otros países del mundo. Y mucha gente espera un milagro para sobrevivir.

Personalmente me considero macroecuménico. Dirijo un grupo, creado por la Iglesia católica en 1973. Tuve la oportunidad de viajar a México, en 1980, y participar en el primer curso largo sobre Historia de la Iglesia católica en América Latina. Soy macroecuménico porque tanto yo, como mi grupo, estamos abiertos a cualquier tipo de creencia religiosa, incluso a quienes no creen, pero les interese estudiar la problemática religiosa.

Yo diría que el macroecumenismo ha crecido en Cuba pero, a la misma vez, también está creciendo una tendencia antiecuménica, que está fragmentando aún más el campo religioso, motivada por distintas razones económicas, políticas y por influencias que llegan del exterior.