A debate

Desarrollo local en Cuba: Entre la realidad y lo posible

Andrea del Sol

Educadora popular y lideresa del Taller de Transformación Integral del Barrio Alamar Este, municipio capitalino de Habana del Este.

Desarrollo local es cuando planificamos estratégicamente el crecimiento de la localidad considerando el bienestar humano, cuidando el medioambiente partiendo de los recursos humanos y productivos a nivel local y tomando en cuenta, además, alianzas y oportunidades diversas.

Pero, en primer término, el desarrollo local hay que mirarlo como un proceso integral que incluye, sobre todo, el desarrollo humano y apuesta por satisfacer las necesidades de la gente dentro de su propio territorio; permite aprovechar los recursos propios y las potencialidades de cada municipio. Lo digo porque en Habana del Este existen empresas nacionales cuyas producciones no llegan a las manos de la gente que vive aquí. Por ejemplo, la chocolatera Estela, cuyas producciones se destinan al turismo y las tiendas en MLC; la base de pesca de Cojímar, con toneladas de capturas, pero que no podemos consumir; el polo turístico, cuyos resultados económicos no se revienten en satisfacer algunas de las necesidades de la gente que reside en esta localidad.

Entre las oportunidades que ofrecen las iniciativas de desarrollo local se encuentran:

  • El acumulado de habilidades, capacidades, talento y creatividad local.
  • La resiliencia de las comunidades para enfrentar adversidades y avanzar.
  • Las leyes, regulaciones y resoluciones que lo promueven.

También existen frenos, entre ellos:

  • Desconocimiento por parte de decisores de lo que significaría apostar por el desarrollo local.
  • Se desconoce lo que ya está legislado respecto a este tema.
  • La existencia de estrategias de desarrollo local que se elaboran y no se implementan o no se implementan adecuadamente.
  • La falta de empoderamiento de las personas que dirigen y coordinan políticas en los territorios. Es decir, se habla de ley de asambleas municipales y de autonomía municipal, instrumentos que se han puesto en las manos de quienes dirigen pero, a veces, se desconoce qué hacer con ellos.

Otro elemento que también afecta —y no solo al desarrollo local, sino al avance el integral de los municipios— es la salida y entrada constante de las personas que dirigen las políticas.

En primera instancia hay que conocer adecuadamente las líneas de desarrollo estratégico municipal, que los proyectos aporten y estén en consonancia con esas líneas estratégicas, que el presupuesto municipal sea participativo e inclusivo. Además, que se estimule la innovación social y las mejores ideas, lo cual implica acompañar de manera eficiente estos proyectos.

En todos los casos, creo yo, la falta de preparación lleva a tomar decisiones inadecuadas, superficiales y hasta negativas.

Considero también que los procesos de capacitación favorecen una mirada integral al territorio y permiten que los proyectos no se vean como algo aislado, fuera de contexto.

Es importante entender la autonomía en todo su amplio y estratégico concepto, así se estaría evitando que se entienda la economía como acumulación de dinero y no como un proceso para la satisfacción de necesidades materiales, espirituales y la reproducción de la vida.

Esta pregunta es clave para entender el alcance real del desarrollo local. La capacitación, creo yo, es el único camino para mitigar y erradicar las limitaciones y los obstáculos.

Si los gobiernos municipales no están lo debidamente capacitados y empoderados o desconocen lo legislado en relación con el desarrollo local, si no asumen una vocación de servicio y quienes tienen la misión de dirigir no se convierten en servidores públicos, no vale la pena intentar luchar contra molinos de viento. Y digo esto porque en Habana del Este llevamos más de un año en la elaboración e implementación de la estrategia y trabajando desde un grupo donde se revisan, asesoran los proyectos para ser aprobados en el Consejo de la Administración Municipal y luego en la Asamblea, y ha sido muy difícil, primero, lograr sensibilizar a la dirección de los gobiernos para que participen en ese proceso tan importante que es la elaboración de la estrategia en sí misma, que la conozcan, que la toquen con la mano, que sepan cómo se vivió el proceso y, sobre todo, que entiendan que el desarrollo local es una política de Estado y, de alguna manera, todos tenemos que transitar por ese camino. O nos subimos en ese tren o nos quedamos embarcados, rezagados, porque ya hay otros municipios que han ido avanzando.

Hay que entender también que esto es algo nuevo, que ha encontrado resistencia en algunas personas, aunque es cierto que hay mucha gente con ganas de hacer, con muchas ideas, creatividad y propuestas, pero el recorrido que estamos teniendo muchas de las experiencias de desarrollo local, desde que se presentan y comienza el asesoramiento hasta que se lleva a la Asamblea y finalmente se firma el acuerdo para la ejecución, está siendo duro y tortuoso. Presumo que la falta de capacitación, sin dudas, tiene que ver también con eso.

Por un lado, está el hecho de la necesidad de entender que hoy Cuba ha hecho una clara apuesta por llevar adelante estas experiencias de desarrollo local. Y a veces lo que no es estatal causa temor. Nos da miedo la palabra sin mirar los contenidos. Hay iniciativas y proyectos puestas en las manos del grupo de desarrollo, que van a resolver problemas en Habana del Este, por solo mencionar el territorio donde vivo y trabajo. Por ejemplo, entre los 14 proyectos ya aprobados, hay algunos que no son iniciativas nuevas, como el de materiales de la construcción, que ya produce y vende a una empresa constructora. De manera que tenemos que apoyar eso; abrirnos al tema porque es política de Estado.

Algunos de los proyectos presentados no piden financiamiento, sino que ponen un capital inicial con fondos propios, y eso también hay que saber aprovecharlo. La gente está poniendo su dinero, está invirtiendo para contribuir al desarrollo del municipio, y eso tiene un valor agregado. Existe una propuesta para desarrollar un complejo de servicios que incluye masajes, peluquería, tratamiento para el cabello y la persona que la presentó pone un fondo inicial.

Está claro que tenemos que estar al tanto de todo lo que hoy está pasando en Cuba y a todo lo que la gente tiene derecho de proponer y hacer en los municipios. Mientras haya personas dirigiendo políticas y en lugar de facilitar, frenen, en muchas ocasiones por falta de preparación y capacitación —sabemos que no se nace siendo dirigente del Poder Popular—, las cosas no avanzan. Es por eso que la capacitación es imprescindible.

Claro que pueden convertirse en locomotoras. En Habana del Este, las propuestas son muy diversas y pueden satisfacer muchas de las necesidades sentidas de la gente. Algunas responden a lo productivo-económico (producción de alimentos, vegetales, viandas y también de huevos, de aves, de carne) y otras dirigidas a la prestación de servicios. Esto último es un tema que lacera mucho a las personas de a pie, ya que recibir un servicio de calidad transita más por la frustración que por la solución, en muchas ocasiones.

También hay propuestas que tienen que ver con el cuidado del medioambiente, de las playas, tan cercanas a nuestro entorno más cotidiano. Si estas iniciativas las sabemos implementar, acompañar y aprobar, y también sabemos despojarnos de todos los miedos y resistencias, será una inyección directa al mejoramiento de la vida de la gente.

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