A debate

Fundamentalismo religioso en Cuba: aristas para un debate

Maryam Camejo

Periodista de la revista Bohemia, directora de Con/texto Magazine, musulmana feminista, traduce textos islámicos y es representante de iERA en Cuba (Islamic Education and Research Academy, una organización británica)

Empezando por la segunda parte de esta pregunta. Creo que la principal manifestación del fundamentalismo religioso en Cuba es de tipo evangélico, o sea, cristiano. Sin embargo, también hay fundamentalismo islámico, aunque no sé si cabría decir que está entre los principales. Hasta ahora, tienen más fuerza los nuevos movimientos que se basan en la Biblia.

Entre las causas de su aparición y su intensidad están las características propias del contexto cubano. La falta de una esperanza de futuro próspero, la larga espera de años por ese futuro que no llega… ese es un elemento clave para entender el fenómeno. Las personas se vuelcan hacia Dios, buscan la esperanza en otro lado. Sin embargo, en ese acercamiento a la religión muchas veces no existe el cuestionamiento crítico. La gente llega buscando esperanza, que se traduce en creer lo que sea que le digan, lo que necesitan escuchar para su vida. Si regresas a tu casa renovado, no vas a cuestionarte eso. A partir de ahí, y eso explica ciertas características, el fundamentalismo trabaja con el binomio seguridad-miedo. Te ofrece seguridad, estabilidad, o sea, responde a búsquedas genuinas e intrínsecas de todo ser humano. No lo hace solo el fundamentalismo religioso, aclaro, sino las religiones. El fundamentalismo creo que logra ser “eficaz” en hacerlo más rápido, y tener impacto de manera muy concreta en la vida de la gente.

Es complicado porque tanto el fundamentalismo cristiano como el islámico, son al fin y al cabo experiencias de fe. Y no se debe criticar una experiencia de fe, diría alguien.

Siguiendo con lo anterior, si el fundamentalismo religioso te da seguridad también te crea o exacerba miedos: a lo otro, al otro, a lo diferente. El fundamentalismo religioso clama tener la verdad y todo lo demás es herejía. Aplicado al islam se le llama más bien, extremismo. Todo lo que no entre dentro de sus esquemas es pecado e incredulidad, por tanto, es como si te expulsaran de una creencia; lo que no tiene el menor sentido porque de una creencia no se expulsa a nadie.

Por otro lado, el fundamentalismo persigue la lectura literal de los textos sagrados. Esto es algo que a mí me sorprendió a nivel personal, que sea exactamente así tanto para la Biblia como para El Corán, no se comprende la lectura descontextualizada de los textos, lo cual es muy peligroso y dañino para la comprensión de la religión y de los textos mismos. Eso define como percibes, vives, sientes y asumes tu fe.

Creo que algo ya contesté en la pregunta anterior. En cuanto al impacto en la sociedad cubana, creo que va en aumento, gana adeptos por día y crea microespacios de disensos, disensos a muchas cosas, ideas, proyectos. De qué otra manera se puede interpretar que exista un discurso abiertamente en contra de la agenda feminista. Ese es el nivel de impacto.

Algunos dirían fundamentalistas, otros conservadores, pero lo cierto es que en el momento en que decides abrir campaña contra un gran grupo de la sociedad que está exigiendo derechos-libertades, asumes una posición fundamentalista. Estás imponiendo tu agenda sobre la de los otros. Estas imponiendo tu religión o lo que crees sobre tu religión para una sociedad mucho más grande, diversa y plural, donde, por cierto, el Estado está separado de la Iglesia (y también entiéndase religión en sentido general).

El tema de la ley de culto no es tan simple. Quizá sí ayude, pero hay que tener mucho cuidado cuando se piensa en esto. Me pregunto ¿hasta dónde una ley de culto podría reducir las prácticas fundamentalistas sin que implique una constricción de libertades para todos los religiosos? ¿Quiénes harían esta ley de culto? ¿Se contaría con la presencia y opinión de representantes de las diversas religiones en Cuba? Creo que tenemos que partir de garantías para la práctica religiosa. Un ejemplo desde el punto de vista islámico: Si una mujer musulmana decide ponerse el velo y en un centro de trabajo se considera que eso es fundamentalismo religioso, ¿hasta dónde llegan sus garantías y quién decidió lo que es y no es fundamentalismo religioso en el islam? Este debate está lleno de matices y de concebirse una ley de culto habría que pensar en todos ellos. No creo que la ley de culto per se, pueda considerarse el Santo Grial para la disminución del fundamentalismo.

Ahora bien, sí creo que sería más eficaz pensar sobre cultura y educación religiosa para nuestro pueblo. Ese, quizás, sea un abordaje que necesite consideración.

De alguna manera los espacios ecuménicos y de diálogo interreligioso se mantienen en Cuba, hasta cierto punto. Pero mi percepción es que no existe debate doctrinal, no estamos dispuestos a eso y creo que ayudaría muchísimo a que sepamos más los unos de los otros; a que nos entendamos más. Y claro que cuando tienes personas con esa cultura ecuménica, abierta a espacios interreligiosos, has logrado sembrar semillas contra el fundamentalismo porque son personas abiertas al disenso, a lo diferente y capaz de ver las líneas que nos unen a todos, que por supuesto, las hay. Pero ahora pregunto ¿acaso eso no es pensar en clave de cultura y educación religiosa? Volvemos a lo que dije antes.

Si en Cuba existe un espacio de debate sobre religiones comparadas, espacios de debates frecuentes de verdadero diálogo doctrinal abierto, los desconozco. ¿Cuánto no podríamos nutrirnos de espacios que pudieran tener tan profundamente incorporada la cultura del diálogo? Más allá de dónde podamos compartir puntos de vista sobre un mismo tema desde varias perspectivas religiosas me atrevo a decir pudiéramos dar un salto superior. Pero hay mucha gente que le teme a los debates. No se trata de convertirnos unos a otros, sino de poder leernos en términos comparados lo cual, por cierto, repito, no se trata de resaltar diferencias sino de estar dispuestos a verlas sin que eso implique sembrar discordia. Creo que ganaríamos mucho.

Entonces pienso que no solo se trata de espacios ecuménicos e interreligiosos, sino también de cultura del diálogo, y de cultura y educación religiosa.

¿Acaso desde fuera de las religiones no existen también fundamentalismos? ¿No sería un fundamentalismo de la intolerancia decirle a una mujer que no puede usar el hiyab (velo islámico), o apartarse de ella porque la creen terrorista cuando en Cuba nunca se ha puesto una bomba en nombre del islam, o no dejarla montar en un taxi, o no dejarla entrar a clases solo por el velo? ¿Acaso no es también fundamentalismo, pero de otro tipo? Llamo la atención sobre esto porque una respuesta a esas actitudes podría ser una respuesta de fundamentalismo religioso: “el otro me discrimina por mi religión, si me aíslo me protejo”. Ahí has sembrado la semilla para el fundamentalismo religioso. Entonces vuelvo a la visón del fenómeno desde sus múltiples aristas, matices y complejidades. Y creo que la educación y la cultura religiosa son la respuesta. Eso sí yo le llamaría el Santo Grial contra el fundamentalismo religioso, y otros tipos de fundamentalismos.