Desarrollo local en Cuba: Entre la realidad y lo posible
Aramis Rivas
Doctor en Ciencias y profesor de la Universidad de Las Tunas.
El desarrollo local implica un proceso de cambios y transformaciones, un proceso de mejoras y progreso en dimensiones del desarrollo. En Cuba se reconoce que ese proceso de mejoras y transformaciones puede suceder en cuatro ámbitos generalmente aceptados, que son: económico-productivo, sociocultural, ambiental e institucional. Otras cualidades del desarrollo local en Cuba son: 1) se sustenta en un plan estratégico que cambia y evoluciona (Estrategia de Desarrollo Municipal/Provincial); 2) no es totalmente independiente, sino que está articulado y conectado con la visión del país; 3) se concibe desde un proceso participativo, con el aporte de actores y autoridades locales.
Contar con iniciativas y proyectos de desarrollo local, unido a un mapa de actores económicos que responda a las demandas y aspiraciones contenidas en las Estrategias de Desarrollo Municipal (EDM), representa una posibilidad para un mejor aprovechamiento de los recursos endógenos y de las oportunidades/potencialidades para impulsar esos procesos. Avanzar desde los territorios en la generación de productos y servicios de valor agregado, a través de iniciativas y proyectos de desarrollo local, contribuirá a mejorar la satisfacción de necesidades y demandas de las sociedades locales, la generación de empleos, el cierre de ciclos y encadenamientos productivos, el impulso de la economía local, incrementando con ello los recursos disponibles para reinvertir en lo local, lo que sin dudas apunta y refuerza la autonomía municipal.
Asumir un proceso de desarrollo local, más que nada, constituye un cambio cultural que necesariamente se ha de acompañar de la formación de capacidades para asumir los retos, los cambios y las transformaciones. El ciclo continuo de la gestión del desarrollo local conlleva la apropiación de metodologías y herramientas a las que se accede mediante un proceso de formación/capacitación de actores/gestores del desarrollo. Metodologías y herramientas que, entre muchas otras, incluye: diagnósticos participativos, diseño de políticas públicas locales, diseño de programas y proyectos y muchas otras que se requieren para asumir y conducir procesos conscientes y comprometidos de desarrollo local, lo que sin dudas solo se puede alcanzar si se acompaña de la capacitación y formación de capacidades.
Estas iniciativas constituyen una oportunidad para que los territorios puedan ofrecer respuestas a las necesidades y demandas de sus sociedades locales, siempre que se articulen y sustenten en las aspiraciones contenidas en las Estrategias de Desarrollo Municipal (EDM). Ello requiere, en principio, transitar de un enfoque de “oferta” a un enfoque de “demanda estratégica”, con la conducción y el liderazgo de los gobiernos locales. Visto así, no cabe dudas de que la diversidad de iniciativas locales y la heterogeneidad de actores que participen en su consecución son una clara oportunidad para impulsar no solo el desarrollo territorial, sino también a mejorar y elevar la calidad y el bienestar de la vida de quienes viven en los municipios.