Desarrollo local en Cuba: Entre la realidad y lo posible
María Isabel Romero
Investigadora titular del Centro de Desarrollo Local y Comunitario. CITMA.
Aunque existen diferentes perspectivas acerca de lo local, en nuestro contexto se coincide en asumir lo local como lo municipal. De manera que el desarrollo local apuesta a que el municipio, con sus potenciales endógenos (económicos, productivos, académicos y científicos, organizativos, saberes y tradiciones populares, entre otros), con sus recursos propios (naturales, humanos, financieros, culturales, patrimoniales, entre otros), y con los diversos actores que lo conforman (gobierno, universidades, centros de investigación, empresas, sociedad civil), autogestione su proceso de desarrollo con vistas a elevar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad local.
Contextualizar el desarrollo local implica atender las características geográficas, climáticas, económicas, sociales y culturales del municipio. Planificar el desarrollo local con un enfoque de equidad social y de género significa favorecer el cierre o la disminución de brechas por cuestiones económicas, territoriales, generacionales, de género, entre otras; promover participación popular requiere incorporar a la Estrategia de Desarrollo Municipal (EDM) los proyectos y programas que la acompañan, las aspiraciones, necesidades y prioridades de la población, fomentar conciliación de intereses; que la población asuma roles y decida en la gestión del desarrollo.
En Cuba, es el gobierno municipal el encargado de conducir y gestionar el desarrollo local a través de las EDM, sustentadas en la gestión del conocimiento y la innovación y el fomento de proyectos de desarrollo.
Entre las oportunidades, se pueden mencionar:
- Desde la propia Constitución de la República de Cuba, se reconoce al municipio con autonomía para decidir sobre la utilización de sus recursos y las competencias necesarias para el ejercicio de sus facultades, sin detrimento de los intereses superiores de la nación.
- Se cuenta con un marco legal que favorece el desarrollo local con participación y control popular.
- El potencial científico existente en el país: casi todos los municipios cuentan con universidades o con centros de investigaciones.
- La población cubana cuenta con altos niveles de formación técnica y profesional.
- Se promueve un modelo de gestión económica que reconoce y fomenta lo estatal y lo no estatal.
- Nuevos métodos de planificación territorial que cambian las formas de control de la economía.
- Creación de cooperativas y mypimes en diferentes sectores que potencian la economía local.
- Turismo local como fuente de ingresos para el desarrollo municipal.
- Aseguramiento de programas de viviendas, a partir de materias primas locales y tecnologías disponibles para producir materiales de construcción.
Más que frenos, me gusta enfocarlos como contradicciones del desarrollo local:
- No existen suficientes estructuras profesionales para gestionar el desarrollo local lo que atenta contra la calidad de la planificación, ejecución y evaluación del desarrollo municipal.
- Las estrategias municipales y provinciales deben ser vistas no solo desde una perspectiva instrumental, también desde una perspectiva ético-política y, en este sentido, transformar patrones de producción y consumo depredadores del medio ambiente, actitudes individualistas, discriminatorias, ajenas al bienestar espiritual y la reproducción de la vida.
- Cultura de funcionamiento vertical y sectorial. Descentralizar implica complementación entre lo vertical-sectorial y lo horizontal-territorial.
- Insuficiente cultura de servicio público: los servicios se diseñan para usuarios y usuarias y no desde ellos, sin considerarse en muchos casos sus necesidades, expectativas y deseos.
- La participación y el control popular en todas las etapas del proceso: diseño, implementación, seguimiento, evaluación y actualización de la EDM; es más una aspiración que una realidad.
- No se cuenta con sistemas locales de innovación que articulen actores estatales, no estatales, sector educacional, gobiernos, entre otros, que apoyados en regulaciones y políticas apropiadas puedan fomentar sinergias y generar innovación.
- Se proyecta un modelo participativo en la gestión del desarrollo y es pobre el manejo de metodologías participativas y de las TICs.
- Pocas capacidades locales para: planificar, formular y ejecutar proyectos basados en potenciales y necesidades locales; la identificación de brechas de equidad social, de género y para potenciar la economía local.
- La comunicación y difusión de información en relación con la gestión municipal son insuficientes.
La Estrategia de Desarrollo Municipal (EDM) es un instrumento de planificación para la gestión del desarrollo; de la Estrategia surge la visión del municipio que se quiere y construirla con participación popular implica que se involucren en el proceso no solo actores institucionales y de gobierno, también grupos poblacionales diversos (mujeres, adolescentes, personas adultas mayores, niños, niñas, hombres).
De la Visión se derivan líneas estratégicas y de ellas políticas locales, programas y proyectos, pero no están desconectados de las Estrategias provinciales de desarrollo ni del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, existe una relación de complementación entre los niveles municipal, provincial y nacional.
Una de las funciones del municipio es garantizar que se cumplan las políticas públicas nacionales de educación, salud, cultura, seguridad alimentaria, entre otras. Así, Planes Nacionales como el Programa Nacional para el Adelanto de las mujeres, el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional (SAN) o el Plan del Estado para la adaptación al cambio climático (Tarea vida) forman parte de las acciones para el desarrollo y bienestar de la sociedad local que el municipio implementa.
La capacitación es clave, pues estamos viviendo un cambio cultural a partir del nuevo modelo económico y social de desarrollo socialista, que enfatiza en la autonomía municipal y la descentralización territorial de los recursos. Como parte de un proyecto que coordino, “Contribución a la gestión municipal eficiente y sostenible en Cuba”, que se desarrolla gracias a la cooperación sueca y liderado por CEDEL, se intenciona una estrategia de gestión de conocimientos con la finalidad de fortalecer capacidades en formadores que contribuirán a la capacitación/formación de servidores y servidoras públicos.
Como parte de sus acciones, se realizó un diagnóstico de necesidades de formación en funcionarios públicos, que reveló la necesidad de capacitarse en los siguientes temas: uso de las TICs en la gestión del desarrollo municipal, Gobierno en Línea, Elaboración e implementación de Estrategias de Comunicación, Gestión de la Información en las organizaciones de gobiernos locales, la perspectiva de género en la gestión del desarrollo municipal, la gestión ambiental como eje transversal en la gestión del desarrollo, procedimientos para la elaboración de políticas públicas y la gestión de proyectos, diagnóstico participativo, indicadores para medir la calidad de los servicios y niveles de satisfacción, elaboración, captación, procesamiento y análisis de indicadores sobre desarrollo municipal, elaboración, implementación, monitoreo y evaluación de la Estrategia de Desarrollo Local, fortalecer la relación Universidad-Empresas-Gobiernos, entre otras.
De estas necesidades surgió el Programa de Diplomado “Servidoras y servidores públicos en la gestión del desarrollo local”, conformado por ocho módulos y que comenzará a implementarse en 2022.
No obstante, hay que formar a la población para el ejercicio de la participación y el control popular y para la formulación y gestión de proyectos de desarrollo local. Existen redes que, desde la sociedad civil, aportan a estos propósitos. Una de ellas es la Red de educadores y educadoras populares liderada por el Centro Martin Luther King Jr. y la red de gestores de proyectos liderada por el CIERIC, ambas de alcance nacional.
Yo creo que, como explicamos anteriormente, el desarrollo es multidimensional y no solo económico, pues si una iniciativa productiva genera riqueza, pero profundiza brechas de género o daña el medio ambiente, no podemos hablar de desarrollo. Por otra parte, el desarrollo que se planifique debe gestionarse desde, con y para las personas. Esto constituye un reto, pues implica fomentar procesos con participación popular, asumir a los barrios en su heterogeneidad y diversidad cultural, identificar visiones, aspiraciones y expectativas de diversos grupos poblacionales para incluirlas en la Estrategia de Desarrollo Municipal, implica que los servicios públicos estatales y privados se conciban atendiendo los intereses de la gente, que se generen bienes y servicios en atención a sus necesidades y deseos, entre otros aspectos.